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El 8 de marzo debe ser un día de denuncia contra el machismo y el feminicidio y al mismo tiempo contra la explotación y opresión capitalista.Para nosotros cabe la responsabilidad de ayudar a las a mujeres hacer un puente entre la lucha contra el machismo y la lucha contra el capitalismo.

Por A. Zuhri Nassor, Cape Town

En África del Sur en los diversos círculos de trabajadoras sur africanas y con las refugiadas una de las cuestiones que siempre está presente son las que se refieren a los relatos sobre la violencia, sean en el medio del trabajo, en el trasporte público o en el hogar. Estas mujeres son activistas de la organización sindical NUMSA y del movimiento por vivienda. En nuestro último encuentro una de ellas hizo la siguiente pregunta: ¿Cómo luchar contra la violencia en el trabajo, en el transporte y en la casa que es donde deberíamos tener el apoyo, si cuando volvemos de los trabajos, nuestros compañeros también nos agreden?

Esta pregunta de una compañera fue muy importante para nosotros detenernos a pensar más y más sobre este tema, porque más allá de la respuesta simplista de luchar contra la violencia machista, comprendemos que el problema envuelve muchos otros elementos de la realidad concreta. Por eso para no recaer en las mismas discusiones que no permiten la compresión de las profundas contradicciones del problema de la violencia, intentamos aquí expresar un poco en base a nuestra experiencia y análisis que envuelven aspectos sociales y económicos, para así entender el problema de la violencia contra la mujer y poder luchar contra este grave problema social.

La vida de la mayoría de las mujeres Sur Africanas, principalmente las negras son marcadas por la intensa explotación, opresión, pésimas condiciones de vivienda y violencia. Durante el Apartheid hubo un proceso de expulsión de la población mayoristamente negras y pobres, para los lugares más lejos de los centros urbanos, lugares donde los barrios (Township) se recargaron. Son en estos lugares distantes donde los trabajadores negros africanos y refugiados viven, sin acceso a servicios básicos, como agua, electricidad, red de aguas negras y hasta baños.  Son en estos lugares donde son expuestas a las más diversas formas de violencia. Son casos de violencia sexual, por ejemplo, en Khayelitsha el mayor barrio de la ciudad de Ciudad de Cabo de África del Sur, casi la mitad de las estudiantes sufrieron este tipo de abuso. Los índices de violencia son también bastante altos.

Con todo y esos son esas mujeres trabajadoras que viven en los barrios las que componen la fuerza de trabajo en varios sectores de la economía, mas es el sector de comercio donde son mayoría. El comercio es un importante empleador informal en África del Sur, representa el 17,44% del sector empleador en el país. Del total de las mujeres empleadas 47,6% están en el comercio y 30.6 % de los hombres trabajan en eses mismo sector.

En la medida que el mayor número de mujeres se encuentran en el comercio resolvemos analizar un sector tomando como ejemplo las tres mayores redes de supermercados en África del Sur. Son los siguientes: Shoprite, Pick-N-Pay y SPAR-GROUP.

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Explotación y Opresión de las Mujeres Trabajadoras en los Supermercados:

Las mujeres trabajan en los supermercados muchas en condiciones de informalidad, según datos del propio gobierno Sur africano. Asimismo, cada inicio del mes cuando las ventas son mayores, hay varias cajas de servicios y después desaparecen. Ellas desaparecen justamente por su trabajo contratado a diario completamente informal. Este aspecto de rotatividad e informalidad genera en las trabajadoras una constante inseguridad e inestabilidad con relación a la manutención de sus familias. Las jornadas de trabajo normalmente son por encimas de 8 horas con ritmos intensos y diversas formas de opresión y violencia dentro de los lugares de trabajo. Los salarios son bajísimos en torno a R20, 00 la hora trabajada (US$1,40), de allí que es necesario trabajar 5 horas para comprar un kilo de carne.

En los horarios de la comida, próximos a los grandes supermercados, es posible ver a las trabajadoras sentadas en las calzadas comiendo pan con salchichas y huevos, pues las empresas no garantizan ni un refrigerio, por lo tanto, comen en la calle, sentadas en el suelo sin las mininas condiciones de higiene y respeto. En los baños las mujeres no tienen acceso a productos de higiene personal tales como toallas sanitarias.

Existe un exagerado control y disciplina de los trabajadores y trabajadoras del sector, que a su vez son obligados hacer declaraciones de todos los bienes que llevan al entrar a los supermercados y son interrogados cuando dejan el trabajo. También al utilizar los baños son nuevamente revisados. Nos manifestaron en una de las reuniones de casos de despidos sin derechos de una trabajadora, porque le fue encontrado un desodorante Roll-on dentro de su cartera. El producto era de su propiedad y ella alego que había olvidado declararlo, y hasta estaba usado. Activada la justicia del trabajo, la empresa alego que no admite robo y que tienen una política de “tolerancia cero” dejando claro que el castigo con despido es utilizado como forma para disciplinar a los demás trabajadores.

El transporte público es otro lugar de violencia. El tren que el medio de transporte para las zonas más distantes son lugares donde están sometidas a hurto o robos y a violencia sexual, entre otras formas de violencia. No cuentan con ningún tipo de apoyo durante los largos trayectos de casa al trabajo. Asimismo, debido al aumento del desempleo la familia que posee una mujer empleada pasa a dependen de aquel único salario y pues es a través de eso que los niños pueden estudiar, la familia puede tener acceso a electricidad, agua y alimentación. Es por eso muchas mujeres se someten a una intensa explotación, trabajando más de 12 horas por día en las cajas de los supermercados.

Además de todos los problemas laborales que impactan a todos los que trabajan esas empresas no garantizan guardería para los hijos de las trabajadoras los cuales quedan expuesto al hambre y alos abusos sexuales en los barrios (Townships).

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La Situación de la Mujer Migrante

Para las mujeres migrantes y refugiadas de otros países de África, la situación es más complicada, pues es casi imposible tener acceso a un trabajo formal además de sufrir los ataques xenofóbicos en los cuales están incluidas las violaciones colectivas.

Entre diversos casos seleccionamos el relato de una trabajadora de un salón de belleza, migrante Kongolesa que nos contó cuan dura es la vida de esas mujeres. Ella explica que en el segundo semestre del año 2019 después de una determinación del gobierno Sur Africano sobre la prohibición de emplear a los refugiados, su marido fue despedido, entonces para mantener a su familia ella paso a trabajar más, para poder suplir y cubrir las necesidades básicas. Entonces, el marido entro en un proceso depresivo y comenzó a consumir bebidas alcohólicas y a usar drogas, después de eso ella paso a sufrir violencia domestica por parte del marido.La sobreexplotación de la clase trabadora, en especial contra las mujeres es la raíz de la violencia contra la mujer y de la alienación machista, pero también de la destrucción de las familias y de la degeneración de las relaciones humanas.  

¿Cuáles son las Empresas? 

Shoprite es una de las mayores redes de supermercados de África actúa en diversos sectores como comercios de alimentos, ropas, cosméticos y otros productos de consumo y hasta noviembre de 2019 poseía 1.844 supermercado, de los cuales 265 se encontraban en otros países de África. Empleando 147.268 trabajadores.

Pick-N-pay también comercializa alimentos, ropas, bebidas, productos farmacéuticos entre otros. Este grupo a su vez posee 1.795 establecimientos en África, de los cuales 95.6% están ubicados en África del Sur. Esta empresa emplea 85.000 trabajadores.

Además de las características comunes de explotación de los supermercados, en el 2017, Pick-N-pay creó un proyecto de “ayuda social,” dirigida a formación profesional. En realidad, utilizan los servicios a través de bajísimas remuneraciones o salarios bajos para las trabajadoras, para lograr suministros de unidades de panadería, pero en éstas, las trabajadoras no poseen los mismos derechos laborales como otras trabajadoras que son contratadas directamente por la empresa.

Spar Group que es especializado en ventas de material de construcción, farmacéuticos, alimentos además de otros. Hasta septiembre de 2019 poseía una red compuesta por 4.031 outles en otros países africanos, de los cuales, 67.8 % están en África del Sur. El número total de trabajadores declarados son 8.206. En esta empresa los trabajadores presentaron una demanda debido a las largas jornadas de trabajos que comienzan a las 5 de la mañana y se extienden a las 8 de la noche, en los 6 días de la semana, reciben un valor por debajo que lo estipulado por la legislación. Asimismo, en un testimonio de un trabajador él dijo “trabajo ya más de 5 años como trabajador mal remunerado, pero me quede porque necesitaba de ese dinero”.

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Sudor y Sangre de las Mujeres al Servicio de la Ganancia Capitalista:

Esas tres redes de supermercados que sobreexplotan a la mujer trabajadora, destruyen su familia e incrementa la violencia contra la mujer, lo hacen al servicio de Grandes inversiones Nacionales y extranjeras. En verdad ellas son fundamentalmente extranjeras.

Veamos abajo quienes son los accionistas que ganan con la superexplotación, la destrucción de la familia trabajadora, y el machismo:

Shoprite: Public Investment Corporation (SOC) Ltd.; Capital Research & Management Co. (World Investors); The Vanguard Group, Inc.

* Pick N Pay: Public Investment Corporation (SOC) Ltd.; Coronation Asset Management (Pty) Ltd.; Fidelity Management & Research Co.; Genesis Investment Management LLP.; The Vanguard Group, Inc.

* Spar Group: Public Investment Corporation (SOC) Ltd.; Coronation Asset Management (Pty) Ltd.; The Vanguard Group, Inc.; BlackRock Fund Advisors.

Destacamos arriba solamente aquellos accionistas quienes también invierten al mismo tiempo en minerías, industria automovilística y armamentistas.

De esta manera afirmamos que el capital financiero no controla solamente la economía mundial sino también controla la economía en África como fue tratado en este artículo: El capital financiero imperialista en África: superexplotada la clase trabajadora y roba las riquezas naturales.

En este 8 de marzo es necesario decir ¡NO DA MAS¡ 

En este estado de estancamiento de los y las trabajadoras, provocados por el alto índice de desempleo, superexplotación, pésimas condiciones de vivienda y transporte los hombres son arrollados a la alienación del alcoholismo y a las drogas y las mujeres sufrir todas las consecuencias, además del propio machismo y de las diversas formas de violencia e inclusive el feminicidio. En esta situación no es posible desarrollar relaciones humanas solidaridad y de respeto. Lo que encontramos es un estado social de violencia constante y permanente.

Por eso que esta etapa del sistema capitalista que controla e impacta todas las relaciones humanas decimos en alto y fuerte ¡No Da Más!

Para salvar la humanidad es necesario construir otra sociedad libre de opresión y explotación, una sociedad justa, solidaria y fraterna una sociedad socialista.

Traducción:  AnitaCumaná