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El Partido de los Trabajadores se reivindica como una organización socialista, incluso durante esta campaña electoral nos hemos esforzado por aparecer como la única alternativa socialista en la palestra electoral. Existen muchas corrientes a nivel internacional e incluso a nivel nacional como el Frente Amplio que se reivindican socialistas, por lo que nos parece fundamental dedicar algunas líneas de este periódico a explicar qué es el socialismo, y por qué muchas corrientes que se dicen serlo no lo son. Para hacer esto nos parece fundamental empezar por explicar brevemente qué es el capitalismo y cómo funciona.

Por: Socialismo Hoy – San José, Costa Rica

¿Qué es el capitalismo y sus consecuencias?

El capitalismo es un sistema económico y social que surgió en Europa alrededor del siglo XVI, y se expandió a nivel mundial integrando a todos los países en una sola economía. Como podemos ver es un sistema relativamente nuevo, si tomamos en cuenta que la civilización humana tiene 12.000 años de existir (si contamos a partir del Neolítico). Esto es importante mencionarlo, porque muchas veces nos hacen creer que el mundo siempre ha sido así, y por lo tanto que no puede cambiar, pero esto es falso.

En el capitalismo existen dos clases sociales que son las que hacen “funcionar” este sistema: por un lado los trabajadores, la inmensa mayoría de las personas, son la que tienen que trabajar todos los días por un salario para poder vivir; por otro lado se encuentran los dueños de las empresas y las grandes plantaciones, los banqueros, los que llamamos burgueses, son los que se enriquecen sin mover un dedo.

La riqueza es producida entre todos los trabajadores, por la mayoría de los miembros de la sociedad, por eso decimos que la producción de la riqueza se hace de forma colectiva, de forma social. Sin embargo, como existe la propiedad privada, los dueños de las fábricas y las fincas se dejan toda la riqueza que es producida entre todos los trabajadores, mientras estos apenas se dejan un salario que apenas si alcanza para mal vivir.

Es por esto que el centro del capitalismo es la propiedad privada. Lo que divide a unos y otros en esta sociedad capitalista es la propiedad privada de los medios de producción. La propiedad privada de las empresas, las grandes fincas, las fábricas. Esta propiedad privada es lo que permite que unos cuantos se hagan absurdamente millonarios con el trabajo de la inmensa mayoría de trabajadores.

Esta realidad ya por si sola es absurda e injusta, que unos trabajen para que otros se enriquezcan; sin embargo, las consecuencias del capitalismo son muchas más. Existe una anarquía en lo que se produce, cada capitalista produce lo que quiera y cuanto quiera, sin tomar en cuenta lo que se necesita. Tiene que competir con los otros capitalistas, por lo que cada vez trata de bajar más los costos de su producción bajando los salarios de los trabajadores. Todo esto produce cada vez más desempleo y miseria, destrucción de la naturaleza y lleva a que la economía entre en crisis, produciendo guerras.

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El socialismo

El socialismo no es un sistema que nazca de la imaginación de algún iluminado, es más bien la conclusión a la que se llega dentro del propio capitalismo.

Si ya la riqueza se produce de forma colectiva, entre la mayoría, lo lógico es que también se utilice para el bienestar colectivo. En el socialismo lo que se plantea es la necesidad de acabar con esa apropiación privada que se hace de la riqueza que se produce entre todos. Plantea la necesidad de acabar con el corazón del capitalismo, es decir con la propiedad privada de los medios de producción. De esta forma, la riqueza que es producida entre todos los trabajadores no va a terminar en las manos de unos cuantos ricachones, sino que se puede utilizar para las necesidades del conjunto de la población, dedicando esa riqueza a salud, educación, vivienda, cultura, etc.

Cuando los comunistas hablamos de acabar con la propiedad privada, los empresarios enfurecidos responden que entonces la gente no va a tener derecho a tener nada, como si no fueran a tener derecho a tener cosas. No se trata de eso, esa caricatura la hacen porque saben que estamos atacando el centro de lo que les permite enriquecerse, lo que planteamos es acabar con la propiedad privada de los medios de producción, es decir que las fábricas y las fincas dejen de ser de propiedad privada y pasen a ser propiedad del Estado, para que la riqueza que producen no quede en manos de unos cuantos.

Esto permitiría en primer lugar tener una economía planificada, donde se produzca realmente lo que se necesita en las cantidades que se necesita, sea para el consumo interno como para el comercio con otros países, destinando así la riqueza a las necesidades de toda la clase trabajadora.

En segundo lugar, así se puede acabar con el desempleo, ya que se distribuiría todo el trabajo existente entre los trabajadores, inclusive reduciendo la jornada de trabajo a menos de 8 horas, dejando que los trabajadores puedan dedicar más tiempo a otras actividades recreativas, educativas y culturales.

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Es importante señalar que el socialismo no existe ni es posible realizarlo en el marco de las fronteras de un solo país. El capitalismo logró algo muy progresivo, que fue unificar las economías de todos los países, el socialismo lo que pretende es superar eso, planteando no solo la unidad económica, sino también la planificación mundial de la economía, logrando acabar con toda la desigualdad en el mundo.

La farsa del Socialismo del Siglo XXI

Actualmente hay muchos gobiernos que se autoproclaman socialistas, sin embargo, creemos que ninguno de ellos realmente lo es. Nos referimos a gobiernos como el de Nicaragua, Venezuela o Cuba.

En primer lugar, es importante aclarar que solo porque se digan socialistas no los convierte en socialistas. No debemos juzgar a los gobiernos, ni a los políticos, ni a nadie por lo que dicen, sino por lo que hacen. Estos gobiernos se dicen “socialistas” para intentar presentarse como gobiernos a favor de la clase trabajadora, pero mientras con la boca dicen una cosa, con la mano hacen otra.

En Nicaragua el gobierno de Ortega favorece a los principales grupos empresariales, incluidos los Pella, dueños de Ticofurt, por ejemplo. En Venezuela, existe una burguesía que se ha creado a partir de la renta petrolera, es la llamada boliburguesía, o burguesía bolivariana, es un grupo de empresarios y millonarios que se ha creado alrededor del gobierno. En el caso de Cuba la mayoría de la jerarquía militar, de la mano de los Castro, ha venido construyéndose en una nueva burguesía en la Isla.

Todos estos países defienden la propiedad privada de los medios de producción, y ninguno tiene una economía planificada, todos siguen sujetos al mercado y sus economías están al servicio de enriquecer a los empresarios o a un sector de estos, y no al servicio de las necesidades de la clase trabajadora.

El socialismo del siglo XXI no es otra cosa que una farsa, es un sistema capitalista igual o peor que los del resto del mundo, con un discurso de izquierda. Esto es lo que nos propone por ejemplo el Frente Amplio, que ha mostrado reiteradamente su simpatía con estos regímenes y dicen abiertamente que están por defender la propiedad de los empresarios y solo plantean que estos deben ser “más responsables”.

La lucha por el socialismo

El socialismo es un sistema que se contrapone por completo al capitalismo, por eso no puede existir en un país aislado. La lucha por el socialismo puede empezar en un país, pero debe extenderse a todo el mundo, y remplazar el capitalismo que impera a nivel mundial.

Como el socialismo es un sistema que ataca directamente los intereses de los empresarios, ellos van a luchar por defender el capitalismo con todas las armas que tienen a su alcance, las escuelas, las leyes, la policía y los ejércitos.

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No va a ser mediante las elecciones que los trabajadores vamos a acabar con el capitalismo, ya que las elecciones lo único que hacen es definir quién va a ser el nuevo administrador del mismo Estado capitalista. La única forma que los trabajadores vamos a conseguir arrebatarle el poder a los empresarios va a ser mediante la lucha, solo con una revolución que acabe con las actuales instituciones de gobierno y cree nuevas instituciones propias de los trabajadores será posible empezar a construir una sociedad diferente, una sociedad socialista.

La lucha por el socialismo verdadero no es fácil. No se va a conseguir de la noche a la mañana ni es una lucha que los trabajadores podamos delegar a las elecciones, sin embargo, es la única salida que tenemos los trabajadores para acabar con la pobreza, el desempleo y la destrucción que trae el capitalismo. Al servicio de esta lucha es que estamos construyendo el Partido de los Trabajadores, y hacemos un llamado a todos los trabajadores y trabajadoras que quieran sumarse a esta lucha a que se unan a nuestras filas.

Artículo publicado en SocialismoHoy n.° 85, 29/01/2018.-