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En estos últimos meses, se ha hablado mucho de los sin papeles. Las ocupaciones y huelgas de hambre se multiplican con la esperanza de doblegar al Gobierno. Sin embargo éste se niega a adoptar los criterios de regularizaciones exigidos por la UDEP. Peor: a pesar de la presión de la calle, los partidos van a votar leyes más represivas para los sin papeles.


De hecho los distintos Gobiernos de nuestros países imperialistas no tienen ningún interés en poner un término a la clandestinidad en la cual se hunden cientos de miles de trabajadores. Al contrario, una persona sin papeles es necesaria para mantener los beneficios en un contexto de crisis profunda del sistema capitalista.

Últimamente el Gobierno <socialista> español negoció el Plan África que facilitará más aún el saqueo del continente africano y que endurecerá los controles en las fronteras. Así la patronal europea con una mano aumenta la explotación del continente africano, con la otra explota ilimitadamente los trabajadores que huyen de la miseria en la cual se encuentra África, y más encima se aprovecha de esta situación para ejercer presión sobre los salarios de los trabajadores autóctonos.

Ante la voracidad de la rapiña imperialista, las organizaciones de lucha de los sin papeles deben responder con estrategias ofensivas. Es cada vez más urgente denunciar estos planes y llegar  a organizar una relación de fuerza capaz de arrancar victorias.

En Bélgica, la Unión de Defensa de los sin papeles (UDEP) no llegó a imponer su ley en el Parlamento. Sólo fue cuestión de una circular, que compromete únicamente al Ministro en Función. ¿Es una derrota del movimiento? No, ya que el movimiento demostró su fuerza, sólo le falta un discurso claro: arrancar regularizaciones lejos de los discursos y el cabildeo preelectoral.

Para arrancar regularizaciones, será necesario que el movimiento gane la confianza de los trabajadores belgas, los convenza de que la regularización de todos significa el mejoramiento en común de las condiciones de vida, lo que justifica que luchemos juntos. Y los trabajadores en actividad poseen un arma más potente que las ocupaciones o las huelgas de hambre. En efecto, son capaces de afectar el corazón mismo del sistema capitalista: su economía. Las cúpulas de la FGTB y de la CSC pueden bien poner su sello sobre el cartel de la manifestación nacional del 17 de junio, pero se cuidan mucho pedir a los trabajadores belgas de movilizarse para defender sus hermanos de clases.

Sin embargo es lo que hicieron más de tres millones de trabajadores sin papeles en los Estados Unidos, el 1° de mayo de 2006: paralizaron los sectores de la economía donde están presentes. Es en esta vía que deben comprometerse las organizaciones de lucha de los sin papeles que se encontrarán por segunda vez en el mes de septiembre para formar una Coordinación Internacional de lucha de los sin papeles. Como ya decía Marx: <los trabajadores no tienen patria>.

Con la solidaridad de todos los sin papeles, con la movilización de los trabajadores organizados, y con la solidaridad internacional, podemos doblegar a los distintos Gobiernos imperialistas.

No a la reforma de Dewael

Regularización  de todos los sin papeles

Con o  sin papeles, somos todos trabajadores

Proletarios de todo el mundo,  unios

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¿Después de la victoria del 17 de junio, qué perspectivas hay para los sin papeles?

Al llamado de la organización nacional de los sin papeles (UDEP) y con sólo 20 días de preparación,  entre 15 y 20 mil de personas salieron a las calles de Bruselas, el doble que para la manifestación nacional del 25 de febrero, ¡un verdadero éxito! Este éxito se explica por la gran combatividad de los sin papeles y por el amplio movimiento de solidaridad en torno a las ocupaciones. El movimiento tuvo tal amplitud que organizaciones vinculadas al Gobierno como el FAM y el CIRE dieron su apoyo financiero. En cuanto a las cúpulas sindicales, a pesar de las posiciones y resoluciones adoptadas, no comprometen a sus propias organizaciones en la movilización y se limitan a poner sus <sellos> sobre el cartel y financiar transportes.

La UDEP sale más fuerte de esta movilización ya que demostró su capacidad de movilizar sus bases. Los sin papeles que luchan tienen una organización, con tal importancia política que son capaces, ni más ni menos, de invitarse a los debates de los Señores parlamentarios.

Sin embargo, la pulseada entre los sin papeles y los representantes de la patronal belga en el Gobierno por la regularización de todos los sin papeles no depende sólo de la combatividad de los sin papeles. En definitiva depende de la dirección en la cual los dirige la UDEP, y antes que nada de la forma en que los sin papeles se organizan dentro de la UDEP, de la manera en que la UDEP se expresa y dirige el movimiento, y esencialmente de la elección política que hace, de la elección de sus aliados, y de su firmeza frente al Gobierno.

Actualmente, muchos sin papeles, incluso entre los más comprometidos en el movimiento, se preguntan ¿cómo es qué la manifestación no fue suficiente para imponer la <ley UDEP> de regularización, por qué finalmente todos los partidos están de acuerdo con la reforma del procedimiento de asilo del Ministro Dewael?

El problema no es la movilización en sí, sino la canalización de ésta en un callejón sin salida. Son algunas reivindicaciones del movimiento, su orientación política que, a nuestro modo de ver, se obstina en centrar la atención entre las manos de los parlamentarios, en crear demasiadas esperanzas a corto plazo y empujar a los sin papeles a la huelga de hambre.

La burguesía no dejará pasar por voluntad propia una ley que elimine a los sin papeles, ya que necesita sobre-explotar trabajadores sin derechos. Y todos los partidos en el Parlamento, incluidos PS, y ECOLO, se felicitan cuando el movimiento entra en el juego de las negociaciones parlamentarias, ya que podrán mejor dividirnos a golpe de promesas y mentiras. La UDEP debe ir al Parlamento, no para pedir que se modifiquen las normas de un juego trucado desde el comienzo, sino ¡para arrancar victorias concretas! «A nosotros de construir una relación de fuerza que nos lleve a una regularización en mejores condiciones que la que tuvo lugar en 1999-2000.» (Ali Guissé, Presse Internationale n°39).

El Gobierno liberal-socialista organiza 10 expulsiones por día, los 365 días al año, y ciertamente que aprovechará las vacaciones de verano para pasar a la velocidad superior. Habrá que mejorar la relación de fuerza en las luchas contra estas detenciones y expulsiones.

Necesitamos de una relación de fuerza que pueda parar las leyes represivas como la reforma del procedimiento de asilo de Dewael que no es mas que la aplicación de las directivas europeas sobre la inmigración. Uno de los objetivos concretos del movimiento debe ser de parar el avance de la Europa fortaleza que organiza la caza a los sin papeles.

Para avanzar sobre este camino, no pensamos que baste con <votar por los partidos que apoyan a los sin papeles> como decía Ali en la manifestación. Más bien será necesario estrechar vínculos con los raros sindicalistas combativos que han estado presentes a las movilizaciones con sus banderas. Se trata de exigir a los burócratas sindicales de organizar la lucha para un permiso de trabajo para todos y por la sindicalización de los trabajadores sin papeles. ¡Los sin papeles necesitan de la fuerza de los métodos de luchas de nuestra clase, como la huelga o las ocupaciones de fábricas y obras en construcción, para forzar al Gobierno a suprimir los vergonzosos centros cerrados, a sacar los niños de allí, a parar las expulsiones y a conceder cada día más regularizaciones!

A través de una lucha dura, muchas veces sangrienta, nuestro antepasados pudieron sacar a los niños de las minas; ¡saquemos a los niños de los centros cerrados!

Para construir esta relación de fuerza, la UDEP no está sola. Ella puede contar con el apoyo de una coordinación internacional de lucha que, de manera aún embrionaria, se esta construyendo. El desafío es reunir las organizaciones de Bélgica, Francia, España,  Estados Unidos, Italia, Suiza e Inglaterra. Los primeros signatarios de esta futura coordinación ya fijaron fechas de movilización internacional, entre ellas la conmemoración, en septiembre próximo, de la lucha de Sémira Adamu, asesinada por la policía en su expulsión, y el 1° de Mayo 2007, para recordar que los sin papeles son, en primer lugar, trabajadores y que contribuyen a la producción de riqueza.

La Liga Internacional de los Trabajadores hace un llamado a todas y todos los revolucionarios y militantes del movimiento de los sin papeles a construir esta doble alianza, la alianza de clase con los trabajadores belgas con o sin trabajo, única capaz de imponer las reivindicaciones del movimiento, y la alianza internacional, única capaz de romper la Europa fortaleza.


¡No a la reforma del procedimiento de asilo de Dewael!
¡No más expulsiones! ¡Supresión de los centros cerrados!
¡Regularización de todos los sin papeles!
¡Con o sin papeles, somos todos trabajadores!
¡No a la Europa fortaleza!
¡Por una Europa de los trabajadores!

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