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El 11 de noviembre de 1975, Agostinho Neto proclamaba en Luanda la independencia de Angola, después de 13 años de guerra de independencia (1961-1974). En ese momento se inicia la guerra civil en todo el país, que se extiende hasta 2002.

Por Americo Gomes

Tropas sudafricanas avanzaban a partir del sur, aliadas a la Unión Nacional por la Independencia Total de Angola (UNITA), comandados por Jonas Savimbi, patrocinadas por el imperialismo norteamericano. El ejército zairense, comandado por el dictador Mobutu Sese Seko, entraba por el norte, juntando a los guerrilleros del Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA), de Holden Roberto, que contaba también con el apoyo de mercenarios portugueses, ingleses y americanos. El Movimiento por la Liberación de Angola (MPLA), de Agostinho Neto, recibía el apoyo militar de la Unión Soviética y de Cuba.

El primer país del mundo en reconocer la independencia de Angola fue el Brasil, que estaba gobernado por una dictadura. Sin duda, una decisión aparentemente contradictoria. Pero, las ligazones entre el Brasil y Angola son muchas. No solo el tráfico de esclavos sino también muchos negocios, no siempre lucrativos para nuestros hermanos angoleños. Los generales brasileños apostaron en quien creían iba a vencer la guerra, por eso apoyaron un movimiento que no tenía nada que ver con su ideología, visando buenos negocios en el futuro. Este movimiento, que proclamó la independencia en nombre de ideas socialistas, acabó implementando una economía absolutamente capitalista, que hoy está hundida de manera degradante en corrupción y privilegios para sus dirigentes.

El presidente José Eduardo dos Santos, en el poder por casi cuarenta años, usó y abusó del aparato del Estado para provecho propio y el de su familia, una verdadera escuela para la “boliburguesía” venezolana, combinando fraudes, corrupción y represión. Su hija, Isabel dos Santos, también llamada “Princesa Isabel”, es considerada la mujer más rica de África, ligada a la industria petrolera, a la minería y a bancos, involucrada en los escándalos de la Odebrecht, y con negocios en Europa, a través de Portugal.

Angola es el segundo país africano en producción de petróleo y el quinto productor mundial de diamantes, con 8% de la producción mundial. Aún así, casi 36% de la población vive bajo la línea de pobreza; registró en 2015 la mayor tasa de mortalidad infantil del mundo y la segunda peor tasa de esperanza de vida al nacer, de acuerdo con el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2016; apenas 30% de la población tiene luz, y aún así de forma irregular.

En 2011, 16 jóvenes reunidos para leer y discutir un libro sobre desobediencia pacífica, fueron acusados de involucrarse en una tentativa de golpe de Estado. El rostro más conocido es el del músico Luaty Beirão, que, cuatro años antes, entusiasmado con la Primavera Árabe, llamó en un concierto al derrocamiento de José Eduardo dos Santos. Luaty fue preso varias veces, y llegó a ser agredido y torturado.

Prácticamente nada de eso se supo en el Brasil, y eso tiene un motivo fundamental: toda la burguesía brasileña lucra, y mucho, con los negocios provistos por la dictadura angoleña. Estatales como Petrobras, bancos como BNDES, corporaciones como Odebrecht y la Red Globo. Por eso que desde la dictadura de los generales y constructoras, pasando por los gobiernos FHC, Lula y Dilma, y llegando al gobierno Temer, nadie se levanta para hablar contra la dictadura de Angola. Entra un gobierno, sale un gobierno, y la explotación y el apoyo a la represión continúan igual en este país de nuestros hermanos africanos.

Brasil en Angola

Entre 2002 y 2012, el comercio entre ambos países creció 416%: el Brasil exportando 1,3 mil millones de dólares, y Angola 1,2 mil millones de dólares. El principal producto importado por el Brasil era el petróleo angoleño.

Angola es hoy el país que tiene más contratos con constructoras brasileñas y el mayor recibidor de recursos del BNDES, con 5.000 millones de dólares. Empresas como Odebrecht y Camargo Corrêa construyen autopistas, refinerías e hidroeléctricas. La mayor empleadora del país es la Odebrecht, que además de la constructora es dueña de una red de supermercados y financia el Santos Fútbol Club de Angola, que tiene ese nombre por causa de Pelé pero en homenaje al presidente del país. Las empresas brasileñas donaron cerca de 50 millones de dólares a la campaña de dos Santos en 2012, la cual tuvo la coordinación de João Santana, marquetinero del PT enviado al África.

Odebrecht es la mayor empresa privada del país

Odebrecht en el Brasil es la empresa que recibió el mayor monto de financiación por parte del BNDES para obras en el exterior. De los casi 12.000 millones de dólares distribuidos para las empresas, la Odebrecht recibió U$S 8,2 mil millones (70%). Préstamos para realizar obras en ocho países. Son 2,5 mil millones de dólares empleados en Angola para construir hidroeléctricas, autopistas y refinerías.

Lula fue el mayor facilitador de negocios de la Odebrecht en el exterior, pero desde que dejó el Palacio del Planalto en 2011, el BNDES aún financió cerca de 4.000 millones de dólares para obras de la Odebrecht fuera del país.

La empresa está en Angola mucho antes que Lula; data de 1984 el primer contrato para construir la hidroeléctrica de Capanda. A partir de ahí, construyó muchas de las principales obras estratégicas después de la independencia y hoy es la mayor empleadora privada del país, con 12.000 empleados y 5.000 subcontratados. En 2014, uno de cada diez dólares gastados por el gobierno angoleño en infraestructura fueron a parar a los bolsillos de la Odebrecht.

Actualmente, está presente en Cambambe, segunda mayor hidroeléctrica del país, en proceso de renovación y ampliación; en la refinería de Lobito; en Laúca, mayor obra de construcción en el país, con el objetivo de duplicar el abastecimiento de energía; en Luanda construyó las principales carreteras: Vía Expresa, Estrada do Samba, e hizo el sistema de saneamiento y distribución de agua. Además, hay una red de supermercados, Nosso Super, extendida por todo el país. Y es dueña de la mayor operación diamantífera angoleña, la cuarta mayor mina de diamante kimberlita[1] del mundo. Sin hablar de la fabricación de azúcar (marca “Kapanda”) en el ingenio Biocom, en asociación con Sonangol [Sociedad Nacional de Combustibles de Angola] y otras empresas de generales. Recientemente, la Odebrecht firmó un acuerdo de diez millones de dólares con el Poder Judicial brasileño por mantener más de 400 trabajadores en condiciones semejantes a la esclavitud durante la construcción de la Biocom, recibiendo crédito brasileño.

Barredores de calles del barrio de Maianga, en el centro de Luanda, usan uniformes con logotipo de la Odebrecht; también los outdoors por toda la ciudad; en la bahía de Luanda, frente a las favelas demolidas, o musseques, hay placas de la Odebrecht.

La Odebrecht integra la Asamblea General y el Consejo Fiscal de la Fundación Eduardo dos Santos, la mayor ONG de Angola. En su consejo fiscal también están la Texaco y otras multinacionales.

Para ganar el contrato de Capanda, la empresa contó con el apoyo de la dictadura brasileña y de los gobiernos de los generales Ernesto Geisel y João Batista Figueiredo, que financiaron toda la operación a cambio de petróleo. Delfim Neto autorizó directamente la operación de crédito para Capanda: cerca de 1,5 mil millones de dólares. Para beneficio de los gobernantes angoleños creó una autarquía estatal, el Gamek (Gabinete de Aprovechamiento del Medio Kwanza), para administrar la obra, pusieron en la dirección a militares y todavía ayudó a establecer un convenio con Furnas [energía].

Como estaban en medio de una guerra civil, Odebrecht contó con el plan de seguridad del entonces en la época coronel António dos Santos França N’Dalu (hoy general y uno de los hombres más ricos del país) bajo el comando del capitán Jorge Silva “Sapo”, que en 1992 “ingresó” en los cuadros de la Odebrecht.

Cuatro años después, la Odebrecht iniciaba su negocio en la explotación de diamantes, trabajando junto con la Endiama [Empresa Nacional de Prospección, Explotación, Lapidación y Comercialización de Diamantes de Angola] en el proyecto de Luzamba, en las minas de Lunda Norte. En 16 meses duplicó la exportación de diamantes de Angola tornándose la mayor unidad de producción de diamantes del país. La UNITA tomó y controló esta área por un tiempo, pero cuando fue expulsada la Odebrecht amplió su participación en el ramo, entrando en 1993 en la mina de Catoca, en Lunda Sur, nuevamente asociada con la Endiama, por su parte asociada al grupo ruso Alrosa y el grupo israelí Lev Leviev. Catoca es la cuarta mayor mina de diamantes del mundo; en 2014 vendió 82 millones de quilates, respondiendo por 84,7% del volumen de producción en Angola, y tuvo una ganancia líquida de U$S 126 millones.

La Sociedad de Desarrollo Minero de Angola (SDM) está dividida 50% para la estatal Endiama y 50% para la Odebrecht. Esta empresa, a partir de 2006 fue denunciada por brutales violaciones a los derechos humanos. Un informe llamado “Operación Kissonde” relata que en febrero de 2005, empresas privadas de seguridad asumieron la responsabilidad de combatir el garimpo[2] ilegal en el Cuango. Una de estas empresas, la Alpha-5, castigaba de manera perversa a los garimperos artesanales, con torturas y violaciones. Algunas víctimas contaron que después de torturadas fueron obligadas a trabajar desnudas dentro de la sede de la empresa minera de la Odebrecht. La Odebrecht negó vehementemente las denuncias. En 2006, la mina se agotó. Nadie fue castigado por los abusos.

En el Consorcio Muanga, otro sitio diamantífero, la Odebrecht Mining Services y la SDM junto con la Endiama, se asociaron a dos hijos del presidente angoleño (Welwitschea José dos Santos, Tchizé, y José Eduardo Paulino dos Santos) en la Di Oro Sociedad de Negocios Limitada, empresa que era del ramo de “alta costura” pero que recibió una inversión de 10 millones de dólares de la Odebrecht para adaptarse al ramo de la minería. En 2010, el consorcio recibió del presidente dos años más de concesión.

La Odebrecht también entró en el ramo de supermercados: Rede Nosso Super, con 32 sucursales en todas las provincias del país y dos centros de distribución y logística, cedidos por el gobierno de Angola después que la red estatal, administrada por la propia Odebrecht, entró en crisis por mala gestión y sus sucursales fueron cerradas hacia finales de 2011. Eso también ocurrió con el frustrado aeropuerto internacional de Catumbela, que queda a 20 kilómetros del tradicional aeropuerto “17 de Setiembre”. Una inversión de U$S 250 millones (la mitad garantizada por el BNDES), y que no fue terminado ni certificado por la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA). Hoy solo atiende vuelos domésticos. Así como la Avenida “Marginal Sudoeste”, en la bahía de Luanda, también parada, y que también recibió financiamiento del BNDES por 21 millones de reales.

La Odebrecht tenía en Angola un servidor que almacenaba casi dos millones de páginas de documentos, e-mails y pruebas de transacciones bancarias. Sistemas tecnológicos con acceso restricto desarrollado para las transacciones bancarias: MyWebday B, para pago de coimas (sobornos); y Drousys, un mecanismo de comunicación para intercambio de e-mails y de solicitudes. En 2007, la sede del servidor se mudó a Suiza. Todo para estar lejos de cualquier investigación.

Lula y Odebrecht

Emilio Odebrecht se arrepentía de no haber conseguido transferir para el hijo, Marcelo, el relacionamiento que tuvo con Antonio Carlos Magalhães; Hugo Chávez; José Eduardo Santos; y Luiz Inácio Lula da Silva, símbolos de las ligazones de la empresa con el poder.

En el Brasil, Lula es acusado de crímenes de corrupción pasiva y lavaje de dinero por favorecer a la constructora Odebrecht, a través de contratos con la Petrobras. En Angola, la Odebrecht vio expandirse sus negocios durante el gobierno Lula (2003-2011), con una fuerte ayuda del BNDES.

Marcelo Odebrecht solicitó varias veces al antiguo presidente Lula que utilizase su influencia para favorecer a la empresa en Angola. En su delación premiada contó sobre el socorro que la constructora recibió del BNDES por orden del entonces presidente, por cuenta de las dificultades económicas sufridas por Angola en 2009. De acuerdo con él, la actuación de Lula para prestar socorro financiero de mil millones de dólares a los negocios de la Odebrecht en Angola generó un pedido de coima de 40 millones de dólares. En otra ocasión, Lula benefició al sobrino de su primera mujer, Taiguara Rodrigues. En una de las cinco acciones en que es reo, Lula es acusado de ayudar a Odebrecht a obtener un préstamo fraudulento del BNDES para la obra en el ingenio de Cambambe. Según la Policía Federal, en ese emprendimiento la Odebrecht subcontrató la [empresa] de Taiguara Rodrigues dos Santos.

Lula fue quien indicó al marquetinero João Santana para trabajar en la elección angoleña. Él dirigió la campaña del presidente José Eduardo dos Santos, que en 2012 ganó con 70% de los votos.

Notas:

[1] La kimberlita es un tipo de roca ígnea volcánica, potásica, que suele contener diamantes, es decir, donde hay kimberlita es muy probable que haya diamantes. Es considerada la madre del diamante, y lleva ese nombre por la ciudad de Kimberley, en Sudáfrica [N. de T.].

[2] Garimpo es el nombre que se le da a la explotación o extracción manual o mecánica de sustancias minerales como el oro, los diamantes y otros minerales [N. de T.].

Traducción: Natalia Estrada.