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Hace 60 años, Bélgica hizo todo lo posible para canalizar el entonces ya inevitable proceso de independencia política y para evitar cuestionar la colonización económica. Pero para Lumumba se trataba de «poner fin a la humillante esclavitud que se nos impuso por la fuerza», lo que se logró mediante una lucha del pueblo congoleño que «fue de lágrimas, fuego y sangre, y de la que estamos orgullosos hasta el fondo de nuestros corazones, porque fue una lucha noble y justa, una lucha indispensable». E invitó «a todos los ciudadanos congoleños, hombres, mujeres y niños, a trabajar con determinación para crear una economía nacional próspera que consagre nuestra independencia económica»[1].

Por LCT-Bélgica

El pasado colonial sigue siendo relevante en Bélgica

Así como la burguesía belga se construyó sobre la brutal explotación de los trabajadores belgas y sus hijos, también obtuvo enormes beneficios del saqueo de las riquezas del Congo y la explotación del pueblo congoleño. Estos últimos fueron esclavizados bajo el reinado directo de Leopoldo II y luego salvajemente explotados en un régimen racista de apartheid cuando el Congo pasó a manos de Bélgica. Por eso hoy saludamos la caída y degradación de cada estatua del rey genocida, esos odiosos símbolos que manchan nuestras ciudades e insultan no sólo a todos los congoleños y sus descendientes, sino a todos los trabajadores. Saludamos el vasto movimiento antirracista mundial que ha surgido tras el asesinato de George Floyd y que señala directamente que el legado colonial sigue vivo en nuestros países imperialistas.

Históricamente, la burguesía belga ha acumulado una fortuna colosal a través de la salvaje explotación del pueblo del «Congo Belga». Desde las manos cortadas hasta los sangrientos golpes de chicote, no se ha escatimado nada a los congoleños para asegurar el desarrollo del capital de las empresas belgas. Si Bélgica, como los demás países imperialistas, es un país rico y próspero, se debe, entre otras cosas, a su política colonial. Y es precisamente este enorme capital de África el que permitió hacer concesiones a las poderosas luchas de los trabajadores belgas.

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Como resultado de este pasado, Bélgica es un país donde el racismo sigue estando profundamente arraigado: se transmite de generación en generación; ¡ninguna lección de historia en las escuelas condena claramente la colonización, cuando no la justifica abiertamente! Un país en el que en 1998 oficiales de policía asfixiaron a Semira Adamu, una mujer nigeriana de 20 años de edad, en un avión durante su expulsión. Como en el caso de George Floyd, le fue cortada la respiración, entonces con la «técnica del cojín». En un país en el que la policía no considera ni por un segundo que una mujer negra, Pierrette Herzberger-Fotana, que estaba tomando fotos de un brutal arresto de «dos jóvenes negros», podría ser miembro del Parlamento Europeo.  Un país donde el museo colonial supuestamente «renovado» sigue negándose a devolver a sus propietarios las obras saqueadas. Un país que afirma respetar los derechos humanos, pero que sigue diferenciando entre los extranjeros: los migrantes indocumentados, que se convierten en ilegales, y los demás.

Por una nueva independencia del Congo

Celebrar la independencia del Congo significa recordar que el pueblo congoleño ha logrado la victoria sobre los colonizadores belgas. Los colonos se vieron obligados a cambiar sus planes, a huir ante el heroísmo de todo un pueblo. Pero también hay que aprovechar esta celebración para recordar que esta lucha por la independencia no ha terminado, porque Bélgica siempre ha impedido cualquier emancipación del pueblo congoleño: desde la organización del asesinato de Patrice Lumumba hasta el apoyo a las sangrientas dictaduras de Mobutu y luego de Kabila Junior. Las potencias imperialistas, incluida Bélgica, siguen saqueando actualmente el subsuelo del Congo, principal reserva mundial de muchos minerales esenciales para la economía capitalista.

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Hoy en día, en la mal llamada República «Democrática» del Congo, la miseria está alcanzando proporciones dignas de la barbarie: la hambruna, las enfermedades, la represión política despiadada y los conflictos armados por el control de las regiones mineras se están cobrando decenas de miles de vidas. Durante las elecciones de 2016, el cuartel general de la entonces opositora UDPS fue incendiado por la milicia de Kabila y sus ocupantes fueron quemados vivos. Los activistas de los movimientos de oposición son encarcelados, a menudo en lugares secretos, y a veces torturados. Así se han descubierto fosas comunes, alimentadas por «desaparecidos».

Y esta situación es mantenida y fomentada por la «comunidad internacional», un eufemismo para el imperialismo mundial, que aprecia tener un fuerte poder para frenar cualquier intento de independencia real al servicio del pueblo. Para ello, el imperialismo está directamente presente a través de una «fuerza de mantenimiento de la paz», MONUSCO: 16.250 soldados ocupando el Congo, la misión más costosa de la ONU. Y con un solo objetivo, garantizar la «estabilidad» para permitir el saqueo del Congo. Un ejército que no levanta un dedo en las masacres perpetradas por los grupos armados. Un ejército que es en sí mismo culpable de abuso sexual de la población.

Si la primera exigencia de Lumumba frente a la agresión militar belga en 1960 fue «que se vayan los militares belgas», debemos levantar la bandera de la independencia y luchar contra toda dominación extranjera, contra toda política neocolonial. Los trabajadores belgas deben ser solidarios con la lucha del pueblo congoleño por una nueva independencia, porque tienen un interés común con los trabajadores congoleños: acabar con la explotación capitalista y la brutalidad policial, así como con el sufrimiento diario y la miseria que causan.

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¡Restitución de todas las obras de arte y reparación financiera
por los crímenes cometidos por Bélgica en el Congo!

¡Retirada de todas las tropas extranjeras! MONUSCO fuera del Congo!

¡La riqueza del Congo a los congoleños,
expropiación sin compensación de todas las empresas mineras y forestales!

Basta de racismo de Estado en Bélgica:
¡regularización inmediata de todos los indocumentados!

Nota:

[1] Véase el Discurso de Lumumba en la celebración de la Independencia en 1960 en: <https://litci.org/es/menu/mundo/africa/republica-democratica-del-congo/congo-el-discurso-de-la-independencia-de-lumumba/>.