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La fuerza de la movilización de los 28.000 obreros del COMPERJ [Complejo Petroquímico de Rio de Janeiro] obligó al Sindicato de los Trabajadores de la Construcción Civil de Itaboraí (afiliado a la CUT) a asumir la huelga que ya había comenzado el pasado 5 de febrero sin el aval de la entidad.


La categoría realizará una nueva asamblea este próximo martes (18).

Las principales reivindicaciones son el aumento del valor del ticket alimentación para 500 reales, 15% de reajuste en los salarios, mejoras en la calidad de la alimentación, entre otras demandas.

La decisión del sindicato ocurrió durante una asamblea, con cerca de 15.000 trabajadores presentes, bajo la “coordinación” de la Conticom-CUT [Confederación Nacional de los Sindicatos de Trabajadores de las Industrias de la Construcción y de la Madera de la Central Única de Trabajadores]. Para imponerse ante la huelga, los dirigentes de dicha Confederación se rodearon de equipos de seguridad armados e impidieron que obreros de la Comisión de Huelga, que tiene el apoyo de la CSP-Conlutas, pudiesen hacer uso de la palabra.

Exactamente como venía ocurriendo en las campañas salariales de años anteriores, hay un fuerte clima de tensión e indignación de los obreros contra la parálisis y el abandono del Sinticom [Sindicato de los Trabajadores de las Industrias de la Construcción y del Mobiliario de Governador Valadares – Minas Gerais] a las causas del sector. Inmovilizada, esa entidad se limita a decir que es la “representante legal” de todos los que trabajan en el Complejo y venía haciendo de todo para impedir el movimiento paredista[1]. Desde el inicio de la huelga ese clima ya llevó a que un camión de sonido de la entidad fuese incendiado en medio de una asamblea y, lamentablemente, dos obreros huelguistas fueron alcanzados por disparos de arma de fuego. El atentado está siendo investigado por la policía.

Presente en la asamblea, el miembro de la Secretaría Ejecutiva Nacional de la CSP-Conlutas, Atnágoras Lopes, también representante de la Central en la Mesa Nacional de la Construcción, sugirió a los dirigentes de la Conticom-CUT y del Sinticom que fuese organizado un comando unificado de la asamblea. Así, los obreros de la Comisión de Huelga podrían subir al camión, hacer uso de la palabra y, a partir de allí, serían encaminadas las diversas propuestas para apreciación y decisión democrática de los trabajadores.

Lamentablemente, además de no aceptar la propuesta, pasaron a atacar y calumniar a los obreros de la Comisión. Insistieron con diversas propuestas frente a la asamblea y cuando las sometían a votación los 15.000 obreros las ignoraban por completo. Así fueron siendo desmoralizados hasta que se vieron obligados a encaminar la propuesta de mantener la huelga, que obtuvo apoyo unánime.

Para evitar que se retomase cualquier clima de tensión entre la categoría, el miembro de la CSP-Conlutas convidó a los activistas de la Comisión de Huelga a retirarse de las proximidades del camión de sonido, teniendo en cuenta el término de la asamblea, lo que fue atendido por todos, expresando la comprensión de la necesidad de la unidad de la categoría para enfrentar a Petrobrás, las consultoras contratistas y el gobierno.

El Ministerio Público del Trabajo (MPT) convocó para mañana una reunión entre el Sinticom y la Comisión de Huelga con el propósito de organizar los parámetros para la realización de una asamblea democrática que ya está confirmada para el próximo martes 18.

Hasta esa asamblea del martes, los trabajadores siguen en huelga por tiempo indeterminado.

Fortalecer la huelga y la unidad de la categoría para defender la lista de reivindicaciones y enfrentar a Petrobrás, las contratistas y el gobierno.
 
Artículo publicado en Tweet, 13 de febrero de 2014
 
Traducción: Natalia Estrada


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[1] Movimiento huelguista con la característica particular de que no se pueda diferenciar a su líder, o sus líderes, ya que permanece oculto tras una pared o un escudo hecho por sus compañeros de huelga.