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El primer ministro de Etiopía, Hailemariam Desalegn, presentó su renuncia hace quince días, en medio de grandes protestas contra su gobierno, y un Estado de emergencia decretado por él desde octubre de 2016.

Por: Américo Gomes

Las protestas en el segundo país más poblado de África (102 millones de habitantes), con más de diez millones de personas pasando hambre, ocurren desde hace más de dos años, con centenas de muertos por la represión policial, particularmente en la capital, Addis Abeba. Se informa que hay más de 1.000 muertos y cerca de 20.000 personas presas. Son principalmente jóvenes, que bloquean autopistas, cierran empresas y hacen huelgas en toda la región de Addis Abeba.

La violencia étnica contra los Oromos también dejó muertos y desencadenó una crisis humanitaria, con decenas de miles de personas desplazadas.

El partido de Desalegn y el Movimiento Democrático Popular es parte de una coalición gubernamental llamada Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF). Hailemariam estaba ligado al ex guerrillero Meles Zenawi (fundador de la Liga Marxista-Leninista del Tigray), dirigente del Frente de Liberación del Pueblo de Tigray, que componen el EPRDF, y que gobernó Etiopía desde agosto de 1991, cuando depuso al dictador Mengistu Haile Mariam, hasta su muerte el 20 de agosto de 2012. Hailemariam fue vice primer ministro y ministro de Relaciones Exteriores. Por lo tanto, está en el poder hace 27 años. La guerra civil en Etiopía dejó por los menos 1,4 millones de muertos.

Sintiendo la ingobernabilidad, el mes pasado comenzó a emitir una serie de indultos y a liberar prisioneros para buscar un “consenso nacional”. Difícil de conseguir después de arrestar periodistas, diputados y dirigentes de la oposición, prohibir publicaciones en Facebook, bloquear internet, y declarar que la oposición y estaciones de televisión dirigidas por la oposición eran ilegales.

Frente a esta realidad, la propia Dirección Nacional del EPRDF exigió su renuncia, en un caso similar al de Sudáfrica. El cargo permanecerá vacante hasta que la dirección del EPRDF elija a un nuevo primer ministro, ya que son ellos los que controlan el Parlamento, los 547 escaños.

Continúan las movilizaciones

Incluso después de que el primer ministro renunciara, la coalición gobernante declaró otro Estado de emergencia, para intentar contener las protestas de masas a través de su prohibición. Pero estas continúan en todas las regiones más pobladas del país.

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Principalmente en la región Oromia, la más poblada de Etiopía, donde están os Oromos (también presentes en Kenia y en Somalia), el mayor grupo étnico de Etiopía, con cerca de 35 a 40% del total de la población, ubicados en la región central de país, en los alrededores de Addis Abeba. Sus tierras fueron confiscadas y están sin lugar donde ir, en virtud de un plan dirigido desde el gobierno. Por eso, están en lucha, pero también exigen la liberación de todos los presos políticos, y más derechos políticos y económicos.

Además de ellos, y también contra la confiscación de sus tierras, el segundo grupo étnico, Amhara, que representa cerca de 27% de la población, está realizando protestas en su región.

Los Tigrayans representan cerca de 6% de la población de Etiopía, controlan las posiciones políticas, económicas, y el sector de seguridad más importante, por lo tanto todo el país, con la ayuda del imperialismo, y los Estados Unidos en particular, que entrena al ejército etíope. Meles Zenawi era de esta etnia.

¿Para dónde va Etiopía?

El presidente de la coalición gobernante asumió los deberes del primer ministro. El nombramiento de un nuevo primer ministro será una tentativa de salvar el partido que está en el poder hace décadas. Pero un nuevo sucesor no será suficiente para contener las protestas, porque no va a realizar ninguna de las reivindicaciones de los etíopes y no se hará tampoco ninguna reforma política. Ni habrá respuesta para la marginalidad del mayor grupo étnico nacional: el Oromo, que vive un proceso de exclusión política y económica.

Por eso, las movilizaciones deben continuar hasta derrocar el gobierno del EPRDF y establecer un gobierno que llame a una Asamblea Constituyente que incorpore todas las etnias, dándoles compensaciones y posibilitando que el pueblo etíope y los trabajadores se organicen en sus partidos, para poder gobernar y establecer los profundos cambios sociales que los trabajadores necesitan.

El país del África que derrotó un imperio

Italia invadió Etiopía entre 1895 y 1896, siguiendo la política imperialista del final del siglo XIX, de división del continente, e intentando crear colonias en el África. Etiopía era uno de los pocos países independientes que restaban; sus territorios, además de Etiopía, incluían Eritrea y Yemen.

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Inicialmente, el rey Menelik II decidió realizar ciertos acuerdos con Italia a cambio de reconocimiento y armas, cedió Eritrea a los italianos, pero estos lo querían como vasallo del rey de Italia. En 1893, Menelik declaró que los tratados no tenían más validez, los italianos enviaron tropas e invadieron Etiopía, pero tuvieron que retroceder. En febrero de 1896, 18.000 italianos avanzaron nuevamente; esperaban encontrar 30.000 etíopes, pero había más de 100.000. Fue una masacre: 7.000 italianos murieron, 1,5 mil quedaron heridos y 3.000 fueron capturados. El 23 de octubre, el Tratado de Addis Abeba dio fin a la guerra y reconoció la soberanía etíope.

Un ejército africano de diversas etnias venció a los colonialistas blancos

En octubre de 1935, Mussolini envió 100.000 soldados a través de la posesión que tenían en Eritrea, utilizaron artillería pesada, ataques aéreos y armas químicas, hasta incluso en las poblaciones civiles, y conquistaron el país hasta 1941. La guerra causó más de medio millón de muertos entre los africanos, y 5.000 bajas italianas. Mussolini anunció en el final de la guerra el nacimiento de su Imperio, declarando a Vítor Emanuel III Emperador de Etiopía, o del “África Oriental Italiana”. La Sociedad de las Naciones le reconoció esta posesión.

Pero las fuerzas etíopes, que presentaron fuerte resistencia y que eran duramente reprimidas, durante la Segunda Guerra Mundial recibieron el apoyo del Imperio Británico, y el 31 de enero de 1941 consiguieron nuevamente la independencia.

Esta segunda guerra ocurrió durante el reinado de Haile Selassie, fiel aliado del imperialismo británico, donde vivió en el exilio de 1936 a 1941; defensor de los Estados Unidos del África. En 1973, el hambre fue abrumador en todo el país y llevó a millares a la muerte, la inflación era galopante. Eso hizo que en 1974, ocurriesen motines principalmente en la capital. Selassie hizo concesiones como la disminución del precio del combustible y aumentó los salarios, pero eso no impidió que fuese derrocado por Derg.

Derg fue un comité de militares de grados menores y de soldados, creado para llevar la reivindicación de los militares en el frente, y era liderado por el teniente coronel Mengistu Haile Mariam.

Mengistu estuvo en el poder hasta 1991, fue secretario general del Partido de los Trabajadores de Etiopía. Dictador cruel con los disidentes y comandante de la fase más sangrienta de la guerra de liberación de Eritrea, en 2008 fue condenado por el genocidio de más de un millón de muertos.

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En 1978, con la ayuda de los soldados cubanos, derrotó a Somalia y la guerrilla de Ogaden. En la década de 1980 hubo períodos de hambre que alcanzaron a ocho millones de personas en el país, causando un millón de muertes.

Con las revoluciones en el Este europeo, en 1989, acabó la ayuda soviética a Etiopía, y los soldados cubanos se volvieron; Etiopía perdió Eritrea. El gobierno de Mengistu se deterioró.

En 1989, el Frente de Liberación de los Pueblos Tigrinios (FLPT) se fusionó con otros movimientos de oposición para formar el Frente Democrático Revolucionario de los Pueblos Etíopes, dirigido por Meles Zenawi. En mayo de 1991, las fuerzas del EPRDF, con apoyo de Albania, avanzaron en Addis Abeba. Mengistu se exilió en Zimbabwe, gobernado por Robert Mugabe.

Se creó en Etiopía un gobierno de transición. Meles Zenawi fue el jefe de este gobierno y primer ministro, y de allí en adelante vino fraudando todas las elecciones. En junio de 1992, el Frente de Liberación de Oromo se retiró del gobierno.

Traducción: Natalia Estrada.