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El gobierno de Horacio Cartes se caracterizó desde sus inicios por su política económica a favor de las patronales, lo cual significó severos ataques para el pueblo trabajador. Los sectores público y privado sufren un congelamiento de salarios.

Por: PT – Paraguay

En el Estado se mantienen condiciones laborales precarias e ilegales, y a la par, los trabajadores del sector privado trabajan, en muchos casos, más de 8 horas diarias, sin pagos de horas extras, y decenas de miles de trabajadores no tienen contratos o son muy precarios, sin el salario mínimo legal ni seguridad social y médica.

El gobierno ha instalado una verdadera dictadura antisindical, con la violación de la libertad de organización. El Ministerio del Trabajo coloca trabas para la inscripción de los sindicatos y existen persecuciones y despidos por organizarse o por realizar acciones sindicales.

A esto se suma la criminalización de las luchas por medio de imputaciones, y la declaración de ilegalidad de la huelgas. Más de medio centenar de dirigentes y activistas sindicales de la Liga de Obreros Marítimos del Paraguay (LOMP), de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC), de la Línea 49 de transporte público, de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y de otros sectores, fueron imputados por el solo hecho de manifestarse reclamando el respeto de sus derechos.

Con la ley de Alianza Público Privada (APP) pretende la enajenación de bienes y servicios públicos entregados para la ganancia privada. Así como los procesos de privatización de los países vecinos, esto generará miles de despidos y aumento de la precariedad.

A nivel campesino sigue la expulsión de comunidades enteras a causa de la expansión del monocultivo extensivo, arruinando la forma de vida campesina y destruyendo el ambiente.

A todo esto, también se suma el escandaloso subsidio a los empresarios del transporte público de pasajeros, así como la suba ilegal del pasaje a 3.400 Guaraníes que golpea el bolsillo de la clase trabajadora. Por otro lado, el lema del gobierno sintetizada en el llamado a los empresarios ricos nacionales y a los capitalistas extranjeros a que “USEN y ABUSEN del Paraguay” conduce a la entrega de los recursos naturales y del patrimonio público a dichos sectores y a la facilitación completa para el enriquecimiento rápido y a gran escala.

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La supuesta “adecuación fiscal”, recorta gastos sociales para no cobrar impuestos a los acaparadores de la riqueza que viven en un auténtico paraíso fiscal en impunidad y complicidad para el incumplimiento de las leyes laborales.

Lo expuesto es apenas una breve reseña de algunas de las medidas que el gobierno carga sobre nuestras espaldas, que degradan el nivel de vida del pueblo trabajador y niegan derechos democráticos básicos.

El pueblo trabajador tiene la necesidad de ponerse de pie y parar los ataques del gobierno Cartes. Estamos en mejores condiciones para una Huelga General exitosa.

La primavera democrática que trajeron los jóvenes secundarios y universitarios con sus luchas y radicalidad, llenó de nueva energía y renovó la esperanza del pueblo en su conjunto.

Los jóvenes vencieron a la corrupción, al robo, a la prepotencia y a la arbitrariedad. Los secundarios con su demanda de asignar el 7% del presupuesto a la educación le atragantaron a Cartes y a Lafuente que buscaron convencerles con sonrisitas, movidas demagógicas y hasta con flores, pero no lo lograron. La juventud muestra un camino lleno de logros y conquistas conseguidos con la unidad, la lucha y la firmeza.

La sufrida lucha de la línea 49 y la huelga del transporte mostraron que es posible enfrentar al gobierno y a las patronales. A partir de esta heroica lucha, colocaron en mejores condiciones al movimiento sindical y social para poder plantear una huelga general.

Todo el pueblo trabajador necesita una poderosa huelga general que descarrile la política económica, antisindical y antipopular del gobierno, y que ponga fin a la impunidad con la que las patronales violan los derechos laborales.

La huelga es parte de un proceso

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Esta huelga generales un gran desafío para la clase trabajadora paraguaya, que se enfrenta a un gobierno decidido a profundizar el modelo neoliberal en Paraguay, y va a marcar un punto de inflexión muy importante en la lucha contra ese modelo.

En ese sentido, la huelga general, para la Confederación de la Clase Trabajadora (CCT) y para varias organizaciones populares, debe formar parte de un proceso de fortalecimiento de la unidad obrero, campesina estudiantil y popular en el Paraguay.

Si bien varias centrales sindicales vienen, desde la huelga general del 13 de marzo de 2013, aunando esfuerzos en la lucha por el respeto a los derechos laborales y sindicales y por una vida digna, en esta ocasión se suman varios otros sectores del pueblo pobre -como los movimientos campesinos, estudiantiles, barriales y populares-, en lo que debe ser el inicio de un espacio común de lucha contra los planes económicos de hambre para el pueblo.

Una huelga victoriosa golpeará al gobierno y abrirá las posibilidades de pasar de la resistencia a la conquista de reivindicaciones sentidas por las grandes mayorías y de detener la entrega del patrimonio del Estado y de los recursos naturales, así como de la enajenación de bienes y servicios públicos.

Por eso, hacemos un llamado a la solidaridad de todas las organizaciones sindicales y populares de la región y del mundo. Los trabajadores y el movimiento popular paraguayo necesitan que esta huelga general sea rodeada de la solidaridad, para que sientan, en el proceso de lucha, la importancia del internacionalismo proletario.

Reivindicaciones de la huelga general

  1. Libertad sindical. Contratación Colectiva, respeto a los Derechos Humanos y no criminalización de las luchas sociales. Por la inscripción inmediata de todas las centrales sindicales y sindicatos en el Ministerio de Trabajo. Solución al conflicto de la Línea 49, Caacupemí y la DINAC. No a los despidos por causas sindicales. Destitución del ministro de Trabajo, Guillermo Sosa.
  2. Reajuste salarial del 25 % para todos los trabajadores de los sectores público y privado. Efectivo control de precios de la canasta familiar.
  3. Reducción del pasaje del transporte público. No al doble peaje. Créditos blandos para los taxistas.
  4. Jubilación digna para todos los trabajadores.
  5. En defensa de la seguridad social. No a las privatizaciones (APP).
  6. No al uso de agrotóxicos. Impuesto a la soja. Reforma agraria.
  7. Inversión del 7 % del PIB para la educación. Por la Reforma Universitaria. 2 del PIB para cultura
  8. Viviendas dignas. Defensa Costera y derecho a la ciudad para los bañadenses.
  9. Por Salud gratuita y de calidad y un mayor presupuesto para la salud.
  10. No al quiebre ambiental producido por el vertedero Cateura cuya pileta de lixiviado amenaza con llegar a las aguas del río Paraguay.
  11. Por un modelo de desarrollo inclusivo.
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Artículo publicado en El Socialista n.° 184, diciembre de 2015.-