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Miles de trabajadores de la India se manifestaron en diferentes partes del país, como parte de una huelga nacional contra las políticas económicas del actual primer ministro, Narendra Modi.

Por Catalina Ibarra

La huelga de dos días (8 y 9 de enero) fue convocada por sindicatos de diferentes gremios y partidos de izquierda, y recibió el día anterior el apoyo de diferentes agrupaciones de agricultores.

Si bien no existe una agenda unificada de exigencias, sí se comparte una oposición general al gobierno de Modi. Los principales sindicatos que participan del movimiento recalcaron su oposición a las recientes modificaciones unilaterales que ha realizado el gobierno a la ley de sindicatos.

La ley de sindicatos, vigente desde 1926, fue modificada el año anterior por el gobierno indio, y las organizaciones han señalado en diferentes manifiestos que la modificación está diseñada para eliminar empleos y rebajar los derechos de los trabajadores estatales.

Además de esto, el Consejo Central Indio de Uniones Sindicales (AICCTU, en inglés), señaló en su cuenta en twitter que «el Gobierno nos está infligiendo una espiral de precios crecientes respecto a la comida y las necesidades básicas”.

De la misma manera, la organización de agricultores AIKS, señaló que apoyaba los paros y manifestaciones contra el gobierno, pues considera que este ha “traicionado las promesas” que hizo durante su campaña electoral en 2014. Meses atrás, este sector ya había protagonizado importantes movilizaciones contra exigiendo atención por parte del estado.

«Los agricultores están siendo desposeídos y obligados a vender su trabajo en el sector no organizado en condiciones precarias. Esta situación exige mayores acciones coordinadas entre la clase trabajadora y el campesinado», señaló Ashok Dhawale, dirigente de la AIKS.

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La huelga convocó a sectores de educación, trabajadores estatales, del transporte, energía, estudiantes universitarios, bancarios y agricultores. Según el canal indio NDTV, las manifestaciones del primer día se realizaron en diferentes puntos del país, destacando Bengala, en el este de la India; Kerala, en el sur, y en ciudades como Nueva Delhi y Bombay.

Además se tiene informes de movilizaciones muy concurridas en los estados de Bihar (norte) y Andhra Pradesh (sur), donde la consigna principal fue un salario mínimo de 18.000 rupias y pensiones.