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Intervención del representante de la LIT-CI en la Conferencia Nacional de la International Socialist League (ISL).

 
Existe hoy todo un debate en la izquierda europea sobre la consigna relacionada con “qué hacer con la Unión Europea (UE)”. Los partidos reformistas europeos, como la Izquierda Unida del Estado español, el Bloco de Esquerda de Portugal, Syriza en Grecia, todos ellos, establecen una estrategia que es refundar la Unión Europea y reformarla.

No sólo es imposible reformar la UE sino que, además, esta bandera llega en un momento en que la aplicación de los planes de austeridad y la intervención de la Troika en países como Grecia, Portugal, Islandia, lleva a que un sector grande del proletariado rechace la UE.

Esta propuesta, de contenido, viene en auxilio de la UE para hacerla más “digerible” para la clase trabajadora, al exigir su reforma. Luchar para reformar la UE es como luchar para reformar el FMI, es como pedir reformar la ONU, es exigir del imperialismo una reforma en los instrumentos que utiliza para explotarnos y oprimirnos; no en ningún otro sentido.

Si los trabajadores de los países imperialistas más importantes no alcanzaran una posición firme en el sentido de que, 1) esta deuda (de los países periféricos) no sea pagada; 2) que la UE es un instrumento de explotación de los pueblos, será imposible construir la unidad internacionalista entre los trabajadores de Europa. Y la bandera de lucha contra la UE quedará en las manos de los nacionalistas y reaccionarios.

Los partidos reformistas se limitan a hacer declaraciones genéricas contra la austeridad en todos los países. Mientras en Alemania, Francia e Inglaterra hay una lucha contra la austeridad, en Grecia, Portugal y España hay una catástrofe social. Entonces, nuestro objetivo es establecer en nuestro programa la mejor forma de buscar la unidad entre los trabajadores europeos, pero esa unidad sólo puede existir si fuese posible concretarla en tareas y reivindicaciones comunes, porque los trabajadores no van a luchar por la unidad en abstracto.

Y esa unidad sólo puede ser construida, en primer lugar, si hay una unidad verdadera en la lucha contra el imperialismo, dentro de los países centrales, contra su propio imperialismo, y en los países periféricos contra ese mismo imperialismo que los ataca. Este es el punto de unidad y es objetivo, pues ahora los trabajadores de los países imperialistas más importantes también están siendo atacados.

Y la tragedia de la izquierda europea es que no hay ningún sector de la izquierda con peso en la realidad que se proponga luchar, en primer lugar, contra su propio imperialismo y contra la explotación que su imperialismo hace en los países más débiles de Europa poniendo el tema de la UE como uno de los centros.

Estas dos consignas del programa (la necesidad de destruir la UE y por una Unión Libre de los Países Socialistas de Europa) deben sintetizar dos políticas fundamentales: la primera es la denuncia de la UE como un instrumento del imperialismo, y también un instrumento del imperialismo británico; de acuerdo con los acontecimientos debemos levantar las consignas pertinentes que expresen esa estrategia.

Ella se combina con otra consigna, levantada por nuestras secciones europeas en los países bajo la intervención de la Troika: la de llamar a que esos países rompan con el euro y la UE. El punto que unifica la lucha de los trabajadores de los países periféricos con los trabajadores de los países centrales es exactamente la lucha contra la UE. Y la segunda nos diferencia de todo nacionalismo, sea del nacionalismo reaccionario de los países imperialistas, como el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) en Inglaterra, o del nacionalismo stalinista. Reafirma nuestra estrategia que es la lucha por el socialismo y que este no puede existir en un solo país.

El UKIP y la Unión Europea
 
La posición del UKIP contra la UE no tiene nada que ver con la nuestra. Ellos quieren la salida de Gran Bretaña de modo que, en su sueño reaccionario utópico, esta vuelva a tornarse la gran potencia imperialista del pasado. El UKIP expresa un típico nacionalismo reaccionario –el deseo de que la burguesía británica determine nuevamente las reglas a nivel mundial y lucre explotando a los trabajadores de todo el mundo–. Para el economista Tim Congdon, que habló en la conferencia del UKIP, “Inglaterra sería una nación mucho más próspera, además de tener la oportunidad de restaurar sus disposiciones constitucionales y legales tradicionales”, si dejara la UE.

El otro lado de la política del UKIP es su odio a los inmigrantes, que comparte con todos los partidos parlamentarios, incluyendo el Laborista. Para el UKIP, la UE es responsable por la presencia de trabajadores extranjeros en Gran Bretaña y afirma que “cerca de 100.000 empleos para trabajadores ingleses pueden haberse perdido gracias a la migración en masa de Europa Oriental”.

Ni una palabra sobre la explotación de los trabajadores ingleses por su propio imperialismo, ni una palabra sobre la explotación de los trabajadores de Europa por las multinacionales inglesas, o en sus semicolonias y colonias. Y ni una palabra contra los bancos ingleses que lucran con la miseria de todos los pueblos europeos.

Es por eso que el parlamentario del UKIP, Gerard Batten, escribió que “todo proyecto de la Unión Europea es… sobre la creación de un Estados Unidos de Europa. Es un proyecto antidemocrático, utópico, político, conseguido a través de mentiras y engaños”. Los Estados Unidos de la Europa de los capitalistas realmente es un proyecto utópico, antidemocrático y reaccionario, pero no contra Inglaterra. Al contrario, Inglaterra, Alemania y Francia son los principales países europeos que utilizan la UE como instrumento de opresión de Irlanda y de los países del sur de Europa, y de explotación de todos los trabajadores europeos.

La LIT-CI y su sección en Inglaterra, la ISL, luchan por la libre Unión de los Estados Socialistas de Europa y por la destrucción de la UE. En esta lucha, no sólo la UE debe ser destruida sino también el sistema imperialista y sus defensores, como los conservadores, el Partido Laborista y el UKIP.

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Traducción: Natalia Estrada