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Este último 26 de octubre, un terremoto de magnitud 7.5 azotó la región de Afganistán, Pakistán e India. Afortunadamente, el sismo fue a más de 200 km de profundidad, lo que amenizó su repercusión sobre la superficie. Aún así, hubo más de 200 muertos (en su mayoría, en Pakistán) y más de 1.000 heridos, además de la gran destrucción que el fenómeno provocó en toda la región, y de la cantidad de evacuados.

Por: Ari Russo

Se calcula, además, que a medida que la búsqueda de personas llegue a regiones más alejadas de los centros urbanos, el número de muertos crecerá ampliamente. En algunos lugares también se sufrieron cortes de luz y de líneas telefónicas, dejando incomunicadas a las víctimas.

Frente a esta situación de catástrofe, Estados Unidos y la burguesía india salieron corriendo a ofrecer ayuda humanitaria a Afganistán y Pakistán. Ayuda que, claro, fue aceptada, y será llevada a cabo a través de tropas militares.

Una catástrofe evitable

En el territorio del subcontinente asiático, bajo la zona del Himalaya, se juntan dos placas tectónicas, la indiana y la eurásica. Esto provoca movimientos sísmicos regulares, lo que hace a la región muy propensa a fenómenos de este tipo.

Área de alcance del terremoto
Área de alcance del terremoto

Hace apenas seis meses, otro terremoto de gran magnitud y mucho más cerca de la superficie terrestre afectó a Nepal, dejando casi 10.000 muertos y más de 20.000 heridos; y hace unos dos años, otro golpeó la región de Baluchistán, en Pakistán, dejando 400 muertos. Hace diez años, uno de los terremotos más fuertes ya vistos, conocido como Sismo de Cachemira, dejó en la región más de 75.000 muertos, siendo una de las mayores catástrofes naturales de los últimos tiempos.

Evidentemente, nadie puede decir que este último terremoto del 26 de octubre cae de sorpresa. Sin embargo, pese a tratarse de una región de riesgo, y pese al avance tecnológico con el que se cuenta precisamente para prever este tipo de fenómenos y su magnitud, y así paliar sus consecuencias; más aún, pese al hecho de que Estados Unidos tiene gran parte de su tecnología más avanzada volcada a la región, debido a la actual ocupación militar; pese a todo esto, en menos de diez años ha habido más de cien mil muertos y una destrucción que abarca a por lo menos cuatro países, producto de un mismo fenómeno natural, y agravado por otros.[1]

Afganistán es uno de los países más pobres de la región, e incluso del mundo. Con poco más de 31 millones de habitantes, apenas 36% de la población es alfabetizada. La expectativa de vida es de menos de 50 años. Según datos de la propia CIA, a mediados de la década de 1990 Afganistán era el último país (#192) en la lista de consumo de calorías por persona. Después de dicho censo, el país ha sido removido del Índice de Desarrollo Humano de la ONU debido a la imposibilidad de recopilar datos, pues una situación en la que millones de personas carecen de vivienda, alimentación y asistencia sanitaria básica, se ve agravada por la guerra y la invasión militar de Estados Unidos desde 2003.[2]

Estos son los motivos principales por los cuales un tercio de la población total de Afganistán se ve forzada a emigrar del país, colocándose en el segundo lugar de la lista de países con más emigración en el mundo.

Lo que queremos decir es que los fenómenos naturales son inevitables, pero la gravedad de las consecuencias sería mucho menor si hubiera algún tipo de interés real por parte del Estado afgano, así como de las fuerzas de ocupación, por traer “paz” al país.

Por eso, tenemos que ser muy claros con esto: estamos totalmente a favor de todo tipo de ayuda humanitaria que Estados Unidos o cualquier otro país brinde frente a esta situación: atención a los heridos, reconstrucción del territorio, casa y comida a los evacuados, etc. Pero alertamos desde ya que no es esto lo que sucede sino que, muy por el contrario, esta catástrofe, y el discurso de “ayuda humanitaria” no es más que una excusa para reforzar el control militar en el país.

En una región como esta, de altos índices de actividad sísmica, Estados Unidos tendría las condiciones de garantizar las medidas de prevención, volcando toda su tecnología e infraestructura a la medición de la actividad sísmica, brindando alertas a la población, garantizando vías de evacuación, así como medidas de seguridad posteriores, garantizando casa y comida a los evacuados, brindando asistencia de salud a los heridos, reconstruyendo la infraestructura destruida por los fenómenos. Pero ni al gobierno afgano ni a Estados Unidos les interesa poner a disposición del pueblo afgano cualquiera de todos estos recursos.

La ocupación militar estadounidense no es más que una forma de controlar políticamente la región en pos de sus intereses imperialistas, económicos y políticos. Nada tiene que ver con ayudar a las masas y al pueblo afgano; muy por el contrario, solo han empeorado las condiciones de vida a límites insoportables, como los propios hechos y datos lo demuestran.

Vale recordar que hace un mes atrás Estados Unidos bombardeó “por error” el único hospital especializado en traumatología de la región noreste de Afganistán –exactamente en una de las regiones donde el terremoto golpeó más fuerte–.Vale también mencionar que hace diez días, antes del terremoto, Obama confirmó que mantendría las tropas militares en el país.

Al imperialismo esta situación le calza como anillo al dedo: si la excusa del Talibán y la lucha contra el terrorismo no eran suficientes para justificar su ocupación y la “flexibilidad militar”[3], tienen ahora el argumento perfecto –y el visto del gobierno local– para hacer exactamente lo mismo que hicieron en Haití: utilizar la “ayuda humanitaria” para generar más miseria y crisis a la población, y controlar cualquier tipo de estallido social con las fuerzas militares de ocupación.

Toda nuestra solidaridad y apoyo

Declaramos toda nuestra solidaridad con los pueblos afgano y pakistaní frente a la situación que están viviendo.

Urge declarar el Estado de Emergencia en las regiones afectadas, y que los gobiernos armen un plan inmediato para garantizar a los heridos y evacuados la atención de salud necesaria, así como casa y comida para todos los afectados de cualquier tipo.

Es imprescindible que se cree un plan de restauración de los territorios afectados, que permita reconstruir casas, edificios, escuelas y hospitales. Es necesario también implementar un plan preventivo para este tipo de catástrofes, utilizando toda la tecnología disponible en función de alertar a la población ante futuras catástrofes –sean terremotos, grandes inundaciones, o fenómenos de cualquier otro tipo–, así como de garantizar las condiciones necesarias de contención en caso de que las mismas se den de manera inesperada.

Exigimos, sí, ayuda humanitaria internacional, y dejamos claro que esto no vendrá de la mano de la ocupación militar estadounidense. Por eso, mantenemos nuestra exigencia de retiro inmediato de las tropas imperialistas de la región, cuya “ayuda humanitaria” no es más que una forma de enraizar su control y su dominio, trayendo más miseria y sufrimiento a los pueblos.

[1] Durante el mes de julio, Pakistán y parte de India sufrieron brutales inundaciones que dejaron cientos de muertos y miles de evacuados, además de un gran deterioro en la infraestructura de la región, lo que se considera ha sido agravante para el rápido desmoronamiento de edificios durante el último terremoto.

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Afganistán#Demograf.C3.ADa – Fuentes verificadas: «Afghanistan». The World Factbook. Central Intelligence Agency (CIA).

[3] Michael Kugelman, Woodrow Wilson Center – Encargado de investigaciones para la política exterior de EEUU en la región del Sudeste Asiático, aseguró, en relación al debate sobre la manutención de efectivos en Afganistán, que “no se trata solo de cuántos efectivos más se quedan, sino qué es lo que podrán hacer”, y que si EE UU no logró estabilizar Afganistán con 100.000 soldados, no lo va a hacer con 5.000, pero quizás habría que darles algo más de “margen, de flexibilidad” sobre la forma en que pueden operar.

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/10/07/actualidad/1444242303_445247.html