Compartir
Una multitud ocupó las calles de Hong Kong el domingo, horas después que el presidente de China, Hu Jintao, había investido al nuevo jefe de la ciudad.


La manifestación acabó transformándose en una de las mayores de la última década, con cerca de 400 mil personas saliendo del Parque Victoria y tomando las calles en protesta por 4 horas, hasta llegar frente a dos conjuntos de predios de la administración pública. Las banderolas y carteles mostrados en la marcha hacían una serie enorme de exigencias, desde mejores jubilaciones y más guarderías, hasta más democracia.

Hasta el gobierno chino fue alcanzado, causando malestar en Pekín, con la participación de cientos de pobladores del continente (donde las protestas políticas están, oficialmente, prohibidas) que cargaban banderolas protestando contra la confiscación de sus tierras para favorecer proyectos inmobiliarios de lujo, apoyados por el propio gobierno. Según uno de los manifestantes, “no es posible protestar en China, entonces nos vinimos hasta aquí”.

Pero, las principales consignas y carteles estaban dirigidos contra el nuevo prefecto, Leung Chun-Ying, juramentado en una ceremonia restringida a 2.300 invitados por Hu Jintao quien, también, fue blanco de las protestas. Durante el discurso del presidente de China, la ceremonia fue interrumpida por uno de los invitados, quien se levantó y comenzó a gritar contra el sistema de partido único y, también, contra la represión en la Plaza de la Paz Celestial (Tiananmen), en 1989. “Recuerden el 4 de junio”, gritaba el hombre no identificado, que luego fue rodeado por la seguridad y retirado del local. Pero su protesta manchó la conmemoración y fue divulgado por las agencias de noticias en todo el mundo.

Hong Kong, democracia más dictadura
 
Después de la I Guerra del Opio (1839-42), Hong Kong (Heung Gong en chino cantonés), que significa puerto aromático, presumiblemente por el hecho de que era el mayor puerto de comercio de especerías de Asia, cayó bajo el dominio británico. En 1937 fue ocupado por los japoneses en la llamada Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945) y, posteriormente, con la derrota de Japón en la Segunda Guerra mundial, volvió al imperio británico, manteniéndose como su colonia, incluso después de la revolución socialista en China haber expulsado a los japoneses del territorio chino, en 1949.

En 1997, Hong Kong fue devuelta a China, en un acuerdo con el gobierno de aquel país, de que la ciudad mantendría su autonomía hasta el 2047. Con eso, fue creado el llamado “un país, dos sistemas”, refiriéndose al hecho del territorio chino tener -supuestamente- un sistema comunista y la ciudad de Hong Kong un sistema capitalista. En realidad, luego de la restauración capitalista de China, a partir de 1978, hay un único sistema en todo el país -el capitalista-, pero con dos regímenes políticos. La dictadura de partido único en el continente y una limitadísima democracia burguesa en Hong Kong, dominada por poderosos grupos económicos chinos (asociados a los ingleses) que superexplotan a los trabajadores migrantes en las fábricas de productos baratos para exportación y en la industria de construcción civil y, también, los 7 millones de habitantes de Hong Kong, provenientes de la provincia de Guangdong, el principal centro industrial chino, a la cual Hong Kong debería estar incorporada, pues forma parte de su territorio, sino fuese por el acuerdo con el imperialismo inglés.

{module Propaganda 30 anos – MULHER}Quince años de dominio de Pekín sólo empeoraron las condiciones de vida de los pobladores, profundizando la desigualdad entre pobres y la rica élite dominante. Hoy, esta desigualdad es la mayor entre todos los países asiáticos, y la mayor en Hong Kong, desde cuando comenzó a ser medida, en 1971. Según Tomi Mori [1], “una de las facetas de esa situación es la creciente alza de los precios de terrenos y viviendas, impidiendo que la población pobre de esa administración china pueda adquirir una casa para vivir con un mínimo de decencia. Con los altos precios, los habitantes de Hong Kong son obligados a vivir en espacios minúsculos, en una ciudad con gran densidad poblacional y que, continuamente, crece en dirección al cielo”. Esta es una muestra de lo que una “democracia” burguesa es capaz, incluso cuando está combinada con la dictadura del PC chino en el continente.

En el actual régimen de Hong Kong, no existe elección directa, siendo el administrador (Hong Kong es una  región administrativa especial (RAE) de la República Popular de China) escogido a través de un colegio electoral, compuesto por 800 personas, en su mayoría dirigentes empresariales y personalidades controladas por Pekín. Este colegio electoral, por su parte, es electo por apenas 200 mil personas. Con eso, los habitantes tienen absolutamente claro que, sin acabar con esa situación, nunca habrá democracia real en esa administración.

La resistencia que puede cambiar el escenario político
 
Aunque no haya elección directa para el jefe del Ejecutivo y para la mitad del Consejo Legislativo de 60 diputados, la población de Hong Kong goza de algunas libertades democráticas inexistentes en China. Los partidos políticos son autorizados y las manifestaciones de protesta son permitidas. Todos los años, el 4 de junio, la principal manifestación contra la masacre de la Plaza Tiananmen se realiza en esa “ciudad-estado”.

También se realizan actos de protesta desde el 2003, el 1º de julio, fecha del acuerdo entre Inglaterra y China para la transferencia del control de la región. Según Tomi Mori, “son protestas macizas contra aquello que sienten que es una opresión, incluso siendo todos chinos. Hay más represión hoy de la que existía en la era colonial y en el terreno económico ninguna ventaja. ¿A quién le podría gustar eso? Apenas algunos, está claro…”.

En esta manifestación del 2012, la mayor de ellas, los manifestantes cargaban un cajón, que simbolizaba la muerte de la democracia. No faltaron bombos que animaron la marcha durante todo el recorrido. Durante la protesta, Leung Kwok-hung, conocido como Long Hair, socialista y opositor histórico de la dictadura china, es mostrado en un video de la BBC (http://www.bbc.co.uk/news/world-asia-18663026) quemando un dibujo del nuevo administrador con expresión diabólica, seguido por los demás manifestantes, que tiran los dibujos quemados en una lata de basura.

La bronca contra el nuevo administrador no es en vano. Además de no haber sido electo por la población, Leung Chu-ying es un millonario del mercado inmobiliario, o sea, un especulador de tierras que posee una mansión evaluada en US$ 64 millones, en el barrio más rico de Hong Kong. Por ser simpatizante del Partido Comunista de China -y muchos sospechan que sea miembro de este partido- muchos temen que la tenue democracia existente hoy sea transformada en una dictadura similar al del gobierno central. “Es un lobo con piel de cordero”, dicen los activistas. Pero, la oposición en las calles del 5% de la población, en el primer día de su gobierno, va a llevarlo a pensar dos veces antes de cualquier acción.  La preocupación de los líderes del PC de China no es menor. Al final, la continuidad de la lucha por la democracia en Hong Kong puede liquidar la tiranía de Pekín sobre Hong Kong y alcanzar el corazón del régimen dictatorial, con profundas consecuencias en el escenario político asiático, en particular en la propia China.


Traducción: Laura Sánchez
Lea también  Hong Kong: un proceso de movilización democrática que no se detiene