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El lunes 5 de agosto, la HKCTU (Confederación Sindical de Hong Kong, por sus siglas en inglés) convocó a una huelga de los trabajadores de ese territorio, reintegrado a China en 1997.

Por Alejandro Iturbe

La HKCTU es la segunda central de Hong Kong en cantidad de afiliados. El programa de la huelga contenía cinco puntos:

“a) Retiro permanente del proyecto de “ley de extradición” [presentado por la gobernadora Carrie Lam al Concejo Legislativo); b) Retiro de la caracterización de “motín” de las protestas del 12 de junio pasado; c) Liberación sin cargos de los manifestantes detenidos; d) Investigación independiente de la violencia policial y el abuso de poder, y e) Implementación plena del sufragio universal (para la elección del Jefe de Gobierno y el Concejo Legislativo]” [1].

La huelga tuvo un fuerte impacto en el sector de transporte, especialmente en el sistema metroviario (esencial para el normal funcionamiento del territorio), en los ómnibus y en las compañías aéreas. También se extendió a los medios de comunicación y al fuerte sector financiero, tanto por la adhesión de algunos sectores de trabajadores como por las grandes dificultades para llegar a las empresas.

Fue precedida por cuatro días de manifestaciones, iniciadas el viernes anterior con una movilización de trabajadores estatales. El propio lunes 5/8, la huelga fue reforzada por bloqueos de estaciones del metro y de cruces claves de calles, realizados por grupos de activistas que se movían de modo permanente para evitar la represión policial. La ciudad se transformó en un verdadero caos, llena de “coágulos de tráfico” [2].

Esta huelga es un nuevo paso en un proceso de lucha por demandas democráticas que lleva adelante el pueblo de Hong Kong contra el régimen chino de Beijing, que se inició en junio pasado en rechazo de la “ley de extradición” propuesta por la gobernadora Carrie Lam y que, desde entonces, no se ha frenado [3].

La gobernadora respondió nuevamente con una fuerte represión policial: más de 420 manifestantes han sido detenidos y la policía reivindicó haber disparado más de 1.000 cartuchos de gases lacrimógenos contra lo que denominó “tácticas de guerrilla urbana” de los manifestantes [4].

La gobernadora Carrie Lam está cada vez más débil: los manifestantes exigen su renuncia,  y su apoyo entre la población ha caído por debajo de 20% [5]. Ante la huelga, en una conferencia de prensa se limitó a reiterar su posición previa: no va renunciar y aunque mantiene la suspensión del proyecto de “ley de extradición” no lo retira. Al mismo tiempo, acusó a los manifestantes por la situación y justificó la represión policial: “algunos elementos radicales han cambiado la naturaleza de las protestas” [6].

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Todo este proceso de lucha comienza a afectar la economía del territorio (basada en el papel de plataforma de inversiones en China continental) y la “confianza” de la burguesía local e internacional sobre cómo resolverlo a su favor: El Hang Seng, índice bursátil hongkonés, perdió el lunes un 2,85%. En las dos últimas semanas, la caída alcanza el 5,86%. […] La semana pasada, un informe de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, alertaba que muchas de las empresas asociadas comenzaban a percibir la ciudad como un destino de riesgo para sus inversiones, por lo que muchas estaban optando por desplazarse a otros emplazamientos asiáticos como Singapur” [7].

En el marco de una situación cada vez más tensa y polarizada, y ante la imposibilidad de controlar o derrotar el proceso de lucha, Carrie Lam amenazó veladamente con una posible intervención del ejército chino para derrotarlo. “Estas acciones amenazan la soberanía y pueden empujar a Hong Kong a un camino de no retorno. ¿Queremos utilizar las vidas de siete millones de personas y el futuro de Hong Kong como fichas en esta apuesta?”, sentenció, sin dar más detalles al respecto, en lo que muchos entendieron como una referencia a una hipotética movilización del Ejército chino, ya insinuada en dos ocasiones por Pekín [sic], y para la que solo sería necesaria su aprobación” [8].

Algunas consideraciones

En un artículo ya publicado en este sitio, analizamos las características específicas de Hong Kong (una colonia británica reintegrada a China en 1997) y las profundas contradicciones que este proceso de lucha generaba para el régimen de Beijing:

“Por su tradición histórica y las características de su sociedad, Hong Kong representa una gran contradicción para el régimen chino. Esta contradicción no se da entre el capitalismo y el “socialismo chino” (que hace ya décadas no existe). En este aspecto, el territorio se complementa perfectamente y es muy útil para el capitalismo, la burguesía y el régimen de China. La contradicción principal se presenta entre el régimen político chino (una dictadura) y las aspiraciones democráticas de la población de Hong Kong (trabajadores, sectores medios y la baja burguesía). El poder de Beijing necesita “domesticar” a Hong Kong pero no lo consigue, y eso genera una situación de crisis del gobierno local, y un desafío para el régimen chino en su conjunto.” [9]

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Frente a esta profunda contradicción, en el marco de nuestro apoyo a este proceso de ascenso de masas, planteamos dos propuestas centrales para el desarrollo de la lucha del pueblo de Hong Kong. La primera: “es esencial el ingreso de la clase obrera con su fuerza, su organización y sus métodos (algo que ya comienza a darse), para que pase a ser protagonista de la lucha” [10]. La reciente huelga muestra que ese camino no solo es posible, sino que debe mantenerse y profundizarse.

La segunda propuesta partía de considerar que “este enfrentamiento no es solo contra las autoridades locales de Hong Kong sino, fundamentalmente, contra el régimen dictatorial de Beijing, su verdadero apoyo. En estas condiciones, esta lucha democrática, necesariamente debe encontrar solidaridad y extenderse a China continental. Cualquiera sea la alternativa que se considere correcta (autonomía o independencia), ella solo podrá concretarse si, junto con los trabajadores y las masas de China continental, se avanza a derribar el régimen chino (‘Abajo la dictadura’)” [11].

El desarrollo del proceso ha puesto como una de las alternativas posibles una intervención militar china en Hong Kong. Para el régimen chino no es simple tomar esta decisión, por una combinación de razones. Una de ellas es que el proceso de lucha en el territorio se mantiene y se radicaliza, y establece una correlación de fuerzas local totalmente diferente del conjunto de China, mucho más favorable a las masas.

Sin embargo, para el régimen chino, la cuestión no se limita solo a Hong Kong: “En la medida en que las luchas democráticas en el territorio continúan y se profundizan, esta situación puede actuar como una ‘mecha’ que encienda otros incendios en China, a través de los muchos vasos comunicantes, especialmente con la región del sur más cercana al territorio” [12]. Por eso, ante la imposibilidad de “domesticar” el proceso, no podemos descartar que la dictadura de Beijing defina intervenir con el ejército para elevar el nivel de represión al de la Plaza Tiananmen, en 1989. Una necesidad que, contradictoriamente, se acentúa cuanto más fuerte y radicalizada es la lucha en Hong Kong y que puede llegar a un “límite intolerable” para el régimen chino si la gobernadora Lam fuese derribada por la lucha y Beijing perdiese el control del territorio.

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Es una falsa ilusión pensar que los países imperialistas y sus gobiernos serán aliados en esta lucha. Ellos ya han comenzado a criticar “la violencia” de los manifestantes [13] y, como vimos, solo están preocupados por la marcha de sus negocios. La realidad es que, más allá de sus declamaciones “democráticas”, han sido y son aliados de la dictadura china.

Lo que queremos expresar es que la extensión de su lucha al conjunto de China y a los trabajadores del continente ha pasado a ser una tarea de primer orden en el desarrollo del heroico combate que viene llevando adelante el pueblo de Hong Kong.

Notas:

[1] http://en.hkctu.org.hk/content/strive-five-major-demands-calling-workers-strike-5-august (traducción nuestra)

[2] https://elpais.com/internacional/2019/08/05/actualidad/1564985400_228362.html

[3] Sobre el proceso de conjunto ver: https://litci.org/es/menu/mundo/asia/hong-kong/hong-kong-proceso-movilizacion-democratica-no-se-detiene/

[4] https://www1.folha.uol.com.br/mundo/2019/08/greve-geral-em-hong-kong-gera-caos-no-transito-bloqueia-trens-e-cancela-voos.shtml

[5] Ver nota [2].

[6] Ídem.

[7] Ídem.

[8] Ídem.

[9] Ver nota [3].

[10] https://litci.org/es/menu/mundo/asia/hong-kong/se-endurece-la-lucha-hong-kong/

[11] Ídem.

[12] Ver nota [3].

[13] Sobre este punto, ver declaraciones de un ministro británico y de la jefa diplomática de la Unión Europea, citadas en el artículo de nota [10].