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Este escenario parece haber vuelto a China con más fuerza este año, cuando la reducción del crecimiento económico del país ya se hace evidente. Dos huelgas llamaron la atención de los medios de comunicación en todo el mundo, mereciendo artículos destacados en las webs de la Bloomberg y del Financial Time, por lo menos.

 

Huelga en Wal-Mart

 

La primera, en la tienda de Wal-Mart en Changde, que estaba cerrando sus puertas debido al plan de reestructuración de la empresa en el país. Lo que llamó la atención de los medios, en este caso, fue la acción de un dirigente sindical perteneciente a la única central sindical legal en el país (la Federación Sindical de China), completamente controlada por el Partido Comunista Chino (PCCh), partido que aún se denomina “comunista” y que gobierna el país. Huang Xingguo, de 42 años, fue elegido por sus compañeros como líder de la sección local de la Federación, después de un acuerdo con la Wal-Mart, hace algunos años, para legalizar la actuación sindical en la empresa.

 

Lo inusitado de este acontecimiento es que Huang organizó a los trabajadores para intentar impedir el cierre de la tienda y el despido de los 135 empleados, cosa absolutamente rara entre los dirigentes sindicales chinos. Las huelgas son siempre dirigidas por comisiones de trabajadores electos en cada movilización, que son invariablemente despedidos y, en muchos casos, detenidos por su actuación en la huelga. El propio Huang recibió la “visita” de representantes del Comité Jurídico y Político del PCCh (el órgano responsable por el sistema judicial del país) para avisarle que podría luchar por los derechos de sus compañeros en los límites de la “legalidad” y que no “politizase” la lucha. En las acciones ilegales se incluyen cualquier manifiestación callejera –fuera de los portones de la empresa– y cualquier tipo de resistencia a las “autoridades”. A pesar de eso, Huang y 70 compañeros continúan reuniéndose diariamente frente a la tienda cerrada para esperar por la sentencia de una acción promovida contra la multinacional.

 

Huelga en Yue Yuen Industrial

 

La otra huelga envolvió el mayor fabricante de calzados deportivos del mundo: Yue Yuen Industrial, propiedad del Grupo Pou Chen, con base en Taiwán y con 200.000 obreros en China. La Yue Yuen suministra a Adidas, Nike, Puma, Crocs, Timberland y muchas otras marcas deportivas. Adidas es la proveedora oficial de la FIFA y patrocinadora privilegiada de la Copa del Mundo en el Brasil. En este caso, la Federación Sindical “jugó en el equipo contrario” y sólo actuó para obligar a los trabajadores a aceptar un acuerdo considerado insatisfactorio por ellos. La huelga tuvo adhesión creciente con el pasar de los días, llegando a 40.000 huelguistas. El primer día, 14 de abril, los obreros marcharon para la ciudad de Dongguan (una acción ilegal) y fueron reprimidos por la policía K9 y por la Tropa de Choque, causando varios heridos y prisiones. Desde entonces, la huelga continuó dentro de los portones de la fábrica.



La insatisfacción se esparció como un reguero de pólvora después de que un jubilado intentó retirar su jubilación y descubrió que el valor disponible era muy bajo. La empresa había dejado de depositar las cuotas del seguro social de los empleados para compensar parte de la caída de su tasa de ganancia (de 9,5%, cuatro años atrás, a 5,2% en 2013).


Otros factores motivaron una de las mayores huelgas en China, en los últimos años. Los bajos salarios fueron uno de ellos. El salario mínimo para un obrero en la línea de producción es de 1.130,00 yuans, mientras un par de zapatillas de la Nike (fabricado por ellos) cuesta 1.469 en las tiendas.



Las reivindicaciones, según la ONG China Labor Watch (CLW) basada en los EEUU, eran:


1. Apertura de la contabilidad con relación al pago del seguro social;

2. Asegurar seguro social a todos, y pago de las cuotas no pagadas anteriormente;

3. Si la Yue Yuen no asegura el pago, debe garantizar el fin del contrato de trabajo con las indemnizaciones previstas en ley;

4. Vivienda y comida gratis a todos que los tuvieran estos beneficios estipulados en el contrato de trabajo.



Algunos días después, la Federación Sindical y varios ministerios entraron en acción para poner fin a la huelga. El Departamento de Seguro Social afirmó que el seguro social no pagado era realmente adeudado (lo que no era novedad para nadie), y la Yue Yuen emitió una declaración, obviamente en acuerdo con la Federación Sindical, afirmando que pagaría las cuotas atrasadas del seguro social si los obreros pagaban la parte de ellos (!), y que a aquellos que no volviesen al trabajo a tres días del comunicado (hecho el 24 de abril) se les cancelaría el contrato por abandono del trabajo.



Aún así, 15.000 empleados permanecieron en huelga y otros en “huelga interna”, lo que impide hacer una exacta evaluación del número de huelguistas. La huelga terminó con la aceptación del acuerdo, a regañadientes, pero se han presentado acciones legales contra la empresa, que se vio obligada a pagar unos 31 millones de dólares a la institución del seguro social y que tuvo una pérdida de aproximadamente 58 millones de dólares, por la huelga.



Más huelgas

 

Además, muchas otras huelgas se han realizado en el país. Según una encuesta no oficial de la organización CLB (China Labour Bulletin) de Hong Kong, se produjeron más de una huelga por un día desde la mitad de 2011 hasta finales de 2013. Sin duda, las cifras reales son mucho más grandes, pero no son suministradas por el gobierno. En 2014, este promedio se elevó a 2,2 huelgas por día, hasta abril. Según la organización, hubo un aumento de 31% de las huelgas en el primer trimestre de 2014, en comparación con el mismo período del año pasado.



Las industrias de manufacturas representan 35% de las huelgas en el primer trimestre de 2014, mientras que el sector del transporte suma 26%, principalmente de los taxistas. Las huelgas en los servicios públicos han ido aumentando, con 15 huelgas de maestros y 13 de trabajadores de la salud. Las huelgas de la salud reflejan un problema mundial: precariedad y privatización. Los reclamos son los mismos: reducción de las horas de trabajo, incremento salarial, final de la presión de los jefes y la creciente orientación de transformar los productos de salud en mercadería.



Según un abogado de empresas extranjeras en China, Dan Harris: "Esto no es puntual, va a continuar y empeorar". Y un gerente de una empresa, mostrando lo que piensa de la lucha de los trabajadores, dijo: "El gobierno debe hacer algo [para gestionar los conflictos y las huelgas] para no volver a la Edad de Piedra".



Por otro lado, Lin, un activista sindical, tiene otra opinión. “Hay un dicho en mi país que dice: ‘el gobierno no ayuda la gente a arreglar sus problemas. El arregla a la gente que muestra los problemas'”.



Algunas huelgas que tuvieron mayor impacto fueron en IBM, cuando anunció la venta de su filial para Lenovo y sus más de 1.000 empleados se declararon en huelga, en marzo, exigiendo una indemnización superior a la ofrecida. También en marzo, mil trabajadores de Shanmukang, en Dongguan, se declararon en huelga contra los recortes salariales y lograron revertirlos, además de obtener un aumento de horas extras y bonificaciones. Una huelga de siete meses en Cooper Tire & Rubber, una empresa estadounidense de neumáticos, impidió su venta a una empresa de la India. El perjuicio con la huelga fue de 70 millones de dólares y la empresa dejó de recibir 2.500 millones de dólares por la venta.



La situación de los migrantes internos es la raíz de las huelgas

 

Los trabajadores de las empresas estatales continúan en la retaguardia de las luchas en China, aunque algunos sectores de la administración pública se han puesto en marcha. Desde 2007, la vanguardia indiscutible son los inmigrantes internos, cuando las huelgas se concentraron en la provincia de Guangdong, sureste de China. Desde entonces, su situación económica no ha tenido ningún cambio significativo, pero ha aumentado su potencia de fuego, principalmente por la experiencia adquirida en estos años y por factores sociales y demográficos.

 

Oficialmente, hay 269 millones de “migrantes” en China. Pero, por un envejecimiento de la población y por la baja tasa de natalidad, ahora hay 35 millones de trabajadores potenciales (entre 15 y 39 años) menos de los que existían hace 5 años.

 

Esto provoca, junto con la exigencia de una mayor especialización, una disminución de la oferta de trabajo, alentando a los trabajadores a luchar. Su lucha ha significado que los salarios se incrementaran dos dígitos en los últimos años. En 2013, el incremento medio fue de 13,9%. Sin embargo, los precios de los bienes esenciales han aumentado a mayor velocidad, cancelando los aumentos obtenidos. Según el Departamento Nacional de Estadísticas, el costo per cápita de la vida ha aumentado un 21,7% en 2013. La vivienda tuvo un incremento de 27% y representa la mitad del costo de la vida de un trabajador migrante.



Las estadísticas también muestran que la mayoría de los migrantes no tiene ninguna forma de seguro social. En 2013, sólo 15,7% de ellos tenía seguridad social, 17,6% tenía plan de salud, 9,1% contaba con seguro de desempleo y sólo 6,6% de las mujeres tiene seguro de maternidad.

 

Esto demuestra, en primer lugar, que no existen las supuestas ventajas de un capitalismo férreamente controlado por un gobierno “comunista”, capaz de garantizar la “paz social” para la explotación de los trabajadores. Lo que prevalece en China es la más completa anarquía en la producción y la puesta en práctica, en las relaciones empleador/empleado, de “la ley del mercado”.

 

La gran “ventaja” para los capitalistas es la existencia de una dictadura que reprime cualquier movilización de los trabajadores en nombre de la “estabilidad”. Es decir, de permanecer en el poder.

 

En segundo lugar, muestra que el capitalismo en China no es capaz de resolver la pobreza de clase obrera, especialmente su sector más explotado (los migrantes), porque el crecimiento económico del país se basa en esta explotación. Sólo la organización independiente de la clase obrera, con la destrucción de este “absceso burgués” dentro de la clase (la Federación Sindical de China) y la construcción de sindicatos libres e independientes del gobierno y de los empleadores será capaz de dirigir una lucha por mejores condiciones de vida y trabajo.



Traducción: Marcelo Korman.
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