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La nueva epidemia de ébola, que afecta África occidental en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria, ya es la mayor de la enfermedad desde que el virus fue descubierto en 1976. Son casi 2.000 casos constatados y más de mil muertes.

 

Si el virus fue descubierto hace casi 40 años, ¿por qué, hasta hoy, con tanta tecnología, no existe tratamiento eficaz para la enfermedad? El fracaso de no tener una vacuna, muestra la falta de interés de la industria farmacéutica en desarrollar un medicamento que será utilizado por países pobres que no tendrán recursos para pagar las fortunas que exigen los laboratorios. No es casul que estos países se encuentren en África, saqueada por siglos por los países imperialistas. Si hoy el continente se encuentra en situación miserable, es porque fue empobrecido por la explotación de los países ricos.

El médico liberiano, Melvin Korkor, contaminado por el ébola y que sobrevivió, se queja: “Si esta enfermedad existiese en Estados Unidos o Europa, mañana habría una solución para ella. Hace 40 años todos saben que existe el ébola, pero ¿sabe cuál es el problema? Está en África.

Después de la infección de un médico y de una enfermera norteamericanos y de un sacerdote español, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 8 de agosto, elevó la epidemia de ébola a la categoría de “emergencia de salud de preocupación internacional”. El actual brote comenzó en diciembre de 2013 en Guinea. Sin embargo, solamente ahora, la OMS resolvió liberar la aplicación de drogas experimentales. Hasta entonces,l a OMS se oponía al uso de estas drogas porque “no era ético”.

El descobridor del virus en 1976, El investigador Peter Piot, criticó duramente a la OMS por esta postura. «Cuando usted tiene una enfermedad que mata 90% de los individuos infectados, creo que es justificable usar desde el punto de vista ético. Una cosa es clara, se tuviésemos una epidemia de ese tipo aquí [Reino Unido],  qué pasaría: habría una convocatoria para usar, lo más rápido posible, cualquier droga experimental», afirmó.

Los estadounidenses fueron tratados en EEUU con la droga experimental ZMapp, desarrollada por la empresa de biotecnología Mapp Biofarmaceutica, y están mejorando. El sacerdote español murió.

Mientras las drogas experimentales no llegan a África, los países afectados usan métodos anticuados para aislar a los pacientes como los cordones sanitarios. Así, aldeas y ciudades son aisladas, segregando a las personas contaminadas, cuyo destino seguramente será la muerte.

La industria farmacéutica y los negocios con EEUU

El monopolio de la industria farmacéutica no existiría sin el apoyo directo de los países imperialistas. La Tekmira Pharmaceuticals es una de las corporaciones que está trabajando en un antiviral y tiene un contrato de US$ 140 millones con el Departamento de Defensa de EEUU. Sus acciones en la Bolsa subieron 40%, porque los inversores están esperando que el gobierno apruebe el uso del medicamento.

La compañía podrá ganar, en 2017, más de US$ 100 millones por el remedio TKM-ébola, que desarrolla junto al Departamento de Biodefensa de EEUU.

La Mapp Biopharmacéutica, que trabaja con el ejército, fue la responsable por la aplicación del medicamento ZMapp en los norteamericanos infectados.

Estos laboratorios deben tener la cura para varias enfermedades. Sin embargo, las retienen aguardando el mejor momento para vender los medicamentos, y que EEUU, en sociedad (inclusive militar) con estos laboratorios, sólo autorizan su uso cuando les interesa.

Mientras tanto, el ébola continuará matando a los pueblos de África, renegados por el sistema capitalista que los empobreció y los esclavizó por siglos, aliado a la ideología racista diseminada por el propio sistema.

La muerte de centenares de africanos por el ébola es una muestra de lo que el capitalismo es capaz para garantizar sus ganancias y su dominio sobre los pueblos y la clase trabajadora del mundo.

¿Industria de vida o de muerte?

El monopolio de las farmacéuticas, que detentan la tecnología para crear las vacunas es el gran obstáculo para la cura, porque estas empresas sólo invierten a partir del retorno financiero.

El presidente del Instituto de Salud Pública del Reino Unido, John Ashton, culpa a la industria farmacéutica por la no existencia de la vacuna. “Debemos enfrentar el escándalo de la falta de voluntad de la industria farmacéutica en invertir en investigación para tratamientos y vacunas, algo que se rehúsan a hacer porque el número de involucrados es, en sus palabras, ‘muy pequeño’ y no justifica la inversión. Esta es la quiebra moral del capitalismo. El foco real precisa ser puesto en la pobreza y en la devastación ambiental donde las epidemias prosperan” dice.