Compartir

Los hechos hablan por sí mismos: empiezan a aparecer noticias alarmantes de la muerte de niños por desnutrición. Familias enteras mueren por intoxicación, por la proliferación de expendios de alimentos de dudosa procedencia y estado de conservación. Estas muertes no son más que la expresión de la brutal crisis que vivimos. Hoy en la Venezuela de las principales reservas petroleras del mundo HAY HAMBRE. Hoy hay mucha gente comiendo sobras y hurgando en la basura. Trabajadores del aseo urbano pidiendo limosna para redondear el sueldo. Empleados de comedores y expendios de alimentos robando para abastecerse y no como negocio. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2016 (realizada en conjunto por la UCAB, USB y UCV), la pobreza superó el 80% y el descenso de peso llegó a los 7 kg en promedio. Las barriadas obreras se han convertido en un “gran mercado”, cada vecino vende masa, téticas de azúcar, café o aceite, cigarros, etc. para paliar la miseria.

Declaración de la UST – Venezuela

El robo de sembradíos o ganado azotan los sectores agropecuarios. Esto no se tapa con los arrogantes discursos del presidente Maduro que pareciera estar viviendo en una burbuja. La escasez y el hambre no se pueden ocultar con los Clap, ya que para una familia eso no alcanza para más de una semana. Y para colmo, no llega ni siquiera mensualmente ni a todos los trabajadores o sectores populares. Y no es solo el hambre; la salud está destruida: la falta de medicinas es alarmante, sobre todo para las enfermedades crónicas, como el cáncer, el SIDA, la hipertensión, la diabetes, disfunción renal, etc. Algunos de esos medicamentos se venden en Mercado Libre a “precios internacionales” de 30 o 40 mil bolívares ¡un salario mínimo!

En la Encuesta Nacional de Hospitales, presentada por la Asamblea Nacional los datos son aterradores: en relación a los equipos de diagnóstico el 89% de los equipos de rayos X no funciona; el 71% de los equipos de ultrasonido tampoco. El 94% de los tomógrafos están fuera de servicio. Por lo tanto los pacientes que deben hacerse alguno de estos estudios deben pagar entre 50 mil y 150 mil bolívares por una radiografía o una tomografía. Y para peor el 50% de los quirófanos no están operativos.

Tampoco escapa a la crisis la educación en todos sus niveles. Miles de niños de escasos recursos abandonan la escuela para ayudar a sus padres “marcando” una cola mientras éstos están en otras, o colaborando con la venta de alguna cosa. Otros van a la escuela a comer donde ésta la ofrece, aunque la comida cada vez es más escasa. Los trabajadores y profesores universitarios comienzan a luchar por el contrato colectivo y presupuesto. Los estudiantes de varios estados perdieron el boleto estudiantil y los comedores universitarios casi no dan comida. Cada vez más se ven renuncias de profesores que buscan en el exterior mejores condiciones de vida, dejando a las universidades sin profesores e investigadores experimentados.

Lea también  Son los venezolanos con sus organizaciones los que deben echar a Maduro

Cada vez más se ven los cierres de vías de las comunidades, reclamando agua, seguridad y comida.

Una política cada vez más reaccionaria

Así la crisis económica y social se va profundizando y Nicolás Maduro no hace otra cosa que “correr la arruga”. No hay ninguna medida a favor de la producción nacional, ni contra el aumento de precios, ni la corrupción. Se siguen entregando dólares preferenciales para la importación, y el pueblo no sabe a quién y ¿por qué entonces faltan mercancías?

Los abusos y arbitrariedades están a la orden del día. No solo desconoce los derechos democráticos al postergar indefinidamente las elecciones regionales y de Alcaldes. Impone, además una legalización de los partidos políticos con una Ley antidemocrática y que desconoce la existencia y derechos de las minorías, favoreciendo así a los partidos del “status”, que tienen recursos económicos por ser apoyados o financiados por sectores burgueses y por el Estado.

Las elecciones en los sindicatos de importancia nacional como el de Sidor, IMPSASEL, o la Federación Nacional de Petroleros donde el oficialismo no tiene ninguna condición de ganar, están suspendidas por el TSJ y el CNE. Igual pasa con los Consejos Comunales vencidos y elecciones a cogobierno en la UCV. Se niega así el derecho de los trabajadores, estudiantes y comunidades a elegir a sus propios dirigentes.

Mientras en las empresas los trabajadores siguen soportando abusos y las persecuciones de la patronal, y los despidos.

¡La “guerra económica” existe!

No pasa día que Nicolás Maduro o alguno de sus ministros no haga un festival de anuncios sobre inversiones, los Clap, las Misiones, créditos para la juventud, el impulso a la producción, etc., etc. Pero la realidad es otra: las colas continúan en las panaderías porque los panaderos dicen que no hay harina. Colas para abastecerse de una bombona de gas. Ya no hay colas en los mercados, pero es porque no llegan mercancías a precios regulados.

La llamada “guerra económica” terminó siendo cierta: ¡es la guerra del gobierno en alianza con los boliburgueses y empresarios tradicionales importadores de alimentos y medicinas, amigos del gobierno, contra el pueblo que se pasean diariamente por Miraflores! Hoy, a pesar de los discursos “antiimperialistas”, Maduro coquetea con Donald Trump y hasta nos avisa que “el camarada Trump me ha ofrecido Claps a buen precio” (Aporrea, 13-3-2017). ¡Una burla!

Es el gobierno quién está “bachaqueando”. Los precios de las cajas de los Clap (10 mil, 12 y hasta 14 mil bolívares) son mucho más elevados que su costo internacional (200 a 400 Bs a tasa DIPRO), aun agregándole los costos administrativos, de embalado y transporte. ¿Dónde están los “precios justos”?

A cada aumento del ingreso mínimo de los trabajadores le viene una avalancha de aumento de precios que pulveriza el salario. La situación ya es insoportable para los trabajadores. Claro está, para algunos sectores más acomodados la situación no es tan grave. Porque están entrando productos de Italia, España, Argentina, Brasil y hasta de la India. Pero los precios son inalcanzables para los magros salarios populares. Para el pueblo la escasez sigue.

Lea también  La agenda de Trump en Paraguay

¡La MUD es cómplice!

La MUD traicionó las aspiraciones de cientos de miles de venezolanos que creyeron que esa oposición quería un cambio de gobierno. Pero toda su alharaca no pasó de maniobras y chantajes al gobierno para negociar “una transición” acordada, vía el Referéndum Revocatorio. Por eso la “presión” no pasó más allá de exigir la fecha para dicho revocatorio, a través de una inmensa movilización en septiembre, controlada para que ésta no se constituyera en movilización permanente y cuestionara desde las bases de una transición negociada y provocara la caída de Maduro. Con esto, la MUD no solamente le hizo un gran favor al régimen, sino que desmovilizó y desmoralizó a los manifestantes, profundizando su propia crisis.

¡Un programa urgente para poder comer y curarnos!

El gobierno tiene el cinismo, ante esta catástrofe social, de vanagloriarse de pagar miles de millones de dólares -y puntualmente-, la deuda externa a bancos y financistas. ¡Una vergüenza!

Proponemos luchar por algunas medidas, inmediatas para poder comer y curarnos:

Suspender en forma inmediata el pago de la deuda externa. Aumento general de salarios y ajustable de acuerdo a la inflación.

¡Basta de aumentos de precios de los alimentos, las medicinas y los pasajes! ¡Control de precios de los trabajadores a las empresas!

Se debe formar una Comisión Independiente para abrir una investigación pública sobre la deuda externa. Investigar hacia donde fueron los fondos, quienes se beneficiaron, etc. Cárcel y expropiación para los culpables.

Importación de Alimentos básicos para paliar la escasez. Importación de las medicinas y reactivos necesarios. Recuperación y acondicionamiento de los hospitales.

Expropiación de empresas de alimentos y de producción farmacéutica que recibieron dólares preferenciales y desviaron esos fondos.

Repatriación de capitales y dólares en el extranjero.

Reinversión en la producción agrícola y el aparato productivo con control de los trabajadores.

Investigación de la situación de PDVSA. Inversión para recuperar su producción, nacionalización de todo el petróleo 100% venezolano. Auditoría publica con participación y control de los trabajadores de todos los proyectos de ingeniería y construcción, especialmente los contratados en divisas, incluido el actual embajador en la ONU, Rafael Ramírez (exministro de petróleo y expresidente de PDVSA). Destitución y cárcel para los corruptos.

¡Este gobierno no va más!

¡Este gobierno no va más! Debe irse con la lucha de los trabajadores y los sectores populares. Necesitamos unificar las luchas desde abajo, con asambleas y reuniones. Unidad con los maestros, los profesores y trabajadores universitarios que pelean por su contrato, los trabajadores despedidos, los vecinos que pelean por el agua, la inseguridad o la escasez de alimentos. En fin, de todos los compañeros que trancan las calles y no son escuchados. Esta unidad es necesaria para enfrentar todas las medidas del gobierno para confluir en una huelga nacional para salir de este gobierno, y por un gobierno de los Trabajadores y el pueblo.

Lea también  Chavismo: un balance necesario

La MUD y la oposición hablan de “cambiar el modelo económico”. Pero su “cambio” no es otra cosa que un ajuste no mucho mejor que el actual. El “cambio” es privatizar PDVSA, y las industrias básicas con miles y miles de despidos. Liquidar las conquistas laborales. Su cambio no será “democrático”, lo impondrá con represión.

Desde la UST decimos que el verdadero cambio vendrá de la lucha de los trabajadores y su propio gobierno. En ese marco se debe convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, libre y soberana para discutir los verdaderos cambios, el país que los trabajadores y el pueblo necesitamos.

Construyamos la Alternativa Política Independiente

Hoy los trabajadores necesitamos más que nunca construir una alternativa política independiente tanto del PSUV y el gobierno, como de la MUD y su oposición cómplice, preocupada en unas supuestas futuras elecciones para implementar iguales o peores políticas económicas de miseria y el hambre del pueblo trabajador. Desde la UST, participamos en la Plataforma del Pueblo en Lucha y el Chavismo Crítico con el objetivo de ir construyendo un programa obrero y popular para salir de la crisis y de apoyo a las luchas, de independencia frente a los empresarios y sus partidos, que imponga ese programa.

¡SOMOS LOS TRABAJADORES, VERDADEROS PRODUCTORES, QUIENES DEBEMOS GOBERNAR! Llamamos a los trabajadores y sus organizaciones a sumarse a esta tarea.

Unidad Socialista de los Trabajadores – UST – Liga Internacional de los Trabajadores – LIT

ust-ve.blogspot

ustlitci@gmail.com