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Diez mil chinos participaron de la tradicional marcha de Año Nuevo en Hong Kong, en defensa de la autonomía y de las libertades democráticas permanentemente bajo amenaza de las autoridades de Pekín.

Por: Wilson Ribeiro

Este año, la principal reivindicación es contra la instalación permanente de oficiales de la China continental en la aduana de la estación de tren de West Kowloon, que está conectada con Shenzen y Guanzhou a través de un tren de alta velocidad. La presencia permanente de oficiales chinos para implementar leyes de la China continental en suelo de Hong Kong configuraría un peligroso precedente.

Otras reivindicaciones son contrarias a la reducción de poderes legislativos del LEGCO (Consejo Legislativo de Hong Kong) así como la persecución y prisión de activistas del movimiento “Umbrella” [por la recordada marcha con paraguas, bajo la lluvia, en 2014] y de campesinos en lucha contra la expropiación de sus tierras para tiburones de la construcción civil.

La marcha partió de Wan Chai y se dirigió hasta la plaza del centro cívico, donde están los edificios administrativos y legislativos. Esta plaza fue recién abierta al público luego de tres años, cuando estudiantes del movimiento Umbrella la ocuparon por 79 días en 2014. En este lugar hubo represión policial. Incluso así, parte de los manifestantes consiguió mantenerse en la plaza.

La marcha fue llamada por el Frente Civil de Derechos Humanos. En los años anteriores, la marcha tuvo un pico en 2013 con 130.000 participantes. En 2016 fueron 4.000 y en 2017, 9.100 personas.

Este 2017 marca el aniversario de veinte anos de la devolución de Hong Kong, bajo mandato británico, a China. El 1 de julio, el presidente chino Xi Jinping visitó Hong Kong generando una protesta de millares que cantaban “abajo el partido comunista” en el parque Victoria.

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Otras protestas ocurren durante los partidos de fútbol, cuando los hinchas se niegan a levantarse o incluso silban cuando se ejecuta el himno nacional chino, que Hong Kong comparte con la China continental.

Traducción: Natalia Estrada.