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Gobiernos burgueses en todo el mundo están aprovechándose de la pandemia de coronavirus y del aislamiento social para tacar derechos democráticos de la clase trabajadora: limitando la libertad de expresión, realizando detenciones injustificadas, aprobando leyes represivas y el aumento de sus poderes legislativos, con legislaciones represivas para golpear a la clase y prepararse para los próximos enfrentamientos.

Por: Asdrúbal Barboza

La represión aumenta en los barrios proletarios incluso de países que se presentan como “democracias”, como es el caso de Francia, el Estado español y la Argentina. En este último país invadieron casas, detuvieron a agredieron a activistas y militantes en la provincia de Santa Cruz, bajo la absurda alegación de “ruido molesto” y ruptura de las reglas de aislamiento social.

En cada uno de estos lugares, la clase va reaccionando como puede, con las herramientas que tiene en mano, buscando la forma de autoorganizarse para defenderse.

Una víctima más: la libertad de información
Además de los millares de muertos, una víctima más de la pandemia es la libertad de información. Los gobiernos ocultan o mienten descaradamente sobre los números de contaminados y muertos. Los verdaderos cálculos apuntan que en países como Italia, el Reino Unido y el Estado español[1] los muertos son el doble de los anunciados; en Estados Unidos, como mínimo, el triple[2], y en el Brasil pueden llegar a cuatro veces más.

Los gobiernos burgueses están omitiendo deliberada e intencionalmente las informaciones sobre las consecuencias de la pandemia, así como cuáles son los mejores medios para combatirla, de manera de poder economizar gastos y equilibrar sus cuentas. Minimizan las consecuencias de la pandemia para poder implementar su política de fin del aislamiento social e implementar lo que llaman “reinicio de la actividad”, poniendo la preservación de sus ganancias por arriba de la necesidad de garantizar vidas de la clase trabajadora.

Los gobiernos de Camboya, Tailandia, Marruecos y Argelia crearon leyes contra las llamadas “noticias falsas” que, en realidad, sirven para limitar las informaciones independientes. En Zimbabue, el gobierno criminalizó la circulación de estas noticias con sentencias de hasta veinte años de prisión. Dictadura como en China, Venezuela, Cuba y Nicaragua ni precisaron de nuevas leyes y son brutales en la represión a sus opositores que intentan divulgar verdaderas informaciones sobre la pandemia y sobre lo que está ocurriendo con la población más pobre de sus países. En Iraq, fueron anuladas licencias de medios de comunicación que divulgaron datos de casos de infección mayores que los oficiales, así como en Egipto. En Filipinas y Chechenia, periodistas fueron amenazados de muerte. En Togo, como en Hungría, el parlamento confirió aún más amplios poderes al presidente Gnassingbé.

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Presos políticos continúan en las cárceles

En las infectas prisiones de todo el planeta se mantienen presos políticos con la intención de eliminarlos, agravando así su situación como la de millares de prisioneros en centros de detención sobrepoblados. A ejemplo de Eritrea, donde no pueden bañarse o lavar sus ropas regularmente, no tienen acceso a baños y precisan hacer sus necesidades al aire libre.

A finales de mayo, un test aplicado por la Reuters en las instituciones penitenciarias de Estados Unidos constató un aumento de tres veces sobre el número de infecciones por Covid-19 que el del conteo de Centros de Control y Prevención de Dolencias de Estados Unidos, de finales de abril. La pesquisa alcanza prisiones que suman apenas 13% de los más de dos millones de presos en el país. Algunas de estas prisiones están registrando tasas de infección de hasta 65%[3].

Para evitar la expansión de la contaminación en las prisiones, algunos países liberaron a presos comunes, pero mantienen en las cárceles a los presos políticos.

Comenzando por Estados Unidos, que está con una política de excarcelación limitada en medio de la pandemia, pero mantiene en la prisión a varios presos políticos, como ex militantes de los Black Panters, entre ellos Múmia Abu-Jamal[4]; en Irán fueron liberados cerca de 54.000 prisioneros temporariamente, y en Turquía, en abril, fue aprobada una maxiamnistía para 90.000 prisioneros, algo similar fue hecho en Egipto y en Mianmar. En todos estos países, los prisioneros políticos fueron excluidos de cualquier liberación.

Hungría: críticos son silenciados en prisiones y en las redes sociales

Aprovechándose de los poderes dictatoriales votados por el parlamento de Hungría, el gobierno de Viktor Orbán está realizando una serie de detenciones de dirigentes de la oposición. Varias personas fueron presas en sus casas y detenidas por varias horas. Basada en la “legislación de emergencia”, que pune a quien publica supuestas “informaciones falsas”, “comentarios alarmistas” o por “poner en peligro al público”, la policía monitorea continuamente a los opositores y la circulación de informaciones.

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Las denuncias de que el gobierno está realizando “limpieza” en los hospitales, retirando pacientes considerados “sin virus” para dejar disponibles camas para los con Covid-19, están siendo censuradas[5]. El ministro Gulyás Gergely asumió que están ocurriendo algunos excesos, pero “que todas las autoridades pueden cometer errores”.

Eso en un país en el que el sistema de salud es absolutamente precario, faltando lechos de terapia intensiva y ventiladores, siendo necesario incluso llevar papel higiénico en algunos hospitales. Hay también insuficiencia de profesionales, ya que médicos y enfermeros dejaron el país para irse a Europa Occidental en busca de salarios mejores y menos persecución política. Por lo tanto, la subnotificación es una política de Estado para contener el descontento. Aún más en ciudades como Budapest, que con 1,7 millones de habitantes, tiene 60% de los pacientes infectados y 80% de las muertes.

Todo esto ocurre con el silencio cómplice de los gobiernos de la Unión Europea, que se limitan a soltar notas de protesta, que son todas rechazadas por el ministro de Relaciones Exteriores, Péter Szijjártó.

La dictadura china aumenta la represión en Hong Kong

En medio de la pandemia, el gobierno chino pretende aprobar una nueva ley de seguridad nacional en el Congreso Nacional del Pueblo de China (NPC) esta semana, para atacar el movimiento democrático de Hong Kong. El objetivo es acabar con el principio “un país, dos sistemas”.

La ley a ser presentada pretende prohibir políticas “de secesión, interferencia extranjera, terrorismo, y cualquier actividad considerada contra el régimen central de Pekín”. Buscando disminuir las pocas libertades individuales que existen en la Isla, y limitar aún más el sistema judicial, mínimamente independiente y menos represivo que el de Pekín, el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Keqiang están presidiendo el Congreso.

El gobierno de Hong Kong, alineado a la dictadura pseudocomunista, ya había intentado aprobar leyes semejantes en 2003, pero encontró resistencia generalizada entre la población y los opositores. Carrie Lan, jefe del ejecutivo de Hong Kong, dijo que estaba pronta para “cooperar totalmente” con Pekín.

La misma noche que fue anunciado el proyecto de ley, publicaciones en la internet convocaron a manifestaciones y protestas en Hong Kong. Decenas de manifestantes se reunieron en shoppings, gritando consignas pro democracia y fueron dispersados por la policía. En grupos del aplicativo Telegram, manifestantes combinaron protestas, publicando carteles de repudio a la nueva ley de Pekín. Y ocurrieron peleas en el Consejo Legislativo, cuando miembros de la oposición protestaron contra la decisión.

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Incluso con el distanciamiento social, los actos pueden ser retomados aún este año.

Ninguna confianza en los gobiernos burgueses en medio de la pandemia

Muchos gobiernos intentan crear un clima de unidad nacional en torno al debate de la pandemia, con lemas como “todos contra el virus”. Los trabajadores no pueden dejarse engañar. Incluso en momentos de crisis la lucha de clases no para, y los patrones y sus instituciones no pierden ninguna oportunidad para atacar a nuestra clase.

Solo podemos confiar en nuestras fuerzas, en nuestra organización, y en nuestras medidas de autodefensa contra la pandemia y la represión policial. Los patrones y sus gobiernos siempre estarán más preocupados con sus ganancias.

Notas:

[1] https://www.newscientist.com/article/mg24632804-100-how-many-people-have-really-died-from-covid-19-so-far/

[2] https://www.nytimes.com/interactive/2020/05/05/us/coronavirus-death-toll-us.html

[3] https://oglobo.globo.com/mundo/sentenca-de-morte-numero-oculto-do-coronavirus-nas-prisoes-dos-estados-unidos-24433081

[4] Los simpatizantes de Abu-Jamal planearon una serie de eventos marcando su 66° aniversario del 23 al 26 de abril, incluso una conferencia de prensa virtual el 23 de abril; y “Poesía en Movimiento, una lectura del mediodía a la medianoche de las obras de Abu-Jamal”, el 26 de abril. Para obtener más informaciones, véase: https://mobilization4mumia.com/actions.

[6] https://www.ft.com/content/9c107c3b-1ca9-4246-bb68-8ff64b111e91

Traducción: Natalia Estrada.