Compartir

Militares uruguayos en la República Democrática del Congo pasarán de 800 a 1.600 efectivos. El ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, confirmó que se están haciendo los últimos ajustes entre la Cancillería y el Ministerio de Defensa para cumplir con el pedido de Naciones Unidas. El nuevo batallón uruguayo se sumará al actual, que tiene su asiento en la ciudad de Goma y que actúa como reserva, es decir, que está a la orden para desplegarse en cualquier momento. Uruguay tiene militares en el Congo desde 2001 y tiene presencia en el Sinaí, en Colombia, República Centroafricana, frontera India-Pakistán, Líbano y hasta hace poco en Haití, informó el semanario Búsqueda.

Por: Juan Ranchos

La verdadera razón de fondo de la guerra

El nombre de coltán procede de la abreviatura de dos minerales: columbita y tantalita, de los cuales se extrae el tantalio y el niobio, que son utilizados en industrias que se dedican a la fabricación de aparatos eléctricos, centrales atómicas, misiles, fibra óptica, elaboración de condensadores y en la fabricación de teléfonos móviles, laptops y muchos otros dispositivos. Empresas transnacionales como Nokia y Sony rivalizan por la obtención de este metal –declarado estratégico por Estados Unidos– y que actualmente tiene un precio internacional de 400 dólares el kilo.

Periodista congoleña y defensora de los derechos humanos

La periodista Caddy Adzuba, ha denunciado: “En todos los países donde hoy en día hay conflictos, se esconden intereses económicos: Siria, Iraq, Colombia, el Congo… Para fabricar smartphones, se necesitan unos minerales escasos y hay países que los tienen, como el Congo, que es un país inmensamente rico con una población empobrecida. Para hacer los móviles, el coltán es imprescindible. Por eso se estimula la guerra, para extraer este y otros recursos.

Lea también  Fin de las jubilaciones. Senado concluye votación de la reforma de la previsión

El mapa de las violaciones de derechos humanos coincide con el de las minas de coltán. Es verdad que las empresas de telefonía pueden decir que nadie las ha visto haciendo la guerra en el Congo, pero está lo que llamamos la mano invisible, existen los inversores de la guerra. Quien financia los conflictos bélicos también es criminal, aunque no dispare con el fusil. Las multinacionales financian el conflicto, los grupos rebeldes, para conseguir los minerales”.

El profesor Bernardo Quagliotti de Bellis[1] reafirma en sus publicaciones esta visión

“La verdadera razón de fondo de la guerra, de esta segunda guerra del Congo, es producida por la voracidad que manifiestan diversas multinacionales por acceder al coltán, mineral también conocido como “el oro gris” (…) El 80 % de las reservas estimadas de este mineral se encuentra en la República Democrática del Congo. (…) Los principales reservorios del coltán se hallan en el subsuelo de las provincias del Este del Congo, especialmente en el departamento de Kivi del Norte, en la región de los Grandes Lagos, fronteriza con Ruanda y Uganda, fieles aliados de los Estados Unidos.

El gobierno del Frente Amplio ha recibido entre US$ 45 millones y US$ 55 millones anuales por la participación en las mal llamadas “misiones de paz”, que en realidad, bajo la batuta de Estados Unidos y los países europeos, están al servicio de la represión y el robo de los recursos a esos países. El gobierno también usa estas misiones como entrenamiento, para usarlos, llegado el caso, contra las movilizaciones de estudiantes y trabajadores.

Lea también  El significado político de los últimos acontecimientos en Siria

Desde la IST nos pronunciamos por el retiro inmediato de las tropas del Congo y de todos los países. “Un pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre».

[1] Bernardo Quagliotti de Bellis: Profesor emérito de la Asociación de Egresados de la Escuela Superior de Guerra de Brasil – Sector Río Grande del Sur. Miembro Correspondiente del Centro Histórico y Geográfico de Soriano (Uruguay).

Artículo publicado en Rebelión n.° 47, junio de 2018.-