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Togo, como varios países de Africa, vive una crisis política, fruto de la movilización de los trabajadores y de la mayoría de la población, que exige democracia y el fin del gobierno del presidente Faure Gnassingbé.

Escribe Américo Gomes

Por eso las elecciones del día 20 de diciembre fueron marcadas por el boicot de la oposición. Catorce partidos se rehusaron a participar, denunciando el “pleito electoral”.

Principalmente porque el objetivo del gobierno es que su partido gane cuatro quintos de los puestos parlamentarios y apruebe la reforma constitucional, que autorizará al actual presidente a concurrir en las elecciones del 2020 y 2025. Faure Gnassingbe, que está en el poder desde el 2005, es hijo del general Gnassingbe Eyadema, que ya había gobernado al país con una dictadura durante treinta y ocho años.

Movilizaciones por democracia

El día 19, el general Yark Damehame, ministro de Seguridad, amenazó a quien desease “impedir las elecciones”, del día 20, con las fuerzas de seguridad, que estarían en todas partes, listas para reprimir. Y la represión, de hecho, sucedió, principalmente en los barrios pobres, mayoritarios de oposición. Eso después de, por lo menos, seis personas muertas y muchos heridos en las manifestaciones, en Lomé y Sokodé, la semana anterior, siguiendo con lo que venía ocurriendo en el país hace más de un año, cuando se iniciaron las movilizaciones y marchas de protesta exigiendo la renuncia del presidente Faure Gnassingbe y el límite de dos mandatos presidenciales.

Un video se exhibió con un hombre de uniforme militar disparando a objetivos al azar, como en una cacería, y acertando a un niño de 12 años, aprendiz de mecánico, que murió en el local. Testimonios afirman que el tirador fue el general Félix Kadanga, jefe de las fuerzas armadas y cuñado del presidente Gnassingbe.

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Golpes y golpes

El país conquistó la independencia en 1960, cuando asumió Silvanus Olimpio pero, en 1963, el teniente coronel Gnassingbé Eyadéma dio un golpe de Estado, que mató al presidente y nombró a Nicolás Grunitzky como nuevo presidente. Uno de los motivos fue que Olimpio no aceptaba, en el nuevo ejército, a soldados que sirvieron en el ejército francés en la guerra de Argelia. Estos militares, la mayoría del norte del país, dieron el golpe.

En 1967 Eyadema asumió directamente el poder y disolvió el Parlamento, manteniéndose en el poder hasta su muerte, en el 2005, cuando su hijo asumió y fue reelecto en el 2010 y el 2015. Los asesinatos políticos, violaciones de derechos humanos y otras formas de violencia son constantes en esta república de Africa Occidental.

Togo, es un país de 8 millones de habitantes y gran exportador de fosfato. Las movilizaciones ya duran más de un año. Cuando los manifestantes tomaron las calles, para exigir reformas electorales, bajo la bandera de Togo Debout (“Togo Se Levanta”) y Faure Must Fuera, la organización burguesa que estaba al frente de las manifestaciones era el C14.

Resultado fraudulento

Cinco días después de las elecciones legislativas en Togo, los primeros resultados provisionales, publicados el domingo 23 de diciembre, dan al partido del presidente Faure Gnassingbe, la Unión para la República (UNIR) 59 de los 91 curules de la Asamblea Nacional. El objetivo de UNIR era llegar a 4/5 de los asientos del Parlamento, o sea, 73, contra los 62 actuales, para poder aprobar fácilmente la reforma constitucional. Para lograr su objetivo, el partido espera contar con su principal aliado, la Unión de las Fuerzas por el Cambio (UFC), del antiguo oponente Gilchrist Olympio, que quedó en segundo lugar con seis diputados, y otros partidos e independientes.

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Pero, esta fue una elección sin los principales partidos de la oposición, que denunciaron las “irregularidades” en la votación. Fruto de un año de crisis política y decenas de marchas de protesta, los líderes de la principal coalición de los 14 partidos de oposición (C-14), no presentaron ningún candidato, y dejará de tener representación en el Parlamento. La participación oficial de los electores fue de casi el 60%.

A pesar de que los observadores de la Unión Africana y de la Comunidad Económica de los Estados de Africa Occidental (CEDEAO) saludaron las elecciones, éstas no van a cerrar la crisis en Togo. Todos los analistas señalan que “no se descarta que grandes manifestaciones recomiencen”.  Pues, para los trabajadores: “Nosotros no necesitamos de un asiento en el parlamento, sino de democracia de verdad y un Estado de Derecho. Lo que tenemos hoy es una democracia de fachada, no es participando en estas elecciones simuladas que acabaremos con la crisis” [1]

Notas:

[1] Insurgente Jean-Pierre Fabre, presidente de la Alianza Nacional (ANC).

Traducción Laura Sánchez