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Las protestas en Hong Kong deben terminar hasta el lunes por la mañana, amenazó el Jefe Ejecutivo.

El Jefe Ejecutivo de Hong Kong, Leung Chin-ying, que se recusó a renunciar luego de la exigencia hecha por la Federación de Estudiantes, hizo un pronunciamiento por la TV el sábado 4 de octubre, afirmando ser urgente la liberación de todas las entradas de la sede de gobierno hasta el lunes, para que los empleados pudiesen trabajar, y que las calles fuesen desbloqueadas para que las escuelas pudiesen reabrirse.

Dijo también que si el conflicto entre el movimiento y grupos opositores continuaba sería “muy probable que la situación quedase fuera de control” y exhortó a los ciudadanos a mantener la calma. Agregó que el movimiento Occupy afectó seriamente la vida de las personas, las administraciones y los servicios públicos. Fue la amenaza más clara del gobierno de la ciudad luego de las tentativas fracasadas de acabar con las protestas con el uso de la represión. Y, ciertamente, con el apoyo del gobierno central en Pekín, pues el Partido Comunista de China ya declaró tener total confianza en Leung. No es para menos, pues él fue puesto en el cargo por una comisión de 1.200 personas, nombradas por el gobierno, y “electo” con poco más de 660 votos. No pasa de una marioneta de la dictadura capitalista china.

Sn embargo, de la misma forma que la represión policial causó un amento de la participación de la población, decenas de miles de personas inundaron el área de Admiralty, en el centro de la ciudad, horas después de su discurso, formando la mayor concentración de manifestantes de los últimos días. Una manifestación la noche del sábado fue llamada para denunciar los ataques hechos el viernes contra los manifestantes por cerca de 1.000 personas contrarias al movimiento.

Mafia ataca el movimiento

Los manifestantes fueron atacados el viernes por la tarde, por hombres que derrumbaron sus campamentos, agredieron a cerca de 50 personas y asediaron sexualmente a las mujeres. Los ataques ocurrieron en el barrio de Mong Kok, un conjunto de tiendas, edificios de departamentos y hoteles que es uno de los lugares más densamente poblados del mundo.

El área de Mong Kok es notoria por las pandillas organizadas, conocidas como Tríades, que estafan a los pequeños comerciantes. Los manifestantes dicen que los atacantes estaban ligados a estos. De hecho, la policía confirmó que de 19 personas, 8 tenían antecedentes como miembros de las Tríades.

La Federación de Estudiantes de Hong Kong acusó al gobierno y a la policía de ser “conniventes” con los ataques. Sus dirigentes levantaron la cuestión de la falta de policías en los lugares y su poco empeño en acabar con la violencia.

De hecho, el gobierno aprovechó el incidente para decir que la violencia era un buen motivo para acabar con la ocupación del centro de la ciudad. La policía emitió un comunicado pidiendo “calma” y que la población debería dejar las áreas de enfrentamiento “lo más rápido posible”. En realidad, la ocupación estaba siendo realizada en la mayor calma y, por “coincidencia” las áreas de enfrentamiento eran las mismas áreas de la ocupación.

Eso parece dar la razón a los manifestantes, que dijeron que los atacantes eran pandillas pro gobierno y que su acción era orquestada con este. Luego de los ataques, los dirigentes de la Federación de Estudiantes anunciaron la cancelación del diálogo con el gobierno. Por e-mail afirmaron: “Ayer, el gobierno afirmó que estaba dispuesto a mantener un diálogo con los estudiantes. Hoy, quebró su promesa al pueblo, y sin justificación reprimió al movimiento Occupy, tratando al pueblo como enemigo”.

El frente único de la contrarrevolución 

Varios partidos y entidades comienzan a pronunciarse pidiendo el fin de la ocupación. El ex diputado del Partido Democrático, Law Chi-kwong, pidió que el pueblo no fuese al centro y avisó que, si lo hacían, deberían estar preparados para sufrir represión. Y exigió que el gobierno actuase “no más tarde que mañana [domingo], o aún antes”.

Los jefes de comités universitarios lanzaron una apelación a los estudiantes para dejar todas las áreas de la ocupación y poner la seguridad en primer lugar.

Hasta ahora, tampoco, a pesar de que la Confederación Sindical de Hong Kong había afirmado que podría llamar a una huelga general, nada se concretó. Aparentemente, el llamado fue hecho para mantener a los trabajadores en la expectativa, pero sin ninguna acción.

Los próximos días pueden ser decisivos. Si el gobierno cumple sus amenazas, puede ocurrir una represión en gran escala, con resultados imprevisibles. Por eso, es urgente que los trabajadores entren en escena de manera organizada, principalmente el sindicato de los profesores, el mayor de la ciudad y que tiene estrechas ligazones con los estudiantes. Es de esta forma que las amenazas de un gobierno, por ahora bastante debilitado, pueden volverse apenas lamentos.

Traducción: Natalia Estrada.

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