Compartir

Medio año después de que EEUU iniciara “ataques limitados” aéreos contra las posiciones del Estado Islámico (EI) en Irak, medida que extendió en setiembre pasado al territorio sirio con el aval de la dictadura de Al Assad, el presidente Obama solicitó al Congreso de su país una autorización formal para el uso de tropas terrestres contra el EI por un plazo de tres años y sin una zona geográfica definida.

Este es el primer pedido de “Resolución de Poderes de Guerra” hecha por un presidente estadounidense desde 2002, cuando George W. Bush hizo lo propio para invadir Irak. La solicitud de Obama intenta aprovechar el impacto que en la opinión pública ejercen las ejecuciones atroces de rehenes estadounidenses y de otras nacionalidades que el EI comete en las zonas que controla. En este caso, pretende “oficializar” en el Congreso medidas que ya están siendo implementadas. Es decir, una autorización del parlamento le permitiría tomar más libremente decisiones sobre el uso de soldados sobre el terreno y cubrir sus acciones con mayor “legitimidad”.

Obama, no obstante, descarta “operaciones de combate terrestre a largo plazo y a gran escala como las que [Estados Unidos] ha realizado en Irak y en Afganistán”. Y enfatiza: “Las fuerzas locales, más que las fuerzas militares de EEUU, deberían desplegarse para realizar estas operaciones”.

Sobre el uso concreto de soldados de EEUU, el presidente añadió: “La autorización que propongo ofrecería flexibilidad para conducir operaciones de combate terrestre en circunstancias más limitadas, como operaciones de rescate (…) o el uso de fuerzas especiales contra el liderazgo del EI”. Los efectivos militares también serían usados en recolección e intercambio de informaciones de inteligencia o asesoramiento a tropas de “socios locales”. De hecho, EEUU mantiene en Irak más de 2.000 soldados y “asesores” del Ejército iraquí desde la ofensiva del EI que comenzó en junio de 2014, efectivos que se suman a los casi diez mil que siguen estacionados en Afganistán.

La LIT-CI rechaza esta medida, que no es sino un intento de intensificar la agresión militar a la soberanía de Irak, Siria y todo Medio Oriente por parte del imperialismo estadounidense. Hacemos un llamado, por esta razón, a todas las organizaciones sociales, democráticas y de izquierda a movilizarse y a poner en marcha una amplia campaña antiimperialista.

Habrá que ver la decisión del Congreso, pero la intención de Obama es clara. El imperialismo, sin poder aún utilizar su total poderío militar como consecuencia del llamado “síndrome de Irak”, intenta aumentar su presencia en una región que hace cuatro años está sacudida por un proceso revolucionario, pudiendo incluso incursionar más fácilmente en países africanos donde el EI está presente. El uso de su fuerza militar, aunque de forma limitada, sin duda tiene el objetivo de contribuir a la derrota de las revoluciones en Medio Oriente y el Norte de África.

Más aún ahora que una amplia alianza militar compuesta por los kurdos en Siria (con sus valerosas mujeres combatientes a la vanguardia), los kurdos iraquíes (peshmergas), las milicias kurdas turcas del PKK y brigadas del Ejército Libre de Siria, han derrotado al EI en Kobane después de 134 días de lucha completamente desigual.

La victoria de la nación kurda y las brigadas antidictatoriales sirias sobre el EI, un enemigo superior en número y armamento, es un soplo de optimismo y moral para los pueblos de la región.

La lucha en Kobane demostró que los pueblos de Medio Oriente no necesitan la “protección” del imperialismo para expulsar a los “yihadistas” y sus dictaduras teocráticas y fascistas. La acción sobre el terreno de los kurdos y rebeldes sirios fue la causa principal de la derrota del EI, dejando en segundo plano los “ataques selectivos” de EEUU y sus “aliados” árabes. ¡En Kobane, Alepo y en toda Siria se necesitan armas pesadas y tecnología militar de punta, pero no bombardeos y tropas imperialistas!

El imperialismo no solo es hipócrita sino incapaz de combatir la barbarie del EI, por la simple razón de que EEUU es el mayor terrorista de la historia mundial y de Medio Oriente en particular, donde hace décadas promueve guerras y genocidios.

Kobane muestra el camino: unidad militar amplia para derrotar el “Califato” del EI, la dictadura de Al Assad y todas las dictaduras y gobiernos de la región, invariablemente aliadas o “socias” del imperialismo.

No debe existir ninguna confianza en las “intervenciones humanitarias”. El poder de las movilizaciones revolucionarias de los pueblos ha derrocado a cinco dictadores desde 2011 (Ben Ali, Mubarak, Gadafi, Saleh, Morsi); el proceso revolucionario, a pesar de los altibajos inevitables, no fue derrotado. La lucha encarnizada en Siria es una muestra; Kobane lo confirma. Toda la confianza de los revolucionarios y activistas democráticos en general debe estar puesta en esa capacidad de movilización y resistencia de los pueblos de Medio Oriente y el Norte de África.

¡Fuera las manos imperialistas de Medio Oriente!

¡Armas pesadas para las milicias sirias y kurdas!

¡Abajo el “Califato” del EI y la dictadura de Al Assad!

Lea también  Sobre los acontecimientos del 30 de abril en Venezuela