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“Se es trotskista y se vive en una Internacional o se desaparece”

El centenario de la Revolución Rusa sin duda es un terreno propicio para profundizar una serie de debates estratégicos. En este texto abordaremos un punto cardinal del programa de Octubre y su significado actual: el internacionalismo.

Por Daniel Sugasti

Poco antes de morir, Moreno reflexionaba sobre el significado concreto del internacionalismo:

El partido mundial es la prioridad número uno del movimiento obrero porque existe una economía y una política mundial a la cual están supeditadas las realidades nacionales […] La existencia de una política mundial es característica del capitalismo y, puesto que se trata de derrocar a este, se necesita un instrumento acorde con esa realidad y esa tarea […][1].

Esta idea –que puede parecer curiosa en nuestros días, cuando la mayor parte de la llamada “izquierda” abandonó la estrategia de construir partidos leninistas nacionales, que a su vez formen parte de una Internacional basada en el centralismo democrático–, en realidad no tenía ni tiene nada de “original”.

Al enfatizar la centralidad del partido mundial, Moreno no estaba planteando nada nuevo. Simplemente reafirmaba un principio que durante décadas fue considerado elemental entre marxistas. Esto fue así hasta que las vicisitudes de la lucha de clases hicieron que los principios, así como toda la herencia programática y organizativa que el marxismo acumuló, recayeran –ya en la década de 1930– en el trotskismo ortodoxo.

Es sabido que, luego de la bancarrota de la II Internacional, un puñado de internacionalistas planteó la necesidad de la III Internacional. Esto se concretó poco después del triunfo de la Revolución Rusa, por impulso directo de la dirección bolchevique. Tras la degeneración estalinista, en 1933 Trotsky llamó a construir la IV Internacional: “¡Camaradas! Sin conducción, sin dirección internacional, el proletariado no podrá libertarse de su actual opresión”[2].

Siguiendo esta tradición, la LIT-CI se funda en 1982 con estas premisas:

La mayor necesidad material, objetiva, de la humanidad, la revolución socialista mundial, tiene un correlato subjetivo: una dirección revolucionaria mundial. Sin esta, aquella es imposible. Así, la crisis de la humanidad se agudiza día a día sin solución […] La necesidad absoluta objetiva de la revolución socialista mundial se concreta, se encarna, en la necesidad absoluta subjetiva de una dirección revolucionaria –no burocrática– internacional[3].

Desde su inicio, no concebimos que la construcción de la LIT-CI fuera un fin en sí mismo. No. Todos nuestros esfuerzos militantes estuvieron y están al servicio de reconstruir la Cuarta:

[Tenemos] como propósito fundamental la resolución de la crisis de dirección de la IV Internacional, como única forma de dar solución a la crisis de dirección revolucionaria del proletariado […] Esta lucha está indisolublemente ligada a la movilización de las masas contra los aparatos contrarrevolucionarios estalinistas, socialdemócratas y de las burocracias sindicales, y al combate contra el revisionismo que se reivindica del movimiento trotskista[4].

Así, con el planteamiento de que su “propósito fundamental” era “dar solución a la crisis de dirección revolucionaria del proletariado”, los fundadores de la LIT-CI no hacían sino dar continuidad a la “larga marcha” que significó el proceso de formación de una dirección revolucionaria internacional. Un proceso que abarca desde las batallas de Marx y Engels hasta la lucha dentro del llamado “movimiento trotskista” en la segunda pos guerra.

El contenido profundo del internacionalismo es construir un partido mundial de la revolución socialista. Esta es la concepción que heredamos de los maestros del marxismo, y que Moreno sintetizó así:

Para nosotros, siguiendo lo que creemos fue la concepción y la práctica de Trotsky, el problema decisivo, fundamental y primero que debemos plantearnos es la construcción, alrededor de un programa, de la organización internacional y su dirección. Trotskismo es sinónimo de organización y dirección internacionales, en oposición a estalinismo en todas sus variantes (moscovita, maoísta, castrista), socialdemocracia y nacionalismo pequeñoburgués de tipo sandinista, que no quieren ni construyen una organización y dirección obreras revolucionarias internacionales[5].

Nuestro internacionalismo

Lo anterior expone a grandes rasgos cuál es la convicción que guía a la corriente morenista desde 1948, cuando pocos años después de haber fundado el GOM (Grupo Obrero Marxista), primer núcleo fundacional en la Argentina, el partido participa del II Congreso de la IV Internacional y se liga orgánicamente a ella:

[Antes de 1948] nos declarábamos trotskistas –decía Moreno– pero no vivíamos pendientes de la lucha y de la vida de la Internacional. Teníamos una desviación nacional-trotskista: la de creer que podía haber solución a los problemas del movimiento trotskista del país, con una visión nacional. No comprendíamos que solo con una visión internacionalista se podían comenzar a solucionar los problemas del trotskismo argentino[6].

Años más tarde, Moreno dirá que ese fue el “paso teórico-político más importante dado por la organización argentina”[7].

Creemos que la organización y la dirección internacionales son una categoría distinta y superior a cualquier organización y dirección nacionales, por grandes o capaces que ellas puedan ser […] Toda dirección nacional está destinada al fracaso si no es parte activa de la construcción de una dirección internacional […] Así como sin oxígeno no hay vida, sin dirección y organización internacionales no hay trotskismo verdadero[8].

Así fueron educadas distintas generaciones de revolucionarios, que batallaron para concretar el objetivo estratégico de construir el “trotskismo verdadero”, es decir, ligado a una Internacional. Muchos fueron los intentos. Siempre rechazando la autoproclamación, la corriente morenista peleó sus posiciones principistas dentro de los grandes agrupamientos trotskistas a escala internacional.

La mayoría de las veces, el combate programático y sobre concepción del partido revolucionario se dio siendo minoría dentro de esas organizaciones. Así fue hasta 1953 –período en que la Cuarta estuvo unificada–, año en que estalló el combate contra el sector revisionista de Michel Pablo y Ernest Mandel, cuya concepción y política terminaría con la primera gran traición del trotskismo revisionista a una revolución obrera, la boliviana de 1952. Así fue dentro del llamado Comité Internacional, agrupamiento conformado con el Socialist Workers Party (SWP) hasta 1963. Lo mismo ocurrió dentro del SU, desde ese mismo año hasta 1979. Fue en ese año que se inicia la construcción de una corriente internacional independiente, con la Fracción Bolchevique y, después, con la LIT-CI.

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Como señalamos, todos esos intentos estuvieron al servicio de un objetivo superior: la reconstrucción de la Cuarta Internacional, como continuidad de la III Internacional –hasta hoy el único Partido Mundial de la Revolución Socialista, disuelto en 1943 por Stalin–.

Este es uno de los puntos que nos diferenció y nos diferencia de la mayoría de la izquierda. En momentos en que la mayoría del trotskismo transitó del revisionismo al reformismo –proceso en el que pasó a defender un modelo de Internacional basado en una federación laxa de partidos, o bien ha profundizado su nacional-trotskismo–, la LIT-CI asume la reconstrucción de la Cuarta como proyecto estratégico.

En medio de esta batalla cotidiana, estamos conscientes de que aquellos que defendemos la construcción de una Internacional democráticamente centralizada y sostenemos que sin dirección revolucionaria internacional no existe ninguna posibilidad de derrotar definitivamente al imperialismo, constituimos una minoría. Sin embargo, tenemos la misma confianza que expresaba Trotsky en que “una organización en cuya brújula se puede confiar pero que durante mucho tiempo fue una minoría, en un nuevo giro histórico puede elevarse súbitamente a un nivel superior”[9].

A qué llevó el “federalismo” del antiguo SU

Moreno impulsó la fundación de la LIT-CI como respuesta a la bancarrota de la corriente “revisionista y liquidadora”, organizada entonces en el Secretariado Unificado (SU), a la que también caracterizó como “el centro del revisionismo”[10] en el seno del trotskismo.

En la década siguiente, ese curso oportunista dio un salto, sobre todo a partir de las conclusiones que el SU extrajo de los llamados procesos del Este. En un trabajo reciente, José Welmowicki resume ese proceso:

Hace muchos años el ex SU dio el “salto” de una organización “revisionista” para el reformismo liso y llano: eliminó explícitamente de su programa la estrategia de la dictadura del proletariado; abandonaron la concepción de centralidad de la clase obrera en el proceso revolucionario; fueron una de las principales corrientes ideólogas e impulsoras de los partidos “amplios” y “anticapitalistas”, sobre todo en Europa; disolvió su sección más importante, la Liga Comunista Revolucionaria francesa, para fundar el NPA con un programa reformista; no solo apoyó distintos gobiernos burgueses “progresistas” como los de Chávez, promoviendo el “socialismo del siglo XXI”, sino que participó directamente de gobiernos burgueses de colaboración de clases (como el de Lula en Brasil). En nuestra opinión, el SU, hoy CI, es la corriente internacional, con origen en el trotskismo, que más y mejor ha reflejado teórica y políticamente lo que denominamos “aluvión oportunista”, y que mantiene cierta influencia […][11].

Es evidente que existe un cambio cualitativo entre el SU de los tiempos de Mandel y el de Bensaïd, y ni hablar de los dirigentes actuales. Aunque capitulaba a todas las direcciones no obreras ni revolucionarias que impresionaban a la “vanguardia”, Mandel reconocía, aunque formalmente, la necesidad de la dictadura del proletariado y de la Internacional centralizada. Sería absurdo decir lo mismo del SU actual. Sin embargo, no puede decirse que el salto final hacia el oportunismo era algo inesperado. El “internacionalismo” de Mandel, como advertía Moreno, en realidad no pasaba de una enunciación:

[Mandel, que] siempre defendió –y es honesto reconocérselo– la necesidad de una Internacional centralizada, no la concibe en la práctica como centralizada alrededor de una dirección y un programa. “Construye”, en cambio, una “Internacional” que es una federación laxa de secciones nacionales y tendencias y fracciones internacionales, cada una con su propio programa (en ocasiones opuestos por el vértice) y casi sin disciplina. Es decir que, después de haber sido cómplice de Pablo en la dispersión del trotskismo mundial, Mandel trata de mantener formalmente unidos a sus fragmentos, sin revertir el revisionismo que había provocado esa crisis[12].

Esta concepción, que en los hechos era contraria a una Internacional centralista democrática, sumada a otros elementos fue agudizando el curso oportunista y la degeneración del SU. Al abandonar la estrategia de la dictadura del proletariado y abrazar la línea reformista de conciliación de clases, capitular al discurso de la “ciudadanía” y propiciar la participación directa en los gabinetes burgueses “progresistas”, en la práctica, la necesidad de una Internacional leninista perdió todo sentido, incluso retórico. No se puede entender el curso oportunista del SU sin comprender las consecuencias de su concepción de Internacional, principal contrapeso ideológico de los partidos nacionales.

La historia confirmó faltamente la afirmación de Moreno sobre el “federalismo”: “Federalismo es sinónimo de disolución. Federalismo hoy es dejar solo al SU revisionista como única dirección trotskista internacional. Esto significa lisa y llanamente la liquidación”[13].

Los estragos causados por el “nacional-trotskismo”

El llamado “nacional-trotskismo” es tan liquidador como el federalismo. Así definía Moreno esta corriente:

[…] sus distintas variantes sostienen que la cuestión de la dirección y la organización internacional constituye una especie de “programa máximo”, para un futuro indefinido, que por ahora hay que mantener en un plano declarativo, de expresión de deseos, a la espera de que se den “las condiciones”[14].

Esta definición abarcaba, fundamentalmente, a Healy, Lambert y el partido francés Lutte Ouvrière.

Moreno alertó claramente sobre el peligro de no pertenecer ni construir una Internacional leninista:

Afirmo categóricamente que todo partido nacional que no esté en una organización internacional bolchevique, con una dirección internacional, comete cada vez más errores y uno cualitativo: por ser trotskista nacional termina inevitablemente renegando de la IV Internacional y pasándose a posiciones oportunistas o sectarias, para luego desaparecer. Se es trotskista y se vive entonces en una Internacional o se desaparece[15].

Y ante la degeneración política –y en algunos casos, como el de Healy y Lambert­, también moral– de esas corrientes, Moreno sentenció:

Hoy día no quedan dudas de que la ley trotskista que condenaba por definición al fracaso al “nacional-trotskismo” se ha cumplido inexorablemente. Tanto su variante más sutil, el SWP norteamericano, como Lambert y Healy han seguido un camino paralelo, de creciente aislamiento internacional, de capitulación política a direcciones contrarrevolucionarias del movimiento de masas y de degeneración metodológica y moral. En el terreno político-programático, el nacional trotskismo sufrió, como no podía dejar de ocurrir, una involución absoluta[16].

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El nacional-trotskismo del PO, PTS y el Nuevo MAS

Considerando lo anterior, no podemos disociar el actual curso oportunista y a todas luces parlamentarista del Partido Obrero (PO), del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), de Izquierda Socialista (IS), e incluso del Nuevo MAS, a la no construcción de una Internacional centralista democrática, a pesar de que todos esos partidos se dicen “trotskistas” y defensores de la “IV Internacional”.

El Partido Obrero (PO) simplemente no pertenece a ninguna Internacional. En 1997 impulsó la creación del Movimiento por la Refundación de la Cuarta Internacional con una serie de grupos que orbitaban alrededor del partido argentino. Esto se convirtió, en 2004, en la Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional (CRCI), que luego se disolvió sin más. La única ligazón internacional que puede leerse en la página web del PO es la realización de una “conferencia sobre América Latina”, llamada por ellos y el PT de Uruguay en 2016, que terminó contando con otros dos grupos, en Brasil y Venezuela[17].

El PTS, por su parte, rompió con el viejo MAS y la LIT-CI en 1988, entre otras cosas acusando a la dirección internacional de “nacional-trotskismo”. Impulsa actualmente la llamada Fracción Trotskista (FT), que actúa como una federación de once grupos que se construyen alrededor del PTS como “partido madre”. Esto significa que la “dirección internacional”, en la práctica, recae en la dirección del PTS. Esporádicamente, la FT realiza una “conferencia internacional” o bien “reuniones”, eventos sobre los cuales se desconoce si pasan previamente por un período precongresual y su correspondiente elección de delegados. Pero la cosa empeora. Si uno entra a la página web del PTS, es muy difícil encontrar alguna mención a la “Fracción Trotskista”. Lo que sí encontramos es la difusión de la iniciativa periodística –encarada como un proyecto “amplio” y “de izquierda” en general– llamada “La Red Internacional La Izquierda Diario”, presentado como “el primer grupo internacional de diarios digitales de izquierda a nivel mundial, en español, inglés, portugués, francés y alemán”. El papel que el PTS otorga a esa “red” de medios digitales no es menor: “quienes hacemos esta red de diarios la concebimos como un ‘organizador colectivo’ internacional”[18]. Es evidente que, aunque existe formalmente, el PTS viene diluyendo la FT en esa “red” digital. El reciente congreso del MRT, grupo brasileño ligado al PTS, que actúa casi de manera mimetizada en la forma de “Esquerda Diário”, celebró que ese sitio web llegó a “750 mil accesos mensuales, la sección brasileña de la red internacional de diarios digitales –impulsada por la FT en 12 países y 5 idiomas– ya se consolidó en el Brasil como el periódico más importante a la izquierda del PT”[19]. (traducción nuestra)

La línea del “partido madre” es clara: mantener a la FT como “saludo a la bandera”, que por momentos llame a un “movimiento” por una “internacional”[20] mientras se apuestan todas las fichas a dinámicos “diarios digitales” para “sectores más amplios de masas”[21], que en el caso brasileño pasa por entrar al PSOL. Sobre este partido reformista, el MRT admite que: “Los acontecimientos políticos y económicos recientes y los aciertos de las posiciones partidarias habilitaron al PSOL como un importante polo para la necesaria reorganización de la izquierda brasileña en el llamado pos-petismo en el gobierno nacional”[22]. (traducción nuestra).

Todo esto es producto de las presiones parlamentaristas brutales que recaen sobre el FIT argentino. En cuanto al tema que interesa en este artículo, debemos convenir en que una “red” periodística no tiene nada que ver con la concepción de Internacional que el leninismo y el trotskismo propugnan.

Una Internacional centralista democrática, que intente realmente construir una dirección internacional, que discuta colectivamente la realidad y la vida política de los distintos partidos, podría contrapesar y hasta corregir, por ejemplo, el claro desvío parlamentarista del PTS. Es así que funcionamos en la LIT-CI, en donde realizamos Congresos sistemáticamente, precedidos siempre de períodos de precongresos, garantizando completamente el derecho a formar tendencias, fracciones, a escribir materiales de contribución, y en los cuales se opina sobre cualquier proceso o línea política de cualquiera de los partidos, sobre todo del mayor de ellos, el PSTU brasileño. Es así que, con la participación de todos los militantes de la Internacional, podemos confirmar o corregir la línea política nacional de las secciones, actuando de contrapresión indispensable para no alejarnos de nuestros principios ni de la clase obrera.

Otro tanto puede decirse de IS, que promueve la Unidad Internacional de los Trabajadores-CI (UIT-CI). En ese caso, también IS asume el papel centralizador.

El Nuevo MAS, ahora aliado electoral del MST[23], un partido que “es miembro observador de la Cuarta Internacional (SU)”[24], promueve a la “corriente internacional” Socialismo o Barbarie, actuando como eje indiscutible de otros cinco grupos que giran alrededor de la dirección argentina.

En la crítica que Moreno realizó contra Healy y Lambert en la década de 1980, ya alertaba sobre la actuación como “partido madre” de esas corrientes, alrededor de las cuales “se constituyeron pequeños agrupamientos internacionales con ‘sucursales’ de la OCI y el WRP respectivamente, absolutamente dominados por esos partidos nacionales”[25].

Construir “sucursales” de “partidos madres” es lo opuesto a construir un partido mundial centralista democrático, en el que, como enseñaba Moreno, la dirección internacional, por más débil que sea, por su ubicación es más fuerte que la más poderosa dirección de un partido nacional.

En el centenario de la Revolución Rusa –que nunca fue considerada por Lenin y Trotsky como un fin en sí mismo sino como palanca de la revolución internacional– es fundamental rescatar la tradición marxista que concibe el partido revolucionario como una herramienta de combate internacional. No por acaso, aún en medio de la Guerra Civil rusa, todos los esfuerzos de los bolcheviques se centraron en erguir la III Internacional.

Ante una situación mundial turbulenta, inestable, polarizada, con varios procesos de lucha de nuestra clase detonando en distintas partes del mundo, es urgente retomar la tarea de construir un partido mundial de la revolución socialista, rumbo a la reconstrucción de la IV Internacional.

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A la hora de encarar ese proceso, repetimos con Moreno: “Afirmamos que, sin excepción alguna, todas las experiencias de federalismo o de trotskismo nacional han terminado en el basurero de la historia […][26]”.

Para nuestro fundador, “en ningún lugar del mundo, el trotskismo ha conocido hasta ahora un partido federalista que no haya degenerado. Para nosotros, los cursos de Lambert y Healy no son casualidades. No es tampoco casual que el SWP, federalista de toda la vida, sea el partido del SU más corrompido por Castro”[27].

Es necesario aprender de la historia: “Toda dirección nacional está destinada al fracaso si no es parte activa de la construcción de una dirección internacional […]”[28].

En el centenario de Octubre, más internacionalistas que nunca

Por nuestra parte, con todas nuestras limitaciones y a pesar de lo modestas que aún son nuestras fuerzas, seguiremos en la lucha cotidiana por construir partidos revolucionarios, obreros y de combate, en todos los países y que estos, a su vez, sean parte de una organización internacional basada en los principios del centralismo democrático.

Luchamos por la construcción de una Internacional compuesta por partidos ligados “carnalmente” a la clase obrera; partidos que se construyan interviniendo en las pequeñas y grandes batallas que los explotados libran contra el capital. Partidos conformados por cuadros y militantes sólidos ideológicamente, capaces de soportar todas las vicisitudes de la lucha revolucionaria y con la disposición de realizar cualquier sacrificio y renunciamiento en favor de la revolución.

La construcción de la LIT-CI, en el centenario de Octubre, significa una reafirmación de la pelea para reconstruir la IV Internacional. La situación mundial –marcada por la polarización que genera la crisis económica mundial; los ataques de los gobiernos capitalistas; y la resistencia de la clase obrera y de los demás sectores explotados, que se expresa en centenares de luchas y la vuelta de las huelgas generales en América Latina, por las grandes movilizaciones en EEUU y Europa, y la continuidad con altibajos de las revoluciones en Oriente Medio, etc.–, plantean de manera concreta la necesidad de un Estado Mayor revolucionario a nivel mundial.

Eso implica una batalla constante para avanzar en nuestra bolchevización, en el sentido programático, principista, ideológico, por la relación con la clase obrera y sus luchas, por la relación con la teoría marxista, las finanzas independientes, la moral revolucionaria y el internacionalismo consecuente.

Notas:

[1] MORENO, Nahuel. Conversaciones con Nahuel Moreno [1986]. San Pablo: Editora Lorca, 2017, p. 73.

[2] TROTSKY, León. Declaración de la delegación bolchevique-leninista a la conferencia de las organizaciones comunistas y socialistas de izquierda [1933]. Revista Marxismo Vivo. San Pablo: Editora Lorca, n. º 17, 2008, p. 58.

[3] LIT (CI). Tesis de Fundación de la LIT (CI): Sobre la necesidad de construir una dirección y una organización internacionales. Revista Marxismo Vivo. San Pablo: Editora Lorca, Edición Especial, 2007, p. 89.

[4] LIT (CI). Estatutos de la LIT (CI). Revista Correo Internacional, n.° 3, 1982. p. 14.

[5] MORENO, Nahuel. Nuestra experiencia con el lambertismo. Revista Marxismo Vivo. San Pablo: Edición Especial, 2007, p. 18.

[6] MORENO, Nahuel. La historia de nuestra corriente hasta la fundación de la LIT. Revista Marxismo Vivo. San Pablo: Editora Lorca, Edición Especial, 2007, p. 39.

[7] Ídem.

[8] Ibídem, p. 18.

[9] TROTSKY, León. Declaración de la delegación bolchevique-leninista…op. cit., p. 58.

[10] LIT-CI. Conferencia de fundación…op. cit., p. 150.

[11] WELMOWICKI, José. La bancarrota del antiguo Secretariado Unificado a partir de su visión sobre los procesos del Este. Revista Marxismo Vivo. San Pablo: Editora Lorca, Nº 8, 2016, pp. 11-12. Subrayado en el original.

[12] MORENO, Nahuel. Nuestra experiencia con el lambertismo. Disponible en: < http://litci.org/es/teoria/historia/nahuel-moreno-nuestra-experiencia-con-el-lambertismo/>, consultado el 21/03/2017.

[13] LIT-CI. Tesis de fundación de la LIT-CI. Necesidad de construir una dirección y una organización internacionales. Disponible en: < http://www.pstu.com.ar/wp-content/uploads/2014/09/1982-tesisdefundaciondelalitci.pdf>, consultado el 21/03/2017.

[14] MORENO, Nahuel. Nuestra experiencia con el lambertismo

[15] MORENO, Nahuel. La existencia de una tendencia trotskista ortodoxa es un hecho. Revista Marxismo Vivo: San Pablo: Editora Lorca, Edición Especial, 2007, p. 107.

[16] MORENO, Nahuel. Nuestra experiencia con el lambertismo...

[17] PO. Tesis de la Conferencia sobre América Latina. Disponible en: <http://www.po.org.ar/pdf/tesis-conferencia-latinoamericana-2016.pdf>, consultado el 21/03/2017.

[18] RED INTERNACIONAL. ¿Quiénes somos?. Disponible en: <http://laizquierdadiario.com/Red-Internacional/quienes.html>, consultado el 20/03/2017.

[19] MRT. II Congresso MRT: enfrentar os ataques de Temer e construir uma esquerda anticapitalista na luta de classes. Disponible en: < http://www.esquerdadiario.com.br/II-Congresso-MRT-enfrentar-os-ataques-de-Temer-e-construir-uma-esquerda-anticapitalista-na-luta-de>, consultado el 24/03/2017.

[20] FRACCIÓN TROTSKISTA. Construyamos un Movimiento por una Internacional de la Revolución Socialista. Disponible en: http://www.laizquierdadiario.com/Construyamos-un-Movimiento-por-una-Internacional-de-la-Revolucion-Socialista, consultado el 06/04/2017.

[21] MRT. II Congresso MRT: enfrentar os ataques…

[22] Ídem.

[23] NUEVO MAS. Declaración política del nuevo frente entre el Nuevo MAS y el MST. Disponible en: <https://www.mas.org.ar/?p=10949>, consultado el 21/03/2017.

[24] MST. ¿Quiénes somos?. Disponible en: <http://mst.org.ar/quienes-somos/>, consultado el 21/03/2017.

[25] MORENO, Nahuel. Nuestra experiencia con el lambertismo...

[26] LIT-CI. Tesis de fundación de la LIT-CI

[27] Ídem.

[28] MORENO, Nahuel. La historia de nuestra corriente…op. cit., p. 18.