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Una ola de protestas sacude a Sudán desde el último 19 de diciembre. Las protestas comenzaron en Atbara, una confluencia ferroviaria al norte del país, luego de la visita del presidente Omar Al-Bashir al dictador sirio Bashar al-Assad.

Escribe Fabio Bosco, de São Paulo

En 24 horas las protestas se esparcieron por Omdurman, Puerto Sudán, Al-Qadarif, Umm Ruwaba, Al-Tartar hasta llegar a la capital Cartum. El telón de fondo de este levantamiento es la crisis económica y la desvalorización cambiaria, que llevó al empobrecimiento de la población. El precio del pan se triplicó y hay escasez de combustibles. La inflación llegó a 70% por año.

Sindicatos engrosan el movimiento

El día 24 de diciembre, el Sindicato de los Médicos decretó una huelga por tiempo indeterminado, afectando a 40 hospitales y centros médicos. El día 27 le tocó el turno al Sindicato de los Periodistas, al decretar una huelga por tres días. Por último, el Sindicato de Abogados decretó un día de huelga para el 31, cuando fue realizada la segunda marcha al palacio presidencial, convocada por una coalición de sindicatos y asociaciones civiles, y apoyada por partidos y líderes de oposición.

El día 31 de diciembre, en víspera del aniversario de la independencia nacional, centenas de manifestantes marcharon en dirección al palacio presidencial y fueron recibidas con gas lacrimógeno y tiros de bala, incluso en el centro de la capital Cartum. Los manifestantes gritaban “Libertad, paz y justicia” y “la revolución es un derecho del pueblo”. Decenas fueron apresadas. La presidenta del Sindicato de los Médicos, Sara Abdelgalil relató, desde Londres, que cuatro manifestantes están gravemente heridos. La agencia de noticias Reuters notificó que varios abogados en huelga, frente a los tribunales en Cartum y en la ciudad de Wad Madani, fueron apresados.

El conocido líder rebelde de la región de Darfur, Abdel Wahid al-Nur, convocó a sus seguidores a participar de las protestas. Partidos burgueses de oposición, como el Umma (Comunidad) y la Unión Democrática, mayoritarios entre la población musulmana del sector Sufi, defendieron la salida del presidente Omar Al-Bashir. Ya el Partido Islámico, que integra la base de apoyo al gobierno de Bashir, pidió una investigación sobre las muertes ocurridas.

Bashir responde con represión y promesas

La represión es brutal. Según Amnistía Internacional, ya son 37 los muertos y 200 los heridos. Además, fueron apresados periodistas, activistas y dirigentes de partidos políticos de oposición, como Omar el-Digeir, del Partido del Congreso y Siddiq Youssef, del Partido Comunista. Varias escuelas están cerradas. Fue declarado estado de emergencia en varias regiones del país. El acceso a internet también está cortado.

El gobierno prometió reformas para garantizar una vida digna para los ciudadanos. El afirmó que entiende la insatisfacción, pero acusó al Estado de Israel y a los partidos de izquierda, por la inestabilidad en el país. El día 31 de diciembre, el presidente Bashir volvió a prometer reformas para mejorar la vida de la población, pero, el día anterior, en un discurso para los oficiales de la policía, defendió la represión.

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Apoyo Internacional

Los gobiernos de Egipto, de Qatar y de Turquía anunciaron su apoyo al dictador Bashir. El ministro de relaciones exteriores de Egipto, en reunión con el dictador, el día 27, afirmó que El Cairo está siempre pronto para proveer apoyo a Sudán, en acuerdo con las políticas del gobierno sudanés.

El vicepresidente del partido oficialista turco Justicia y Desarrollo, Cevdet Yilmaz, también expresó el apoyo al gobierno de Bashir, luego de una reunión con el embajador de Sudán, el día 26: “Apoyamos al gobierno legítimo de Sudán. Turquía enfrentó muchas veces maniobras similares”.

El Emir Tamim bin Hamad bin Khalifa Al-Thani, de Qatar, también se comprometió en proveer toda la ayuda posible para posibilitar, al gobierno sudanés, la superación de lo que él describió como una provocación.

“Sin nosotros, los houthis tomarían toda Arabia Saudita, incluso La Meca”

Las relaciones con Arabia Saudita y los Emiratos Arabes, también van bien. El gobierno saudita “contrató” a 14 mil soldados sudaneses para combatir a los rebeldes houthis en Yemen. Según denuncia el New York Times, el 28/12/2018, entre el 20% y el 40% de estos soldados son menores de edad y tienen entre 14 y 17 años. Muchos de ellos son de las familias de refugiados de Darfur, que no encuentran otra forma de sobrevivir y reciben diez mil dólares para entregar sus hijos para que se conviertan en soldados en Yemen. Estos soldados, que reciben un sueldo mensual de cerca de US$ 500, más extras por combate, juegan un papel decisivo en el esfuerzo de la guerra saudita.

Un soldado sudanés, Mohamed Suleiman al-Fadil, afirmó que “sin nosotros (los soldados sudaneses), los houthis tomarían toda Arabia Saudita, incluso La Meca”. Otros países aliados de los sauditas enviaron contingentes menores. Paquistán envió mil soldados y Eritrea 400. Jordania envió aviones y consejeros militares.

Hafiz Ismail Mohamed, un consultor económico sudanés, crítico al gobierno, afirma que “Las personas están desesperadas. Ellas están luchando en Yemen porque saben que en Sudán ellas no tienen futuro”. Y complementó: “Estamos exportando soldados para luchar como si ellos fuesen un commodities que cambiamos por moneda extranjera”. Otros hechos van al encuentro de ese análisis. Un grupo de la ONU relata que soldados sudaneses fueron contratados para luchar en Libia al lado del general Khalifa Hifter.

Normalización con Siria e Israel

En vísperas del levantamiento en su país, Omar El-Bashir fue a visitar al dictador sirio Bashar el-Assad, el responsable por la muerte de cerca de 500 mil sirios y por la destrucción de ciudades y villas. Para quien ejecutó un proceso de limpieza étnica en Darfur, él debe haberse sentido en casa. Bashir fue el primer mandatario árabe en ir a Siria, pero no está sólo. Otros países árabes se preparan para reabrir sus embajadas en Damasco y el dictador sirio debe volver a participar de las reuniones de la Liga Árabe.

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Pero, la gran jugada está por venir. La prensa israelí – Israeli Public Broadcasting Corporation– citando fuentes en Jerusalén, afirmó que “equipos israelíes están trabajando en construir relaciones con esta república africana”. Desde su visita a Omán, en octubre, hay especulaciones que el próximo país árabe a ser visitado por el primer ministro sionista, Benyamin Netanyahu, es Sudán. Las señales de aproximación ya ocurren hace algunos años.

Después que el gobierno sudanés rompiera relaciones diplomáticas con Irán, en el 2015, el diario israelí Haaretz afirmó que el gobierno sionista instó a Estados Unidos y otros países a mejorar las relaciones con Sudán.

En enero del 2016, el ministro de relaciones exteriores de Sudán, Ibrahim Ghandour, se comprometió a normalizar las relaciones con el Estado de Israel, si el gobierno americano suspendiese las sanciones económicas. En el 2017, las sanciones fueron suspendidas parcialmente por el gobierno de Obama, en enero y, después, completamente por el presidente Trump, en octubre, aunque Sudán conste aún en la lista hecha por el gobierno americano, de países que apoyan al terrorismo.

El 20 de agosto del 2017, el ministro de inversiones, Mubarak al-Fadil al-Mahdi, defendió la normalización, afirmando en el Canal 24 de la TV sudanesa, que “los palestinos, ellos mismos, normalizarán las relaciones con Israel y hasta, incluso, Hamas está conversando con Israel”.

El propio Netanyahu, cuando la ampliación de relaciones diplomáticas, afirmó que el Estado de Israel quiere “llegar al corazón de Africa”, en conferencia de prensa en Tel Aviv, con ocasión de la visita del presidente del Chad, Idriss Deby, en noviembre pasado, la primera visita luego de 46 años de rompimiento diplomático con el país africano.

Todas estas señales se dan al mismo tiempo en que, las autoridades sudanesas niegan cualquier relación con el Estado sionista. Abdel-Saki Abbas, un dirigente del Partido Nacional del Congreso, lo mismo que el presidente Bashir, afirmó que Netanyahu “no puede visitar Sudán y que lo que fue anunciado por una radio israelí no tiene ninguna base”.

Un régimen brutal

El presidente Bashir está en el poder desde junio de 1989. El asumió el poder en un golpe militar, en una situación de crisis semejante a la actual: economía frágil, escasez de alimentos, violencia y guerra civil. Sin embargo, su gobierno no hizo ningún cambio. A pesar de tener grandes áreas de tierras agrícolas, hay escasez de alimentos.

El también continuó la guerra. Desde 1983 rebeldes del sur del país luchan por independencia. Además, dos millones de muertos, Sudán del Sur arrancó su independencia en enero del 2011 y la paz en el 2015.

En el 2003, Bashir impulsó un proceso de limpieza étnica en Darfur, en el sudoeste del país, contra la población negra no arabizada, armando milicias locales rivales, denominadas de Janjaweed. Fueron alrededor de 300 mil los muertos, un millón de refugiados y miles de violados. En el 2008, la Corte Internacional de Justicia, de Haia, reclamó a Bashir por el genocidio y crímenes contra la humanidad en Darfur y emitió un pedido internacional de prisión contra él.

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En el 2013, Bashir reprimió violentamente protestas en la capital Cartum. 200 manifestantes fueron asesinados en un sólo día.

¿Vientos de la segunda oleada de las revoluciones árabes?

Banderas de la revolución siria fueron vistas en manos de manifestantes sudaneses. Frente a la visita del presidente Bashir, a Damasco, estos activistas parecían decir a todo el mundo árabe “no en nuestro nombre”.

Las revoluciones del mundo árabe comenzaron en Túnez, en diciembre del 2010 y luego se esparcieron. Hoy, las movilizaciones retornaron en Túnez, tanto en forma de protestas en las calles como en forma de huelgas generales.

Las difíciles condiciones de sobrevivencia, a las cuales están sometidos los pueblos de toda la región, pueden estar llegando al punto de eclosión de luchas y protestas.

Al mismo tiempo, la terrible represión y la falta de una organización revolucionaria, que pueda dirigir eventualmente el proceso de retomar una ola revolucionaria, son obstáculos importantes.

Pero, como en todo el mundo, la lucha de clases dará la palabra final.

¡Todo el apoyo a las protestas en Sudán!

¡Abajo la represión! ¡Abajo la dictadura!

¡Por la cancelación del aumento del precio del pan y demás productos básicos!

¡Unidad entre las luchas de los trabajadores y de la población de las regiones oprimidas!

¡Por la solidaridad mutua entre las luchas en todo el mundo árabe y Africa!

¡Por un gobierno de las trabajadoras y los trabajadores rumbo a un Sudán libre y socialista, parte de una Federación de Repúblicas Socialistas!

Traducción Laura Sánchez