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La “Comisión Nacional Independiente Electoral (CENI)” anunció los resultados oficiales de las elecciones presidenciales de la República del Congo: sorprendentemente Felix Tshisekedi, de la oposición “Union pour la Démocratie et le Progrès Social” (UDPS), fue vencedor con 38,5%.

Por: Américo Gomes, 5 de febrero de 2019

Otro candidato de la burguesía, apoyado por sectores del imperialismo, Martin Fayulu, de la alianza de oposición de Lamuka, habría obtenido 34,7% de los votos. El candidato de Kabila, Emmanuel Ramazani Shadary, acumuló 23,8%. La tasa de participación fue de 47,6% del total de la población.

Estos números contradicen las encuestas, consideradas confiables, de la ICP del Congo y del IPSOS de Francia, hechas para el Congo Research Group (CRG), y la opinión de observadores de la Comisión Episcopal Católica (CENCO), que eran categóricas en dar la victoria a Fayulu.

Aparentemente, hubo negociaciones entre Joseph Kabila y su dictadura y Felix Tshisekedi para una “transición pacífica”. Para eso, Kabila montó un fraude que benefició al aparente adversario, ya que su supuesto candidato no tenía ninguna chance de victoria. Dicen que hasta incluso su 24% de votos fueron parte del fraude. Al final, el índice de aprobación del gobierno Kabila estaba por debajo de 20%.

Tshisekedi y su cómplice, Vital Kamerhe, son ex aliados de Kabila, ambos fueron sus primeros ministros en el pasado. En noviembre de 2018, Tshisekedi formaba parte de la oposición, apoyando a Fayulu, y rompió con ella y formó una alianza con Kamerhe.

El proceso electoral estuvo repleto de represión a la oposición; obstáculos a las campañas opositoras; prácticas como mínimo dudosas de la CENI; y la presencia masiva del ejército; desaparecieron cédulas, así como algunas urnas electrónicas.

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Sin hablar de la suspensión de la votación en varios lugares; la postergación de la elección en el territorio de Beni y en el territorio de Lubero (todos en Kivu del Norte) por motivos del ébola; y en el territorio Yumbi, en la provincia de Mai-Ndombe (ex Bandundu) por causa de la violencia intercomunitaria.

Martin Fayulu se declaró presidente, llamó la decisión del tribunal de “golpe institucional” y convocó a “protestas pacíficas”.

Tshisekedi sigue la tradición congoleña familiar de gobernar. Así como Joseph Kabila, que gobernó por 18 años y heredó la presidencia de su padre, Laurent Kabila, asesinado en 2001, Tshisekedi hereda su patrimonio político de su padre, Etienne Tshisekedi, fundador de la Unión del Congo para el Progreso Social y Democrático, fallecido en 2017. Actualmente es socio de Cyril Ramaphosa, del África del Sur y de Uhuru Kenyatta, de Kenia.

Por lo menos 34 personas fueron muertas desde que los resultados fueron divulgados el 10 de enero.

Kabila es el verdadero vencedor de la elección

Tshisekedi va a gobernar con la mayoría del partido de Kabila en el parlamento, que continúa controlando de manera corrupta el vasto y lucrativo sector de la minería del Congo. En la primera transferencia de poder en el país a través de una elección en 59 años de independencia, pero con una señal de que persisten las dudas sobre su credibilidad, Uhuru Kenyatta fue el único jefe de Estado presente. No obstante la mayoría de los países africanos y occidentales reconocieron a Tshisekedi.

La mayoría parlamentaria dará a Kabila el primer ministro; él instaló representantes en toda la burocracia estatal y va a gobernar de hecho. Todos afirman que Kabila mantiene sus sueños de volver a la presidencia en 2023, cuando no estará más limitado por cuestiones de plazo, eso si no da un golpe antes.

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Sin hablar de su total, absoluto y rígido control sobre el aparato de seguridad y las fuerzas armadas que mantiene a partir de sus generales. Como todo indica, realmente Tshisekedi será solamente una marioneta en la dictadura de Kabila, que solamente será derrocada por una fuerte movilización popular.

Traducción: Natalia Estrada.