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Es muy frecuente que muchos empresarios y hasta funcionarios públicos hablen acerca de la situación que atraviesa el país, para darse cuenta de eso no han recurrido a un elemento estructural, simplemente han dado un vistazo, no más allá de la que les dictamina el sistema.

Por: Cristofer M.

Los famosos cambios que los discursos del frente popular  (FMLN) mencionan no han sido más que un aliento y apaciguamiento de las masas, un recurso que no se adecua a las necesidades de la sociedad, y que además asegura la continuidad de personajes políticos que bajo alianzas con la burguesía sucumben  la lucha que la clase trabajadora realiza a diario.

En este sentido el sector estudiantil no da muestras de ir por un buen camino. Es el caso de la Universidad de El Salvador,  la cual aglutinaba el  bastión de luchas estudiantiles más grandes del país. En la actualidad se mantienen algunos movimientos, solo que estos  responden a  políticas del aparato de Estado y otros sujetos  que solo buscan sacar lucro de los recursos de la Universidad.

Esta situación no solo genera un ambiente hostil sino que además demuestra que el estudiantado no tiene la valentía  necesaria para denunciar el robo descarado y despilfarro de fondos que miembros de la Asamblea General Universitaria y demás están haciendo.

Es el momento de reconstruir una alternativa de lucha que no solo denuncie sin tapujos la corrupción y burocratización en la UES; esta iniciativa de lucha también  debe orientar a las masas estudiantiles para la demanda de lo que por derecho les corresponde, sin dejar de lado los otros problemas que acarrea la clase trabajadora.

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Es preciso definir que todo proceso de lucha lleva consigo una constante labor, no solo a nivel socio-político, se debe tener muy clara la elaboración de un programa que respalde un movimiento estudiantil. No se debe caer en simplismos y discursos impresionistas que carecen de acción.

 Ningún organismo estudiantil ha propuesto un mecanismo que cuente con el aval de la comunidad universitaria. Un proyecto democrático es el que se debe plantear y no solo en periodo de elecciones como lo hacen muchos grupos dentro del campus. Por ninguna razón se debe permitir más abusos y arbitrariedades que ponen en peligro el desarrollo de los educandos.

Es muy decepcionante que surjan toda clase de problemas y no hagamos nada para resolverlos, es oportuno encabezar acciones de protesta, formar unidades de acción que estén dispuestas a desmoronar ese bagaje político oportunista. No es posible que eludamos y hagamos caso omiso de lo que sucede, no más aislamientos e individualismos, la solución está en nuestras manos.

Exijamos el aumento al presupuesto para la Educación, el equipamiento de las instalaciones de la Universidad, y no como un favor, es deber de las autoridades brindar las herramientas básicas para el desempeño de las actividades académicas. Y no son solo cuestiones materiales, existen muchos casos de jóvenes que son acosados sexualmente. La lucha de la mujer tiene que tomar forma en un proceso de esta índole.

No hay paso para otra lucha que no sea por el estudiantado mismo, en ningún proceso histórico la victorias han sido de un pequeño grupo, quienes vamos a marcar el futuro somos las mayorías. Sin embargo, para esto se debe corregir y concientizar a aquellos que han sido manipulados por las cúpulas electoreras. El camino es largo y solo adheridos a un movimiento estudiantil podremos reivindicar nuestras demandas.

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¡CONSTRUYAMOS UNA ALTERNATIVA ESTUDIANTIL QUE LUCHE JUNTO A LOS TRABAJADORES!

Artículo publicado en www.ustlitelsalvador.org

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