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El 11 de noviembre se cumplieron 42 años de la independencia de Angola, una fecha de emancipación para millones de angoleños y angoleñas que lucharon por la autodeterminación contra el dominio colonial y racista del fascismo portugués. Es el primer aniversario con João Lourenço como jefe de Estado. ¿Qué balance y qué futuro para Angola?

Por: Em Luta – Portugal

La permanencia de José Eduardo dos Santos en las esferas directas del poder como Presidente Emérito muestra que el MPLA [Movimiento por la Liberación de Angola] no consigue siquiera fingir una transición democrática y mantiene el monopolio de la entrega de recursos naturales a los grupos capitalistas extranjeros.

João Lourenço surge como una tentativa de aflojar la tensión en la relación de la clase obrera con el régimen, aunque en vano. JL no cambia absolutamente nada; ni siquiera cuestiona la atribución de la presidencia de la Sonangol a Isabel dos Santos[1], o del Fondo Soberano a José Filomeno dos Santos[2]. Angola continúa siendo el país donde los generales detentan grandes hectáreas de propiedad y exportan para países vecinos bienes de primera necesidad a los que la mayoría de los angoleños no tiene acceso.

El miedo al derramamiento colosal de sangre, como los que siguieron al proceso del 27 de mayo de 1977, dificulta a las masas proseguir su concientización total contra el actual régimen. La ruptura con la cultura del miedo debe ser la tarea primordial para quien lucha contra la dictadura en Angola, como fue el caso de los 15+2[3], que dejó claro el repudio de la juventud angoleña al régimen y su anhelo por alternativas reales; Luaty Beirão[4], por ejemplo, una figura de proa de la lucha de resistencia en Angola, apeló al voto nulo en las elecciones del pasado 23 de agosto.

Mientras tanto, no paran de surgir fisuras y luchas contra el actual estado de Angola, sean luchas contra el garimpo en las Lundas[5], contra los gobiernos provinciales y la crisis humanitaria en el Norte, y también huelgas de sectores importantes de empleados, como los enfermeros y los profesores.

La disposición a luchar es también compartida por amplios sectores de la diáspora angoleña, con los estudiantes angoleños que reivindican banderas democráticas, o el voto de la comunidad en la diáspora. La música, en particular el Rap, ha tenido un papel de vanguardia en estas luchas, particularmente a través de MCK[6] y Luaty Beirão, que han despertado, con su activismo militante, la conciencia de una juventud que plantea cuestiones incómodas y objetivas. Rescatan la tradición de la oralidad y de los ejemplos de los músicos de intervención de la década del ’70, dando voz a la inquietud de aquellos a quienes el régimen solo ofrece miseria.

La insostenibilidad del régimen del MPLA y del nuevo gobierno de João Lourenço viene del saqueo de los recursos del país para entregarlos al capital extranjero cuando más de 60% de la población vive con menos de dos euros por día. El exlibris está en Luanda, una urbe edificada para menos de un millón de habitantes y donde hoy viven más de dos millones, con falta de saneamiento básico, agua potable, energía y servicios de salud y educación dignos.

La lucha de la clase trabajadora angoleña, encabezada por el sector más militante de la juventud rapper, recordando el reciente Y’en a marre en Senegal[7], muestra el camino. Es necesario enfrentar el régimen y crear fisuras que puedan abrir espacio a la creación de una real alternativa para las trabajadoras y los trabajadores angoleños. Es necesario poner en el orden del día una nueva independencia contra el saqueo de los recursos del país por la burguesía internacional y la burguesía angoleña ligada al MPLA y contra un régimen dictatorial que solo sirve para mantener este saqueo contra el pueblo y los trabajadores. Es necesaria la más amplia solidaridad internacional para este combate contra un régimen explotador y opresor del pueblo angoleño.

Revivamos la gloriosa lucha por la independencia contra el colonialismo para liberarnos de los neocolonialismos y de la presencia del capitalismo mundial en Angola.

Notas

[1] Sonangol, Sociedad Nacional de Combustibles de Angola, es una empresa paraestatal que supervisa la producción de petróleo y gas natural en Angola y cuya presidencia fue atribuida a la hija de José dos Santos, ex presidente angoleño. El grupo Sonangol cuenta con numerosas filiales, en Houston, Estados Unidos; Londres, Reino Unido, Hong Kong, China; Brazzaville, República del Congo; y Singapur [N. de T.].

[2] El Fondo Soberano de riqueza fue creado por José dos Santos en 2008, y ratificado en 2011 como Fondo Soberano de Angola, en reemplazo del Fondo de Petróleo para Infraestructura. Es el segundo fondo de inversión del África subsahariana, después del Fondo Pula de Botswana, y cada año recibe fondos suplementarios equivalentes a valor de las ventas de 100.000 barriles de petróleo por día, es decir, alrededor de U$S 3,5 mil millones anuales. José Filomeno dos Santos, hijo del ex presidente, fue nombrado miembro del directorio en 2012 y hoy figura en el número 26 de los 100 principales jefes de fondos de riqueza en el mundo [N. de T.].

[3] Quedó conocido como Angola 15+2 el caso de la detención de inicialmente 13 defensores de derechos humanos que estaban reunidos un sábado en el centro de Luanda, leyendo un libro de filosofía política, a los que se sumaron otros 2 más en los días siguientes, y más 2 mujeres, que no fueron detenidas, acusados todos por el Ministerio Público de preparación de rebelión y golpe de Estado y asociación de malechores con la intención de atentar contra la vida del entonces presidente de la República, José dos Santos [N. de T.].

[4] Luaty Beirão, uno de los defensores de los derechos humanos participante del 15+2, es rapper y activista de origen luso-angoleño, que lucha en pro de la libertad de expresión, por la democracia y contra la corrupción [N. de T.].

[5] Extracción ilegal de diamantes por parte de la policía y de las Fuerzas Armadas de Angola en la región diamantífera de las Lundas, donde los garimperos que luchan por la autonomía de las Lundas son perseguidos y hasta desaparecidos con la excusa de ser inmigrantes ilegales [N. de T.].

[6] MCK, músico angoleño de rap, crítico del gobierno, cuyas autoridades han prohibido varios espectáculos suyos [N. de T.].

[7] Y’en a marre es un grupo musical senegalés de rappers y periodistas que protesta contra el Estado y la ineficiencia del gobierno y apela con su música a la movilización en las calles [N. de T.].

Traducción: Natalia Estrada.