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En 1907, el filósofo liberal italiano Benedetto Croce, dijo: “Marx está realmente muerto para la humanidad.  A finales de los años 40`s ex intelectuales como James Burnham también anunciaron la muerte del marxismo, también en 1978 y 1989 se anunciaron otra vez las obras fúnebres del marxismo,  en una ya repetitiva tarea, 110 años después  Juan Carlos Hidalgo, nos anuncia el carácter “marginal” y “excéntrico” del marxismo (1).  ¿Tendrá suerte Hidalgo en la ya viejísima tarea de sepultar el marxismo? No lo creo.

Por: Roberto Herrera

Juan Carlos Hidalgo, luego de llamar “exótico” al marxismo (como si la idea de una “mano invisible” que regula el mercado no fuera ultra extravagante), se lamenta del sesgo anti empresarial de la cultura actual. Hidalgo lo atribuye a la educación pública.

Hay múltiples signos culturales que muestran como las jóvenes generaciones, vuelven a interesarse en el marxismo: Nuevas ediciones de las obras de Marx, Lenin y Trotsky, miles de versiones de popularización, obras de teatro y películas basadas en la vida y obra de Marx. ¿La razón de este interés intelectual y cultural? No existe aún, una teoría que puede explicar mejor las crisis cíclicas del capitalismo y sobretodo la paradoja de un mundo donde la riqueza y la revolución tecnológica, lejos de producir bienestar para todos produce desigualdad, guerras y barbarie.

El marxismo, resurge también por la fuerza de la lucha de clases en el mundo moderno. En septiembre de 2016, se dio la huelga obrera más grande de la historia, 180 millones de obreros indios demandaron 278 dólares de salario mínimo, el 30 de junio de 2013 se produjo en Egipto durante la caída de Morsi, la mayor movilización de la historia de la humanidad. La Marcha Mundial de las Mujeres del 20 de enero de 2017 fue la mayor movilización de mujeres de la historia de moderna, con reivindicaciones no solo democráticas, sino también anticapitalistas. No existe aún una teoría que explique mejor porque miles de seres humanos salen a luchar y a hacer revoluciones.

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La hostilidad a la empresa privada que Hidalgo le endilga a la educación pública, no viene de allí sino de los hechos. El capitalismo es un sistema monopólico, corrupto, que concentra la riqueza y generaliza la desigualdad y la explotación.

Hidalgo habla fantasiosamente de las posibilidades “emprendedores”, pero es sabido que en Costa Rica el 55% de las microempresas desaparece antes de un año y que para el año 2016, 76 empresas (2%) de las 3.772 registradas con ventas al exterior, colocaron el 66,5% del valor de las exportaciones. El “emprendedurismo” es pues sin más un timo.

De quién es culpa estos fenómenos, sino es de la tendencia inherente del capitalismo a la concentración, tendencia tan actual hoy, como hace 150 años cuando Carlos Marx publicó el primer tomo de El Capital.

Recordemos que para el año 2011, 737 accionistas controlaban el valor de 80% de las 43 000 principales empresas multinacionales. Hidalgo sigue buscando y alabando el “mercado libre”, una invención tan fantasiosa como los unicornios.

Hidalgo habla del “mercantilismo” de los empresarios costarricenses. Le preguntamos: ¿Dónde no ha sido así? Desde El Capital de Marx hasta los textos de Lenin, el marxismo muestra como el Estado ha sido clave para proteger el mercado capitalista y las empresas burguesas, desde las viejas “leyes contra la vagancia” hasta las modernas leyes antisindicales.

Esta es la razón del siempre del odio popular a los grandes empresarios capitalistas, que no a los “emprendedores” palabreja con la que Hidalgo intenta meter en el mismo saco a las microempresas y a las grandes empresas monopólicas.

Hidalgo tienen razón en un aspecto, la mayoría de la izquierda costarricense no defiende la nacionalización de los medios de producción. Desde 1994 Fuerza Democrática y el Frente Amplio, actualmente han defendido como proyecto el “capitalismo con rostro humano”.

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Pero desde 2014 el Partido de los Trabajadores ha levantado esas banderas, que estarán presentes también en el 2018. No solo eso, el Partido de los Trabajadores se ha empeñado en hacer lo que realmente hizo grande al marxismo, fundir la intelectualidad socialista con el movimiento obrero.

Mientras el marxismo sea un movimiento cultural universitario, Hidalgo tendrá razón a su manera, el paso adelante, cuando veremos a Hidalgo vociferar, será cuando los obreros que son los únicos que producen valor y riqueza, empiecen a organizarse bajo las banderas de la lucha por la nacionalización de las empresas, el control obrero de la producción y el socialismo.

Artículo publicado originalmente en la página web de Socialismo Hoy, Costa Rica.