Compartir

¿Por qué la huelga general? ¿Quién la convoca? ¿Quiénes se adhieren? ¿Cuáles son las reivindicaciones? ¿Cuál es su importancia y su perspectiva? Todas estas preguntas son respondidas en un documento de la Confederación de la Clase Trabajadora (CCT), que reproducimos en estas páginas por tener pleno acuerdo con él.

Por: PT – Paraguay

La Plenaria de Centrales Sindicales convocó a la huelga general de 48 horas, los días 21 y 22 de diciembre, En primer lugar, porque el movimiento sindical viene soportando una serie de ataques, de atropellos a los derechos más elementales, tanto por las patronales privadas como por el gobierno, en su carácter patronal.

Los derechos que son impunemente violados son los de huelga, de organización, de expresión, consagrados en la Constitución Nacional, los acuerdos internacionales suscriptos por Paraguay y las leyes nacionales que rigen la materia.

La Plenaria de Centrales Sindicales, conformada por la Confederación de la Clase Trabajadora (CCT), la Central Unitaria de Trabajadores Auténtica (CUT-A), la Central Sindical de Trabajadores del Paraguay (CESITP), la Confederación Nacional de Trabajadores (CONAT) y la Central Nacional de Trabajadores-Disidente, (CNTD), ha corroborado que, desde que asumió el gobierno presidido por Horacio Cartes y el Partido Colorado, existe una clara política antisindical y una profundización de las medidas que afectan y coartan las libertades democráticas.

Julio López, dirigente de la CCT y el PT paraguayo.
Julio López, dirigente de la CCT y el PT paraguayo.

La política antisindical se manifiesta, por un lado, en la profundización de la persecución sindical expresada en los despidos de trabajadores por el sólo hecho de pertenecer a una organización sindical, así como en el permanente acoso laboral que sufren los dirigentes sindicales; y por el otro, en la imposibilidad de formar nuevos sindicatos, pues apenas se enteran, las patronales, de la decisión de un grupo de trabajadores de formar su organización, se les despide inmediatamente.

Es una política antisindical implementada por el Gobierno, porque estos despidos son considerados “legales” por las autoridades del Ministerio de Trabajo y no toman ninguna medida con respecto a la persecución y al acoso laboral a los dirigentes.

Lea también  Es hora de derrotar a Boris Johnson y a los Conservadores en las calles

Se expresa, también, en la política del Ministerio de Trabajo de trabar el proceso de inscripción de los nuevos sindicatos, o de los ya existentes que realizaron sus asambleas de renovación de autoridades. Estas trabas tienen el claro objetivo de debilitar al movimiento sindical, pues las patronales no reconocen al sindicato que no está “legalizado” a través de la inscripción en la Dirección General de Trabajo, y los dirigentes de la organización quedan sin fuero sindical, con lo cual, se los despide o, en el mejor de los casos, se los traslada de sección o de su puesto de trabajo. De esta manera, se descabeza la organización y se expande el miedo de los trabajadores a perder su fuente de trabajo.

La Plenaria de Centrales Sindicales ha venido denunciando también, la profundización de la política de criminalización de las luchas y luchadores. El movimiento sindical tiene más de 50 dirigentes y un número similar de activistas que están imputados por la Fiscalía, por el solo hecho de ejercer el derecho a manifestarse pacíficamente, el derecho de huelga y el derecho a la elemental necesidad de organizarse en sindicatos.

Espacio canalizador

Pero la huelga general convocada por las centrales sindicales, se convirtió rápidamente en un espacio canalizador de las inquietudes, del conjunto de sectores del movimiento popular, cuyas organizaciones ya han manifestado su adhesión activa a esta medida.

Existe una evidente y creciente insatisfacción con la situación económica por parte de amplios sectores de bajos ingresos por la pérdida del poder adquisitivo del salario y de los ingresos del sector de trabajadores independientes; el expolio generalizado al que es sometido el pueblo por el sistema impositivo-tributario que castiga con dureza al pueblo trabajador y “perdona” a los ricos y grandes capitalistas nacionales y transnacionales, a quienes no cobra impuestos; por las necesidades de la población relativas al acceso a la salud y a la educación así como la rabia e impotencia por el pésimo y caro transporte público de pasajeros que generan gran descontento en los sectores del pueblo trabajador.

Lea también  Gobierno de Bolsonaro pretendía robar energía de Itaipú

Debe también agregarse la soberbia con que se manifiesta el presidente Horacio Cartes en todas las situaciones, y, sobre todo,

las persecuciones sistemáticas, las represiones y la criminalización de las luchas, que sufren las organizaciones del pueblo trabajador.

Sectores importantes por su grado y nivel de organización han decidido apoyar activamente la huelga general, como el sector campesino, cansado de ser expulsado de sus tierras debido a la expansión del área de siembra de la soja y la cría del ganado vacuno, y de soportar las enfermedades y muertes producidas por la fumigación indiscriminada de agrotóxicos; el sector estudiantil, que inició desde setiembre una fuerte y masiva lucha del sector secundario por 7 % del PIB para educación y no solamente 3 % como ahora, además de otras reivindicaciones.

La fuerza de la movilización de los secundarios dio pie a una masiva movilización de estudiantes universitarios, que durante más de dos meses, con marchas y paros estudiantiles, cuestionaron duramente la corrupción en la Universidad Nacional, logrando la renuncia del rector (que está siendo procesado judicialmente), de una docena de decanos y de decenas de profesores y trabajadores, metidos en hechos de corrupción. La de los universitarios fue una verdadera rebelión contra la corrupción y tuvo un amplio apoyo de amplios los sectores de la sociedad paraguaya.

El sector de los pobladores barriales, sobre todo aquellos de los bañados de Asunción (zonas inundables que rodean a la capital paraguaya), que exigen al Poder Ejecutivo la construcción de una defensa de protección ante las inundaciones del río Paraguay, así como sectores de pobladores sin techo, también vienen movilizándose por sus reivindicaciones como sector.

Lea también  Bolsonaro prepara nueva reforma laboral y mira los sindicatos

Todos estos sectores participaron en el Congreso Popular del 12 de noviembre en el que se decidió la huelga general convocada por la Plenaria de Centrales Sindicales. La medida canaliza ese gran descontento, ese hartazgo que vive la ciudadanía, que ya ha sido expresado en las últimas elecciones municipales, en las que el partido de gobierno, el Partido Colorado, sufrió una derrota significativa en municipios importantes, como el de Asunción, e incluso en lugares, como Encarnación, en donde el municipio era colorado desde hace más de 70 años.

Artículo publicado en El Socialista n.° 184, diciembre de 2015.-