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Se torna cada vez más difícil ignorar el cansancio y la revuelta de la población angoleña frente a un régimen corrupto y autoritario.


Nito Alves salió del cautiverio al cabo de dos meses y como consecuencia de las movilizaciones que exigían su liberación. El adolescente angoleño fue preso el 12 de setiembre de este año después de haber impreso y exhibido una camiseta en la que el presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, era calificado de “dictador repugnante”.

Sometido a un régimen de aislamiento, Nito Alves inició una huelga de hambre y, al acabar su detención, acusó a las autoridades policiales de infligirle malos tratos. A pesar de que lo soltaron, no se libró de la acusación de “ultraje al presidente” por la cual tendrá que responder en un tribunal.

Este episodio ocurre en el marco de una intensa agitación del pueblo angoleño llevada adelante por partidos de la oposición y organizaciones no gubernamentales. El 23 de noviembre, la Policía Nacional de Angola detuvo a 300 personas que participaban en manifestaciones convocadas por la UNITA [Unión Nacional para la Independencia Total de Angola] en varios puntos del país. La misma fuerza policial fue acusada de la muerte de dos militantes de otra fuerza política, la CASA-CE [Convergencia Amplia para la Salvación de Coalición Angola-Electoral]. El Bloque Democrático condenó, en un comunicado, la violencia policial registrada en los últimos días.

Régimen corrupto y autoritario
 
Se torna cada vez más difícil ignorar el cansancio y la revuelta de la población angoleña frente a un régimen corrupto y autoritario en el poder desde hace muchos años. El pueblo angoleño se manifiesta e invade las calles en un actitud en todo contrastante con el silencio cómplice del gobierno portugués y de los intereses económicos por él protegidos.

A este propósito cabe recordar el patético pedido de disculpas presentado por Rui Machete a las autoridades de Luanda por causa de las investigaciones de la Justicia portuguesa a altas figuras del Estado angoleño envueltas en sospechosas transferencias de dinero. El ministro de Negocios Extranjeros garantizó ante los micrófonos de la Radio Nacional de Angola que “no hay nada sustancialmente digno de relevancia y que permita entender que alguna cosa estaría mal, más allá del llenado de los formularios y de cosas burocráticas”. El gobernante portugués parecía adivinar el desenlace del proceso.

Semanas más tarde, se supo que la Procuraduría General de la República archivó un proceso que envolvía a Higino Lopes, vicepresidente de Angola. El procurador responsable por el proceso escribió en el despacho, citado por el Diario de Noticias, que deseaba contribuir para “despejar las relaciones diplomáticas entre Portugal y Angola”.

El principio de la separación de poderes, uno de los pilares del Estado burgués, se esfuma para que el rico socio africano no se sienta incomodado. Un país cuyo gobierno no se cohíbe de reprimir brutalmente el descontento popular por el flagrante abismo que separa ricos y pobres y por la más impúdica promiscuidad entre el poder político y el poder del dinero.


¿POR QUÉ EL PCP ESTÁ EN CONTRA DE CONDENAR LOS ASESINATOS Y LA REPRESIÓN EN ANGOLA?

El 29 de noviembre, el Bloque de Izquierda [Bloco de Esquerda – BE] presentó al plenario de la Asamblea de la República un voto condenando el asesinato de tres angoleños de oposición, atribuido a las fuerzas de seguridad del gobierno de José Eduardo dos Santos.

Eran ellos Alves Kamulingue, Isaías Cassule y Manuel “Ganga”. Los dos primeros fueron raptados luego de una manifestación y desaparecieron, hasta que a inicios de noviembre un informe del gobierno admitió que ambos habían sido torturados y asesinados. Manuel “Ganga” fue baleado ese mismo mes cuando, con otros militantes del CASA-CE, un partido de oposición, pegaban carteles para convocar a una manifestación de protesta contra los asesinatos de Kamulingue y Cassule.

La propuesta de voto del BE fue rechazada por los partidos del gobierno, PSD [Partido Social Demócrata] y CDS [Centro Democrático Social – Partido Popular], y por el PS [Partido Socialista], a pesar de la abstención o voto favorable de algunos diputados socialistas. No es de extrañar. Esos tres partidos se mueven por intereses, y no por principios democráticos. Es mucho más importante para ellos asegurar buenos negocios para la burguesía portuguesa que condenar violaciones a los derechos humanos.

Pero, ¿y el Partido Comunista Portugués (PCP)? El PCP se sumó a la derecha y al PS en el rechazo al voto de condena a los asesinatos del gobierno angoleño. ¿Por qué?

Son públicas las cordiales relaciones entre el PCP y el MPLA [Movimiento por la Liberación de Angola], el partido del presidente de Angola. Delegaciones del MPLA estuvieron presentes en el XIX Congreso del PCP, en diciembre del año pasado, y también en la Fiesta del Avante [fiesta cultural y de música que dura tres días y que es realizada por el Partido Comunista Portugués] de este año. En el site del PCP, el MPLA es citado casi exclusivamente por su participación en la lucha por la liberación de Angola, por su pasado. Ninguna referencia a las violaciones de los derechos humanos practicadas por este partido, en el poder desde la independencia; ninguna crítica a la corrupción que marca la gestión del presidente y del MPLA, en la apropiación privada de los recursos naturales del país, mientras la mayoría de la población vive en la pobreza.

Pero esta posición del PCP no debe, lamentablemente, causar espanto. Ese mismo partido apoya las dictaduras existentes en Corea del Norte y en China; apoyó a Kadafi en Libia, y frente al genocidio practicado por Assad en Siria, sólo denuncia las amenazas imperialistas contra el régimen, supuestamente de oposición al capitalismo (es verdad que hay un partido comunista fantoche en el gobierno de Assad).

La lucha por las libertades democráticas en Angola debe ser apoyada por la izquierda, y denunciados los asesinatos y agresiones a los derechos humanos practicados por el régimen del MPLA.

C.P.

Traducción: Natalia Estrada