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A nuestros lectores

Esta nueva edición de Marxismo Vivo – Nueva Época, continuando con las elaboraciones y debates programáticos, aborda dos nuevos temas. Por un lado, incorpora un nuevo Dossier, “Todo es Historia”, en el cual pretendemos analizar –casi seguramente en forma polémica–, desde el punto de vista marxista, los grandes acontecimientos de la historia. Así, abordamos la cuestión de la colonización española y portuguesa de América Latina, un tema sobre el cual existen diferentes interpretaciones y que tiene una importancia crucial a la hora de elaborar el programa en aquellos países que en su momento fueron colonizados por España y Portugal y que, después de conseguir su independencia, continúan colonizados, aunque centralmente por otra potencia.

También en este número abordamos, a partir de tres artículos, un tema que no había sido tratado en ediciones anteriores: “La cuestión negra”. Este fue siempre un tema de gran importancia para el marxismo aunque, lamentablemente, la mayoría de las corrientes de izquierda que se reivindican marxistas, por influencia del estalinismo, menospreciaron esta cuestión y objetivamente cayeron en posiciones muy próximas al racismo. De cualquier manera, hace treinta o cuarenta años, la cuestión negra, siendo muy importante, se centraba en algunos países de mayoría negra (particularmente del continente africano) o en aquellos en donde durante muchos años los negros habían sido esclavizados, como eran –y son– centralmente los casos de Estados Unidos, Brasil y Haití.

Pero actualmente la cuestión negra tiene otra dimensión. Pues, además de los citados, el gran flujo migratorio de las últimas décadas ha hecho que muchos países de composición blanca se transformaran en países con una fuerte composición negra, lo que ya de por sí nos obliga a encontrar una respuesta a esta nueva realidad. Pero, además, es necesario señalar, como no podía ser de otra forma bajo el capitalismo, que estas nuevas camadas negras se incorporan, en sus nuevos países, a los sectores más explotados de la clase obrera. Esta nueva realidad mundial obliga a los marxistas no solo a dejar de lado los preconceptos estalinistas sino a ennegrecer su programa. Este es uno de los objetivos de nuestra presente revista.

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