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Los economistas están haciendo previsiones por doquier sobre una caída global en 2020 –ahora es consenso que habrá una contracción en el PIB real global, en por los menos dos trimestres consecutivos (Q1 y Q2, primero y segundo trimestres)–, debido a la pandemia de COVID-19 y al “cierre de la economía” en respuesta.

De: Michael Roberts

El Instituto Internacional de Finanzas (IIF), el órgano de pesquisa de bancos internacionales, calcula que el PIB de los Estados Unidos se contraerá 10% al año hasta el final de junio, y el de Europa, 18%.

Figura 1: Crecimiento real del PIB (EEUU, Europa, Japón, China).

Los economistas del Deutsche Bank calculan que la primera mitad de 2020 sufrirá la peor caída desde la década de 1930. “Las caídas trimestrales en el crecimiento del PIB que prevemos exceden sustancialmente cualquier cosa anteriormente registrada desde por lo menos la Segunda Guerra Mundial”. La Oxford Economics calcula que la economía de los Estados Unidos se contraerá a una tasa anual de 12% hasta el final de junio.

Pero la economía oficial continúa optimista. Todos prevén una recuperación acentuada en el segundo semestre de 2020. China se está recuperando rápidamente, dicen, y en setiembre habrá una recuperación de las principales economías capitalistas, así que la pandemia disminuya o las autoridades consigan contenerla (como parece haber ocurrido en China, Corea y Japón).

Pero, incluso si este escenario optimista ocurre, el impacto en las economías significa que no habrá crecimiento global este año. En 2019 ya hubo una desaceleración significativa de 2,5%, próxima de lo que el FMI llama “velocidad de estol”[1]. La economía china, que fue fuertemente afectada por el virus y por el cierre económico, estaba desacelerando incluso antes de la crisis de coronavirus. Eso significa que incluso con un poderoso programa de estímulos en China, habría dificultades para impulsar el crecimiento global.

Y ese es el punto que quiero enfatizar: hay muchas conversaciones sobre medidas fiscales y monetarias para aliviar la caída en las economías capitalistas avanzadas. Pero, poco se habla sobre el golpe devastador de miles de millones en el llamado “sur global”. Muchas economías mayores ya estaban en recesión –México, Argentina, África del Sur, etc.–. Y ahora, el doble golpe de un colapso en los precios de las commodities, particularmente del petróleo, y la pandemia afectará muchas economías del ‘sur global’ dependientes de la exportación de commodities primarias. Es la caída más acentuada en los precios de las commodities desde 1986.

Figura 2: Precio del barril de petróleo (U$S).

Ya hubo una fuga de capital de esos países, en parte de ciudadanos ricos y en parte de inversores extranjeros retirando su dinero. La fuga debido al COVID-19 es mucho más rápida que cualquier otra anterior. La crisis de los ‘mercados emergentes’ ya llegó y aumentará.

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En todos los países, la deuda de empresas aumentó durante la larga y débil ‘expansión’ desde 2009.

Figura 3: Deuda global de empresas no financieras explotó (% del PIB). Línea azul: deuda global; línea roja: deuda de países avanzados; línea celeste: 30 mercados emergentes.

El crecimiento de la deuda fue más rápido en las llamadas economías en desarrollo, como apuntan los economistas del Banco Mundial, “la mayor parte del aumento de la deuda desde 2010 ocurrió en los mercados emergentes y en las economías en desarrollo (EMDEs), que vieron su deuda aumentar en 54 puntos porcentuales del PIB, alcanzando un récord de cerca de 170% del PIB en 2018. Este aumento tuvo una base amplia, afectando cerca de 80% de los EMDEs”.
Figura 4: Deuda en mercados emergentes y economías en desarrollo, 1970-2018 (% del PIB). Línea azul: total; línea roja: gobiernos; línea naranja: capital privado.

Nota: Agregados calculados usando el peso actual del dólar en el PIB y mostrados como una media móvil de tres años. Las líneas verticales en gris representan el inicio de las ondas de deuda: 1970, 1990, 2022 y 2010. Las líneas punteadas se refieren a mercados emergentes y economías en desarrollo, excluyendo a China.

Como dicen los funcionarios del Banco Mundial;: “A pesar del aumento acentuado de la deuda, el crecimiento de esas economías cayó repetidamente y ellos enfrentan perspectivas de crecimiento más débiles en una frágil economía global. Además de su rápida acumulación de deudas, ellos acumularon otras vulnerabilidades, como crecientes déficits fiscales y de cuenta corriente, y una composición de mayor riesgo de la deuda”.

 

Figuras 5: Crecimiento (línea roja) y deuda (línea azul), en % del PIB.

Nota: Deuda total y crecimiento real del PIB (media ponderada por el PIB a precios y tasas de cambio de 2010) en las economías en desarrollo y mercados emergentes.

Gran parte de esa deuda es hecha en dólares y, a medida que la moneda hegemónica aumentó en valor como un “puerto seguro”, el perjuicio del reembolso aumentará para las economías dominadas del ‘Sur’. El nivel de la deuda privada en ‘moneda fuerte’ de las economías emergentes es significativamente mayor ahora que en 2008. De acuerdo con el Informe de Estabilidad Financiera de octubre de 2019 del FMI, la deuda externa media de los países emergentes y de renta media aumentó de 100% del PIB en 2008 a 160% del PIB en 2019.

Y hay poco espacio para aumentar los gastos del gobierno para aliviar el impacto. Los países ‘en desarrollo’ están en una posición mucho más débil en relación con la crisis financiera global de 2008-2009. En 2007, 40 países emergentes y de renta media tenían un superávit fiscal igual a 0,3% del PIB, según el FMI. El año pasado, registraron un déficit fiscal de 4,9% del PIB. El déficit gubernamental de los ‘mercados emergentes’ (ME) de Asia pasó de 0,7% el PIB en 2007 a 5,8% en 2019; en América Latina pasó de 1,2% del PIB a 4,9%; y los MEs de Europa pasaron de un superávit de 1,9% del PB a una déficit de 1%.

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La pandemia corre el riesgo de crear una depresión global para los MEs. El reciente anuncio del FMI de que está pronto para movilizar hasta U$S 1 billón en préstamos hará poco. Primero, apenas U$S 50.000 millones pueden ser aplicados en mercados emergentes y apenas U$S 10.000 millones en países miembros de baja renta. Mientras tanto, la fuga de capitales de los MEs desde el inicio de la pandemia ya alcanzó más de U$S 50.000 millones.

Figura 6: Fuga de capitales desde la fecha indicada, en miles de millones de dólares. Línea roja, 21/1/2020, COVID-19. Demás líneas: fugas en fechas anteriores.

El impacto de la crisis global y del colapso de los precios de las commodities sobre miles de millones de personas será severo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaba de publicar: La COVID-19 y el mundo del trabajo: Impactos y respuestas (wcms_738753).

Las estimaciones iniciales de la OIT apuntan para un aumento significativo del desempleo y subempleo luego de la pandemia. Las estimaciones preliminares de la OIT indican un aumento del desempleo global de entre 5,3 millones (escenario “bajo”) y 24,7 millones (escenario “alto), de una base de 188 millones de desempleados en 2019. El escenario “medio” sugiere un aumento de 13 millones (7,4 millones en países de alta renta). “Aunque esas estimaciones permanezcan altamente inciertas, todos los números indican un aumento sustancial del desempleo global”. Para comparación, la crisis financiera global de 2008-2009 aumentó el desempleo en 22 millones.

Figura 7: Impacto de la caída del crecimiento global sobre el desempleo basado en tres escenarios, grupos de renta y mundial. Eje vertical: aumento del desempleo (millones); eje horizontal: Grupos. De izquierda a derecha: mundo (escenarios bajo, medio y alto); países con renta media baja; países con renta media alta; países con renta alta.

También se espera que el subempleo aumente en alta escala. Y, como testimoniado en crisis anteriores, el choque en la demanda de obra probablemente causará significativos ajustes descendentes de los salarios y horas de trabajo. ¡La pérdida de renta del trabajo puede llegar a U$S 3,4 billones! (en países con renta alta, ndt.). “En este momento, una estimación preliminar (hasta el 10 de marzo) sugiere que los trabajadores infectados ya perdieron casi 30.000 meses de trabajo, con la consecuente pérdida de renta (para trabajadores desprotegidos). Los impactos en el empleo implican grandes pérdidas de renta para los trabajadores. Se prevé una pérdida general de renta del trabajo entre 860.000 millones y 3,44 billones de dólares. La pérdida de renta del trabajo causará menor consumo de bienes y servicios, lo que es perjudicial para la continuidad de los negocios y para la fuerza de las economías”.

Figura 8: Caída estimada de la renta del trabajo y aumento de la pobreza, moderada y externa (menor que U$S 3,20 por día) para 138 países con rentas bajas y media-baja. Esta estimación excluye el impacto potencial sobre la pobreza de países con renta alta.

También es probable que la pobreza en el trabajo aumente significativamente. La presión sobre la renta resultante de la decadencia de la actividad económica devastará a los trabajadores próximos o debajo de la línea de pobreza. El aumento de las estimaciones de desempleo de la OIT causado por el impacto del virus sugiere un aumento de 8,8 millones de personas en situación de pobreza en el trabajo en todo el mundo, en relación con lo inicialmente estimado (o sea, una decadencia general de 5,2 millones de trabajadores pobres en 2020 en comparación con una decadencia de 14 millones estimado antes del COVID-19). Sobre los escenarios medio y alto, habrá entre 20,1 y 35 millones más de personas en situación de pobreza que antes de la estimación pre-COVID-19 para 2020.

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Existen pocas o ninguna ‘red de seguridad’ en esos países. El golpe para los trabajadores en los países capitalistas avanzados, debido a una caída global, incluso que de corta duración, será grave, especialmente luego de años de austeridad y represión salarial. Pero, para los miles de millones de trabajadores en los países ‘en desarrollo’ será devastador.

Notas:

[1] Velocidad de estol: la menor velocidad en que una aeronave (en el caso, la economía) consigue mantenerse estable en vuelo.

Fuente: Michael Roberts, The emerging market’ slump, en: https://thenextrecession.wordpress.com/2020/03/19/the-emerging-market-slump/

Traducción del original en inglés: Marcos Margarido.
Traducción del portugués al castellano: Natalia Estrada.