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Frente a la amenaza implícita que representa el estacionamiento de tropas y armamento enviados por el régimen de Beijing cerca de la frontera de Hong Kong, la juventud, los trabajadores y el pueblo de este territorio han redoblado su lucha democrática.

Por Alejandro Iturbe

La respuesta a las veladas amenazas de una intervención militar [1] han sido movilizaciones en las que participaron un millón y medio de personas. Es decir, uno de cada cinco habitantes de la ciudad-territorio [2]. En el marco de esas gigantescas movilizaciones de masas, una numerosa vanguardia se enfrentó con la represión de la Policía de Hong Kong y, en varios casos, la obligó a retroceder [3].

En varios artículos anteriores abordamos las profundas razones de esta lucha democrática y la profunda contradicción política que ella representaba para el régimen dictatorial de Beijing [4]:

“Por su tradición histórica y las características de su sociedad, Hong Kong representa una gran contradicción para el régimen chino. Esta contradicción no se da entre el capitalismo y el “socialismo chino” (que hace ya décadas no existe). En este aspecto, el territorio se complementa perfectamente y es muy útil para el capitalismo, la burguesía y el régimen de China. La contradicción principal se presenta entre el régimen político chino (una dictadura) y las aspiraciones democráticas de la población de Hong Kong (trabajadores, sectores medios y la baja burguesía). El poder de Beijing necesita “domesticar” a Hong Kong pero no lo consigue, y eso genera una situación de crisis del gobierno local, y un desafío para el régimen chino en su conjunto.” […] Por eso, analizábamos que “este enfrentamiento no es solo contra las autoridades locales de Hong Kong sino, fundamentalmente, contra el régimen dictatorial de Beijing, su verdadero apoyo […] En la medida en que las luchas democráticas en el territorio continúan y se profundizan, esta situación puede actuar como una ‘mecha’ que encienda otros incendios en China, a través de los muchos vasos comunicantes, especialmente con la región del sur más cercana al territorio […]”.

El régimen de Beijing intentó “domesticar” este proceso de lucha, o dominarlo con la represión “medida” de la Policía local. Pero no lo ha conseguido. Ante eso, analizamos: 

“Por eso, ante la imposibilidad de “domesticar” el proceso, no podemos descartar que la dictadura de Beijing defina intervenir con el ejército para elevar el nivel de represión al de la Plaza Tiananmen, en 1989. Una necesidad que, contradictoriamente, se acentúa cuanto más fuerte y radicalizada es la lucha en Hong Kong, y que puede llegar a un ‘límite intolerable’ para el régimen chino si la gobernadora Lam fuese derribada por la lucha y Beijing perdiese el control del territorio”.

Esta definición de tomar directamente en sus manos la represión de la lucha no es nada fácil, por las razones que analizamos en nuestro artículo anterior [4]. Intentó entonces hacer una “jugada de intimidación” con la movilización de tropas y armas a la ciudad de Shenzhen. Pero tal como vimos, lejos de conseguir esta “intimidación”, la juventud, los trabajadores y el conjunto del pueblo de Hong Kong han respondido con movilizaciones masivas y cada vez más combativas. Es decir, la contradicción política analizada se agudiza cada vez más.

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A ellas se suman, además, consecuencias económicas para el régimen chino: las cotizaciones de la bolsa de Hong Kong (donde cotizan básicamente las empresas imperialistas que han invertido en China y las de los propios burgueses) están cayendo y comienzan a arrastrar en su baja a la principal bolsa de China continental (Shanghái). Algo que se combina con la guerra comercial-tecnológica entre EEUU y China. Las empresas imperialistas empiezan a preguntarse si, por una combinación de razones que incluyen la situación de Hong Kong, no ha llegado la hora de disminuir sus inversiones en China. Así lo muestra un reportaje muy  interesante publicado por el diario estadounidense Wall Street Journal [5].

Con todas las dudas que ello le genera al régimen de Beijing, ambos procesos (el avance la lucha democrática en Hong Kong y sus consecuencias en el terreno económico local y en el de China continental) pueden actuar como un “pinza” que se cierre y llevarlo a definir una represión directa. Dado su carácter dictatorial y represivo, el ingreso de las tropas chinas es una posibilidad real y presente.

La juventud, los trabajadores y el conjunto del pueblo del Hong Kong han mostrado su disposición a la lucha y su combatividad y, por lo tanto, su disposición a ejercer una fuerte resistencia en este caso. Pero existe el riesgo que se repite (a un nivel corregido y aumentado) de una masacre como la que ese régimen realizó en la masacre de la Plaza Tiananmen en 1989.

Creemos imprescindible prepararse para esa posibilidad. En este sentido, en el marco de nuestro pleno apoyo a su lucha, queremos reiterar dos consideraciones. La primera: “Es una falsa ilusión pensar que los países imperialistas y sus gobiernos serán aliados en esta lucha. Ellos ya han comenzado a criticar ‘la violencia’ de los manifestantes y, como vimos, solo están preocupados por la marcha de sus negocios. La realidad es que, más allá de sus declamaciones ‘democráticas’, han sido y son aliados de la dictadura china”. Tampoco en la burguesía de Hong Kong: Li Ka-shing, el empresario más rico del territorio, llamó a “finalizar las protestas porque las ganancias comienzan a caer” [6].

La única y verdadera solidaridad vendrá de “los trabajadores y los pueblos del mundo. Que todas las centrales sindicales, organizaciones sociales y populares, y organismos de derechos humanos repudien esta amenaza del régimen de Beijing y, si ella se concreta, en la medida de sus posibilidades, realicen medidas reales contra ese régimen y las exijan de sus gobiernos. Un ejemplo de esa solidaridad ha sido la resolución aprobada por la CSP-Conlutas del Brasil”. También lo hizo la central francesa Solidaires y la Red Sindical de Solidaridad y Luchas en la que ambas participan.

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La segunda es que “la extensión de su lucha al conjunto de China y a los trabajadores del continente ha pasado a ser una tarea de primer orden en el desarrollo del heroico combate que viene llevando adelante el pueblo de Hong Kong. La tarea que unifica es derribar el régimen dictatorial de Beijing”.

Tal como ya hemos dicho: “Por nuestra parte, desde la LIT-CI reiteramos nuestro apoyo a la lucha de los jóvenes, los trabajadores y todo el pueblo de Hong Kong, repudiamos las amenazas militares del régimen de Beijing, y llamamos a realizar una gran campaña internacional de solidaridad y apoyo a esa lucha”. Volvemos a reiterar ese compromiso.

Notas:

[1] https://litci.org/es/menu/mundo/asia/hong-kong/ejercito-chino-despliega-tropas-la-frontera-hong-kong/

[2] Ver: https://elpais.com/internacional/2019/08/18/actualidad/1566119299_236474.html

[3] https://youtu.be/tuE99U_VppA y https://www.facebook.com/nicolas.rio.37/videos/3410531768960820/

[4] Ver artículo de Nota [1]

[4] https://litci.org/es/menu/mundo/asia/hong-kong/hong-kong-proceso-movilizacion-democratica-no-se-detiene/

[5] https://www.wsj.com/video/how-turmoil-in-hong-kong-could-hurt-china/

[6] https://thenewdaily.com.au/news/world/2019/08/20/hong-kong-protests-billionaires/