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Un nuevo atentado conmociona Europa, esta vez en el centro de su principal economía. Un camión irrumpió en un tradicional mercado navideño en Berlín el pasado lunes, arrollando más de 60 personas a lo largo de un recorrido de 80 metros. 12 personas han muerto y 48 resultaron heridas, 18 de ellas en estado grave. El conductor se dio a la fuga. Horas después, el autodenominado Estado Islámico (EI) reivindicó el atentado, asumiendo a su autor como uno de sus “soldados”. El método del ataque es calcado en el atentado de la ciudad francesa de Niza, también reivindicado por el EI, en el que murieron 85 personas en julio pasado.

Por Secretariado Internacional

Desde la LIT-CI condenamos este atentado y nos solidarizamos con todas las víctimas y los familiares de los fallecidos. Acciones de este tipo merecen todo el repudio del movimiento obrero, social, y de los partidos que se reclaman de izquierda.

Por más que el EI intente justificar estos métodos de terror con posiciones políticas, muchas veces recubiertas de retórica “antiimperialista”, la realidad es los ataques están dirigidos contra trabajadores comunes, muchas veces niños e inmigrantes, que no solo nada tienen que ver con la política de sus gobiernos sino que son también sus víctimas.

Este tipo de atentados solo facilitan que los gobiernos recorten las libertades democráticas, sobre todo para la población de origen árabe y de confesión musulmana, abonan el terreno para la aplicación de las políticas de austeridad y refuerzan la política migratoria racista y xenofóbica de Merkel y otras “democracias” europeas.

La canciller alemana ya declaró que sería “especialmente repugnante” si se confirma que  el autor del atentado hubiera pedido asilo como refugiado. Donald Trump realizó un ardiente llamado al “mundo civilizado” a endurecer la lucha contra el “yihadismo”: “Estos terroristas y sus redes regionales y mundiales deben ser erradicadas de la faz de la tierra, una misión que llevaremos a cabo con todos los socios que amen la libertad”. V. Putin, por su parte, ordenó reforzar todas las medidas de seguridad en su país luego del atentado en Berlín y del asesinato del embajador ruso en Ankara. Por otro lado, los principales líderes de los partidos de la extrema derecha europea –Le Pen, en Francia; Alternativa para Alemania; Nigel Farage, en el Reino Unido– han unido voces para exigir el cierre de fronteras, el fin de la recepción de refugiados, detenciones preventivas a musulmanes, además de un mayor presupuesto para las fuerzas represivas.

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Por eso, este tipo de atentados deben ser repudiados. Los trabajadores no son los culpables. Los responsables por las catástrofes humanitarias en Medio Oriente y por las escenas de barbarie en las costas y fronteras europeas son los gobiernos imperialistas. Las clases dominantes europeas intentarán, como lo hicieron anteriormente, utilizar este atentado para reforzar la ofensiva represiva en contra de los trabajadores en general, pero particularmente reforzará la xenofobia y la islamofobia contra todos los refugiados, los inmigrantes, los musulmanes.

Insistimos en que solo la movilización independiente de los pueblos oprimidos, aliados a la clase obrera y los pueblos de los países europeos, será capaz de derrotar al Estado Islámico y el imperialismo que promueve guerras sanguinarias para defender sus intereses mezquinos. Y el palco principal de esta lucha, actualmente, se encuentra en Siria, donde los batallones rebeldes antidictatoriales combaten de manera desigual contra el régimen sirio, apoyado militarmente por Rusia, Irán y Hezbolá, y también contra las hordas del Estado Islámico. Es urgente que la clase trabajadora europea y mundial estreche lazos de solidaridad con el triunfo de la revolución siria.

¡Repudio a los atentados contra inocentes!

¡No a la xenofobia y la islamofobia contra la población musulmana y los refugiados!

¡Abajo el Estado Islámico!