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La presidente de las Islas Mauricio, Ameenah Gurib-Fakim, la única mujer jefe de Estado en el África actual, fue obligada a renunciar luego de las denuncias de corrupción que envuelven a empresarios y el gobierno de Angola. Gurib-Fakim es científica de la biodiversidad, autora y coeditora de más de 28 libros sobre el tema, ganando varios premios.

Por: Asdrubal Barboza

Una de las acusaciones contra ella es que gastó U$S 26.000 dólares en compras de joyas y ropas, usando una tarjeta de crédito provista por la ONG Planet Earth Institute, fundada y administrada por el empresario angoleño Álvaro de Oliveira Madaleno Sobrinho. Ocurre que él está envuelto en varios escándalos de corrupción y negocios fraudulentos. Gurib-Fakim mantenía ligazones con el empresario desde el año pasado, cuando él creó un banco de inversiones en el país, y con él varias empresas en las Islas Mauricio, que recibían beneficios del gobierno y que ahora son investigadas en Suiza y Portugal.

Sobrino es ex director del Banco Espírito Santo (BES) en Lisboa y Angola, y actual presidente del Banco Valor en Angola, y del Espírito Santo Financial Group, que controla el Banque Privee Espirito Santo en Suiza, además de diarios y redes de televisión. Así como presidente de la ONG Planet Earth Institute, registrada en el Reino Unido, que tendría como misión el “Desarrollo Científico de África” (sic), participante del programa de las Naciones Unidas del Rio + 20.

Sobrinho es acusado de haber recibido a través de tres compañías angoleñas más de 400 millones de dólares del Banco Espírito Santo Angola (BESA) y, a través de dos empresas offshore, más de 600 millones de dólares concedidos a título de préstamos.

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Estos préstamos beneficiaron a muchos dirigentes del Estado angoleño como el ministro de Defensa y antiguo secretario general del MPLA, João Manuel Gonçalves Lourenço (un crédito de 30 millones de dólares); el secretario del MPLA para la Política Económica y Social, Manuel Nunes Júnior (crédito de 20 millones de dólares); la hermana del ex presidente José Eduardo dos Santos, Marta dos Santos, que habría recibido, junto con el empresario portugués de la construcción civil, José Guilherme, cerca de 800 millones de dólares, y la oposición acusa incluso hasta al actual presidente [de Portugal], João Lourenço de haber recibido 30 millones de dólares.

Cerca de 24% del BESA estaba en manos de la Portmill Inversiones y Telecomunicaciones perteneciente al triunvirato: Manoel Vicente, ex vicepresidente; general Manuel Helder Vieira Dias Jr. o “Kopelipa”, ex Jefe de la Casa Militar; y general Leopoldino Fragoso do Nascimento (Dino), jefe del Ministerio de Estado (el segundo hombre más rico de Angola), que vendieron sus participaciones al teniente coronel Leonardo Lidinikeni, oficial de la escolta presidencial y subordinado directo de Kopelipa. Otros 19% pertenecían al Grupo Geni, de la hija del ex presidente, Isabel dos Santos, y las demás acciones a la petrolífera Sonangol y a Lektron Capital, de capital chino. Álvaro Sobrinho fue Director Ejecutivo del BESA.

Préstamos como estos llevaron al banco al pozo financiero de 5,7 mil millones de dólares, y al colapso al Grupo Espírito Santo (GES) en 2014. El Estado angoleño asumió el control del Banco, inyectando cerca de U$S 3.000 millones de dólares hacia finales de 2014 y, en octubre, el BESA pasó a ser el Banco Económico SA.

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Las ligazones de Sobrinho con la Planet Earth Institute pasaron a ser públicas en 2017, junto con las denuncias de corrupción de funcionarios públicos.

Las Islas Mauricio son tenidas como uno de los países más democráticos del África. Ameenah Gurib-Fakim se defendió afirmando que usó por descuido la tarjeta de crédito para los gastos, pues tenía una tarjeta del mismo banco, y que había reembolsado esos gastos.

No se le creyó y por eso tuvo que anunciar su renuncia el 9 de marzo; intentó retroceder, pero la maniobra no dio frutos, la presión continuó, y ella tuvo que renunciar el 23 de marzo.

La burguesía negra que se formó en el África, parasitaria del Estado y aliada del imperialismo, demuestra que solamente la clase trabajadora negra podrá poner a los Estados del continente al servicio de la población más pobre, que vive en condiciones de miseria y superexplotación. Los pueblos del África precisan de una revolución socialista.

Fotografía del artículo: La renunciante Ameenah Gurib-Fakim, durante la ceremonia de Asunción a la presidencia, en Reduit, el 5 de junio de 2015. AFP Photo / Nicolas Larche

Traducción: Natalia Estrada.