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El 18 de setiembre, los trabajadores de Finlandia realizaron la mayor huelga general de las dos últimas décadas. Decenas de millares fueron a las calles de la capital, Helsinki, y de diversas otras ciudades para luchar contra las recientes medidas de austeridad anunciadas por el gobierno.

Por Raquel Polla

Las protestas paralizaron importantes sectores, como transporte, puertos y aeropuertos, la industria de celulosa, correos, comercio y servicios públicos.

La huelga fue convocada por las tres principales centrales sindicales del país (que representan 80% de los trabajadores, con 2,2 millones de afiliados), después que las negociaciones para un “pacto social” entre sindicatos y gobierno fracasaron.

Finlandia vive una grave crisis económica y está ya en su cuarto año de recesión. El PIB decreció 4,5% desde 2007. La deuda pública representa hoy 63% del PIB y el desempleo alcanza a 11% de la población.

Luego de las elecciones realizadas en abril, el gobierno de centro-derecha del primer ministro Juha Sipilä declaró que, para enfrentar la crisis, sería necesario realizar reformas que implicarían adoptar duras medidas de austeridad. Como en los demás países, pretende hacer que sean los trabajadores y el pueblo los que paguen los costos de la crisis.

Entre las medidas anunciadas por el gobierno están la reducción de los días de vacaciones, reducción del pago de horas extras, reducción de beneficios en caso de licencia por salud, reducción de cuota paga por las empresas a la Seguridad Social, entre otras.

La huelga general mostró que los trabajadores finlandeses no están dispuestos a aceptar pasivamente que el gobierno tire sobre sus hombros el peso de la crisis. Pero ese fue apenas el primer paso. En los próximos meses deberán ocurrir los enfrentamientos decisivos.

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¡Todo el apoyo a la lucha de los trabajadores finlandeses!

Traducción: Natalia Estrada.