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El pasado 15 de octubre el presidente Barack Obama anunció el incumplimientode su promesa de retirar de Afganistán las tropas norteamericanas antes del final de su mandato. Ahora el proceso será más lento. Se mantendrá la cantidad actual de 9.800 efectivos durante casi todo el año 2016 y se prevé la permanencia de hasta 5.500 hombres luego de que Obama abandone la Casa Blanca, el 20 de enero de 2017.

Por Francisco Vergara G.

Más allá de la cantidad de tropas (que ha venido disminuyendo de más de 100.000 en el 2011) lo importante es que la ocupación continuará. Esa es la garantía de defensa de los intereses imperialistas en la región y de estabilidad del gobierno títere que, casi seguro, no sobreviviría sin el respaldo militar activo de las tropas de ocupación.

Vital para Estados Unidos

En su intervención –rodeado de Ashton Carter, Secretario de Defensa; del Vicepresidente, Joe Biden y del Jefe del Estado Mayor Conjunto, Joseph Dunford– Obama describió la misión en Afganistán como “vital para los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos”.

La sola ubicación geográfica de Afganistán, en el Asia Central, loconvierte en un territorio cuyo control es clave para el imperialismo norteamericano. Bordeado al occidente por Irán (936 km.)que lo separa de Iraq –al occidente del cual está la convulsionada Siria–, cuenta al sureste y sur con una extensa y permeable frontera con Pakistán (2.640 km). Al norte limita con varias de las repúblicas de la ex Unión Soviética (Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán–en un total de 2.087 km); al oriente alcanza a limitar con China en 76 km.

En la convulsionada región se confrontan los intereses rusos, de las burguesías nacionales árabes, del imperialismo norteamericano y sus aliados europeos y de China.

Mejor prevenir que curar

Como producto de la feroz guerra y ocupación lanzada por Estados Unidos luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, luego de hacerse al control de las principales ciudades y puntos clave del territorio, los ocupantes han desarrollado una estrategia que intentar estabilizar un gobierno títere; revestido de un manto de legitimidad a través de procesos electorales en los cuales el propio gobierno norteamericano ha sido el árbitro decisivo entre las facciones en contienda.

El gobierno actual, presidido por Ashraf Gahni,se formó gracias a un pacto impuesto por el gobierno de Obama tras las elecciones de julio de 2014–en el resultado de las cuales dos contendores se acusaban de fraude y cada uno de ellos reclamaba la victoria y el derecho a gobernar. Este gobierno es la mejor demostración de las características del proceso político determinado por la ocupación norteamericana.

Sin la presencia de las tropas de ocupación y sin el apoyo militar directo que brindan a las fuerzas leales al gobierno afgano no existe garantía de que un gobierno que se conforme y se sustente únicamente en las fuerzas afganas (reconstruidas por el ejército de ocupación) se sostenga y mantenga el control necesario del territorio. Por eso los Estados Unidos prefieren prevenir, manteniendo la ocupación, a correr el riesgo de inestabilidad y pérdida de control que una retirada de sus tropas podría generar.

La resistencia a la ocupación

Según las informaciones disponibles la resistencia armada de lostalibanes a la ocupación, que nunca fue aplastada o cesó por completo –a pesar de los distintos intentos de negociación para lograr su integración al régimen títere– se ha intensificado en el último período; combinándose con el accionar de fuerzas del Estado Islámico. El gráfico elaborado por la BBC es indicativo del proceso. La toma por los talibanes de la ciudad de Kunduz (300.000 habitantes, capital de la provincia del mismo nombre) a finales de septiembre –si bien fue recuperada a los pocos días por las fuerzas afganas con el apoyo aéreo directo de los ocupantes– se convirtió en un verdadero campanazo de alerta sobre la capacidad real de las fuerzas locales para controlar la situación.

Como parte de los bombardeos para recuperar Kunduz las fuerzas imperialistas atacaron de manera inmisericorde el hospital de Médicos Sin Fronteras en la ciudad, causando 22 muertos; a pesar de que su ubicación había sido informada tanto a las fuerzas afganas como a las de los Estados Unidos. Más allá del reconocimiento por el propio Obama de dicho bombardeo como un error, lo que demuestra el incidente es que las fuerzas de ocupación están allí para garantizar su dominio; cueste lo que cueste.

El propio presidente Obama reconoció en su intervención que “en áreas claves del país la situación de seguridad es todavía muy frágil. En algunos lugares hay riesgo de deterioro” y que las fuerzas armadas afganas “no eran tan fuertes” como necesitaban. El gobierno afgano, a través del presidente Ashraf Gahni, saludó la decisión adoptada por EE.UU. pues coincide con solicitudes previas para que el plan de retiro fuese modificado.

¡Fuera las tropas imperialistas!

A nivel mundial –y de manera muy especial en los países imperialistas que conjuntamente con Estados Unidos conforman las fuerzas de ocupación de Afganistán– con plena independencia respecto a la política, ideología y métodos de la mayoría de fuerzas que luchan contra dicha ocupación, es necesario levantar en alto la consigna de ¡Fuera las tropas imperialista de Afganistán! Esta consigna, y las que de ella se derivan, se convierte en la primera y fundamental del programa obrero revolucionario en cualquier país sometido al vasallaje imperialista a través de la presencia directa de un ejército de ocupación.