Compartir
El 26 de abril, Bangladesh fue sacudido por el peor desastre industrial de la historia del país. El colapso de las estructuras del Plaza Rana dejó un saldo de más de 500 muertos y casi mil heridos, ¡muchos de los cuales aún están apresados entre los escombros! 

Este desastre y el desastre en la fábrica de confecciones Tazreen, que precedió al desastre del Plaza Rana, evidenciaron la brutal explotación de la mano de obra en la industria de confecciones, así como los intereses políticos creados detrás de esa explotación.

 
¡Pero, los trabajadores no se callan! Ellos se niegan a continuar siendo víctimas de esta explotación por más tiempo, y salieron a luchar en una huelga general, exigiendo mejores condiciones de trabajo y salarios decentes. La actual huelga es de importancia histórica en la historia de la lucha de los trabajadores de Bangladesh, y ya consiguió movilizar a la mayoría de los 3 millones de trabajadores, empleados en las 5.000 empresas que dominan la industria de confecciones.
 
En este momento crítico, es indispensable darles todo nuestro apoyo a los trabajadores, en tanto dure su lucha. Los trabajadores de India, de EE.UU., del Reino Unido y de Francia, especialmente deben extender  su solidaridad a los trabajadores explotados de Bangladesh.
 
¡Los capitalistas, en cualquier lugar, son los enemigos de los trabajadores!
 
Las grandes multinacionales capitalistas (MNCs), que dominan las mayores economías del mundo, son las protectoras y beneficiarias de la industria feroz y superexplotadora, tan predominante en Bangladesh. Los capitalistas de India vienen desempeñando un papel fundamental en el mantenimiento de los intereses políticos, que protegen a los patrones de fábricas de confecciones, mientras que los capitalistas de EE.UU. y de Europa, en especial de las grandes cadenas minoristas, como Wal Mart, que reciben sus productos de esas fábricas explotadoras del "Tercero Mundo", forman un vínculo económico vital, contribuyendo a la superexplotación de los trabajadores de allá.
 
Todos esos grandes intereses financieros se protegen mutuamente, a fin de garantizar el sostenimiento del sistema. ¡A esta alianza, la clase trabajadora debe contraponer su propia alianza! ¡Una alianza que sea forjada en la solidaridad, en la lucha de clases y contra los saqueadores capitalistas! Para eso debemos trabajar en el sentido de construir una acción conjunta, en coordinación con los trabajadores de la industria de confecciones de Bangladesh.
 
Formas de apoyo
 
Como nuestras primeras tácticas, debemos dirigir nuestra atención procurando el alivio inmediato de los trabajadores y sus familias, que fueron víctimas del colapso del edificio. Podemos comenzar con una petición contra el gobierno de Bangladesh, una acción exigiendo que se realicen actividades contra los responsables de este colapso, y por el pago de indemnizaciones a todas las familias perjudicadas.
 
En términos de solidaridad internacional, sugerimos a los trabajadores de EE.UU. y del Reino Unido, los cuales están al final de la cadena de consumo, que establezcan comisiones de investigación en sus propias empresas, para asegurar que no haya ganancia a partir de la explotación del trabajo semiesclavo y que los sindicatos hagan un llamado para condenar la explotación abusiva de mano de obra barata en Bangladesh.
 
Los trabajadores de India tienen una posición estratégica en ese sentido, donde sus propios gobernantes capitalistas están activamente ocupados en dar protección al régimen político (a través de enormes préstamos, protección política y militar regular), y que incentiva esa feroz explotación, a través de la explotación del trabajo semiesclavo. Un ejemplo, que podemos seguir, fue aquel definido por las protestas, con ocasión de la masacre en Marikana, en África, donde se constituyó un comité de solidaridad, con activistas trabajadores y otros activistas democráticos.
 
¡Lucharemos unidos! ¡Divididos fracasaremos!
 
Traducción Laura Sánchez