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Cartes inicia su tercer año de gobierno con un significativo desgaste de su figura. Según el sondeo realizada por Ibope CIES publicado por el diario Última Hora, el 64 por ciento de la población considera su gobierno malo o muy malo; el 34 por ciento, bueno, y apenas dos por ciento lo considera muy bueno.

PT – Paraguay

Esos datos denotan gran descontento por abajo, aunque todavía no se convierte en movilización y articulación de luchas.

Sin embargo, sigue contando con el apoyo de la burguesía y del imperialismo, que ven en él a su par y por el momento el hombre que mejor defiende sus intereses y sus ganancias.

Aunque lo critiquen en algunos puntos, las críticas no pasan de ser algunas exigencias que terminan fortaleciendo su política económica y ante la más insignificante amenaza, cierran filas de manera furibunda en su defensa.

Luego de turbulencias y quiebres, Cartes consiguió anotarse un triunfo en las últimas elecciones en la ANR, gastando, al menos, 18 millones de dólares de su bolsillo para imponer en la presidencia del Partido Colorado al desconocido de Pedro Alliana. Por un lado se verifica nuevamente que el dinero sigue siendo el principal elemento a considerar en las internas de un partido tan corrompido como el colorado. Y que para Cartes, es vital seguir pagando un alto alquiler para que su gobierno pueda mantener la estabilidad.

La Iglesia Católica le dio un espaldarazo con la visita del Papa Francisco y posteriormente, formando parte del gobierno en su plan de “combate a la pobreza”, un casamiento de conveniencia, en que ambos comparten beneficios. A nivel económico, aún tiene el aire del crecimiento del 4% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque cada vez son más los analistas que predicen que no llegará a ese porcentaje.

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Independientemente a ello, sabemos que el PIB, solo beneficia a un puñado de ricachones y llega alguna que otra migaja al pueblo trabajador. Si bien Paraguay va a crecer a nivel macro económico, la crisis económica mundial empezó a tener efectos recesivos en la región y en nuestros grandes vecinos, lo cual volverá inestable a nuestra dependiente economía.

Los primeros dos años del gobierno de Cartes/ANR fueron trágicos para el pueblo trabajador, ya que, como nunca antes, todo el aparato estatal está puesto al servicio del gran capital nacional y del imperialismo.

Para el pueblo significó persecución a las organizaciones tradicionales de la clase, por varias vías: trabas a la inscripción de las organizaciones sindicales en el Ministerio de Trabajo, despidos de dirigentes con estabilidad sindical, criminalización de las luchas sociales y de los luchadores. Una clara dictadura patronal es la que viven los trabajadores urbanos, con sus derechos de organización y de huelga violados impunemente y apelándose a los despidos e imputaciones “por perturbación de la paz pública”, cuando se movilizan.

Al inicio del tercer año del mandato de Cartes/ANR, sólo se puede visibilizar el “usen y abusen” del Paraguay y para el efecto, un ajuste de tuerca en la explotación del pueblo, de flexibilización laboral, de enajenación de los recursos públicos y naturales del país. Un sombrío panorama que solo se puede revertir con la lucha articulada y unificada del pueblo trabajador.

No se podrá combatir consecuentemente al “Nuevo Rumbo” si persisten el sectarismo y el electoralismo inútil, instalados en lo que queda del Congreso “Democrático” del Pueblo, del Frente Guasu y del Partido Paraguay Pyahurã, ni con el “camandulerismo” de las burocracias sindicales.

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La realidad exige la articulación más amplia, la democracia de base, la unificación de las luchas, camino a la organización de una segunda gran huelga general, que haga tambalear y descarrilar al “Nuevo Rumbo”. Este es el desafío y la responsabilidad de la dirigencia social y política de izquierda.

Lea este y otros artículos en El Socialista n.° 183, agosto de 2015.-