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Minneapolis está en llamas. El pueblo está enfurecido, frustrado y demostrando un renovado sentido de militancia tras el asesinato de George Floyd por la policía, en Minneapolis, el 25 de mayo. Las protestas fueron brutalmente reprimidas en todo el país. Los gobiernos municipales y estaduales están usando todo su arsenal de violencia e intimidación para reprimir este levantamiento, en medio de relatos de provocadores policiales destruyendo propiedades para desacreditar a los manifestantes e incentivar la escalada militar.

Declaración del Workers’ Voice / Voz de los Trabajadores

Nuestros sindicatos y otras organizaciones populares y de trabajadores precisan ser solidarios y exigir justicia para George Floyd, Breonna Taylor, Ahmaud Arbery y todas las otras víctimas de asesinato policial. Debemos seguir el ejemplo del Sindicato Unificado de Transporte (Amalgamated Transit Union), repudiando los asesinatos e incentivando a sus miembros a negarse a participar de la represión policial contra las protestas.

“Nuestros miembros tienen el derecho… de recusar el peligroso deber de transportar a la policía para las protestas y los manifestantes presos para lejos de esas comunidades donde muchos de los conductores viven. Eso es un mal uso del transporte público”.

Precisamos exigir el fin de la epidemia de violencia policial, oponernos a la movilización de la Guardia Nacional y a otros métodos de violencia por el Estado que puedan ser empleados para reprimir las manifestaciones. Precisamos, ahora, apoyar, participar e incentivar a los miembros de nuestros sindicatos y organizaciones de la clase trabajadora a participar de esas manifestaciones y desarrollar Comités de Organización de Apoyo, Solidaridad y Lucha que puedan organizar, de forma independiente de los políticos y partidos burgueses (Demócratas y Republicanos), la más profunda solidaridad y apoyo a esas manifestaciones.

La rebelión en Minneapolis, seguida de protestas y manifestaciones en Denver, Nueva York, Los Angeles, Oakland y otras partes del país, estalló después de que George Floyd, un negro desarmado, fue asesinado por la policía de Minneapolis. Este asesinato fue antecedido por el asesinato de la técnica de enfermería de emergencia Breonna Taylor en su propia casa de Louisville, Kentucky, en marzo, y por el asesinato de Ahmaud Arbery, de 25 años, muerto a tiros mientras hacía ejercicios, por un ex detective de la policía y su hijo, en Georgia, en febrero. Estos episodios de violencia policial revelan el racismo profundamente enraizado, inherente al capitalismo. Mientras los policías torturaban a George Floyd hasta la muerte, arrodillándose sobre su cuello por nueve minutos, Floyd fue oído repetidamente diciendo: “No consigo respirar”, un eslogan del movimiento Black Lives Matter, que repite las últimas palabras de Eric Garner, después de ser sofocado por el oficial de la NYPD Daniel Pantaleo hasta morir, en 2014. Protestas en masa ocurren en todo el país, con manifestantes tomando las calles y bloqueándolas para exigir justicia para Floyd. El asesinato de Garner inició el movimiento Black Lives Matter, y el reciente asesinato de Floyd por la policía provocó protestas, una rebelión en Minneapolis que dejó una comisaría quemada, y el inicio de nuevas movilizaciones contra la violencia policial en los Estados Unidos.

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La crisis de Covid-19 ya resultó en la muerte desproporcional de negros y negras por la enfermedad, como fue relatado en ciudades como Chicago y Louisiana. La policía también arresta y asedia a negros y negras por violar las órdenes de confinamiento en números más altos que de blancos, como en Nueva York, bajo el alcalde De Blasio. Esas protestas representan la primera vez que el pueblo sale a las calles en gran número durante la crisis, y la pandemia puede ser usada como disculpa para aumentar la represión contra activistas.

La hipocresía sobre cualquier sentido de ‘justicia’ o ‘igualdad’ del sistema judicial de los EEUU, basado en la violencia supremacista blanca, leyes capitalistas y violencia y represión estatal, fue flagrantemente revelada al comparar la respuesta de la policía a estas protestas con las protestas mayoritariamente blancas en Michigan y en otras ciudades, exigiendo la “reapertura de la economía”, organizadas y financiadas por una ONG de la derecha, con vínculos con billonarios como Betsy DeVos, y otros como Paul Weyrich, cofundador de la Heritage Foundation y la ALEC[1]. La policía garantizó la protección de esos manifestantes armados, que entraron en la sede del gobierno de Michigan con espingardas de asalto y envalentonados por Trump, que dijo al gobernador Whitmer para negociar con los manifestantes.

Por otro lado, la policía reprimió violentamente a los manifestantes que exigían justicia por Floyd en Minnesota y en todo el país, disparando balas de goma, arrojando granadas y gas lacrimógeno, y empleando otros métodos militarizados de violencia e intimidación, que Trump apoyó abiertamente en su twitter: “… cuando el pillaje comienza, el tiroteo comienza”, juntamente con la amenaza de enviar a la Guardia Nacional. La policía de Minneapolis incluso atacó y arrestó a periodistas que cubrían las protestas, como el reportero de la CNN, Omar Jiménez.

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Más manifestaciones ocurren en todo el país, en la medida en que el movimiento crece –pero eso ciertamente tendrá por delante niveles crecientes de violencia y represión por el Estado–. Ya vimos al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y al gobernador de Minnesota, Tim Walz, ambos Demócratas, convocando a la Guardia Nacional para reprimir la rebelión.

El Workers’ Voice/Voz de los Trabajadores reafirma nuestra indignación y el repudio al más reciente asesinato policial, y ofrece solidaridad a sus familias y apoyo incondicional a las luchas y revueltas en las calles de Minnesota y de otras ciudades en los Estados Unidos. Mientras no paren de matarnos, explotarnos y oprimirnos, no pararemos de combatir el racismo y todas sus formas de violencia contra nuestra clase.

Como CLR James escribió en 1948, la lucha negra “Tiene vitalidad y validez propias… tiene profundas raíces históricas en el pasado de América y en las luchas actuales; tiene una perspectiva política orgánica… [y] es capaz de intervenir con fuerza extraordinaria en la vida social y política general de la nación… Es capaz de ejercer una poderosa influencia sobre el proletariado revolucionario… tiene una gran contribución a dar al desarrollo del proletariado en los Estados Unidos, y que es en sí una parte constituyente de la lucha por el socialismo”.

¡Capitalismo y racismo matan! ¡Muerte al capitalismo y el racismo!

¡Cárcel para los policías asesinos!

¡Justicia para George Floyd! ¡Justicia para Ahmaud Arbery! ¡Justicia para Breonna Taylor!

¡Cortar los presupuestos policiales y usar los recursos para atender a las necesidades del pueblo: vivienda, salario-desempleo, educación, salud, transporte público!

Nota:

[1] https://www.commondreams.org/views/2020/05/17/secretive-right-wing-nonprofit-plays-role-covid-19-organizing?fbclid=IwAR3x-8_jTncxgmoqbbnjesUGAsQSj5rWHBg4jURJ0qY3NCS0d39S

Traducción del português: Natalia Estrada.