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Luego del 1ero de Mayo la Asamblea Legislativa quedó partida en dos bloques, el de Liberación, que ganó el Directorio Legislativo y el del PAC-FA.

Desde el Partido de los Trabajadores alertamos que ninguno de ellos  plantea una solución a la miseria salarial, los despidos y la crisis en los servicios públicos que se vive. Y más bien impulsan graves ataques al pueblo que hoy debemos enfrentar por igual. No debemos aguantar más, hay que salir ya a preparar una lucha contra todos.

Sentarse a dialogar con el gobierno o apoyar la agenda de su bloque, como plantean las dirigencias sindicales, es una trampa que le deja el camino abierto a los actuales ataques de Solís y nos deja desarmados frente al pacto antipopular que ambas fuerzas buscan entablar.

Por: PT – Costa Rica

La agenda del PLN: salario único y recortes presupuestarios

La Alianza Neoliberal Conservadora, así bautizada por Patricia  Mora, es liderada por Liberación Nacional y suma al PUSC, los Libertarios y los partidos cristianos.

Desde el directorio legislativo buscará obtener la aprobación por vía rápida de los proyectos de ley 19.922 y 19.923. El primero plantea recortes a las pensiones de empleados públicos que tienen aportes del presupuesto nacional.

El segundo es una combinación entre el proyecto de Salario Único de Sandra Piszk[1] y una serie de reformas a la “Ley de Administración Financiera de la República y Presupuestos Públicos” que imponen recortes en los próximos presupuestos nacionales equivalentes a toda la plata destinada a educación (unos dos billones).

PAC-FA: Más impuestos al pueblo con promesas de cobro a los ricos

Por otro lado el PAC y el Frente Amplio han firmado un acuerdo que incluye los proyectos de la agenda fiscal del gobierno con algunas modificaciones con las que el FA buscaría hacer más “progresiva“ la propuesta.

Entre ellas se encuentra acoger la propuesta del IVA del Frente Amplio que transformaría el Impuesto de Ventas en Impuesto sobre el Valor Agregado pero sin aumentarlo de un 13% a un 15% como lo ha venido planteando el gobierno.

También se incluyen una serie de proyectos de la agenda del Frente Amplio como la Ley del Salario Mínimo[2] Vital que ya había sido descartada recientemente por el gobierno de Solís, así como un rechazo a las medidas de recorte planteadas por Liberación y la Unidad.

Frente Amplio vuelve a firmar un cheque en blanco para el gobierno

La dirigencia sindical de Patria Justa (ANEP) y el Frente Amplio llevan meses impulsando que el gobierno acoja estas propuestas. Sin embargo muy a pesar de las ilusiones que buscaban vender con este acuerdo, lo cierto es que el presidente mismo ya corrió desmarcarse señalando que:

“El orden de los factores no necesariamente altera el producto y el producto que yo quiero es todo el plan fiscal aprobado, y me da igual si entramos por atrás o por delante siempre y cuando negociemos el paquete de forma tal que aquellos proyectos de gasto que se aprueben… no exceda en lo que toca a la Asamblea Legislativa la conveniencia nacional y la necesidad de negociar algunos proyectos de gasto con los sectores que van a ser más afectados.”

( Declaraciones de LGS en Amelia Rueda.com. 05 de mayo 2016 ).

Laura Garro, Jefa de Bancada del PAC fue aún más clara y afirmó el pasado 7 de Mayo a CRHOY.com  que apoyaría la aplicación de la vía rápida a los proyectos de recorte de la alianza opositora.

Las autoridades de dicho partido también definieron que revisarán los acuerdos del primero de mayo, en particular el apoyo al proyecto del IVA proveniente del Frente Amplio, desde su perspectiva debería mantenerse el proyecto de Hacienda que aumenta a 15% el tributo.

Sobra decir que en ninguno de los puntos de este acuerdo ‘’progresista’’ se le exige nada al gobierno sobre los miserables aumentos salariales, los recortes en la salud y la educación, los ataques a las convenciones colectivas y los racionamientos de agua en los barrios populares.

La negociación ejemplifica como el Frente Amplio vuelve a prestar todo su prestigio para apoyar a un cada vez más impopular gobierno de Solís  sin recibir absolutamente nada a cambio para el pueblo.

Es claro que todas las promesas de más impuestos a los ricos y oposición a los recortes expresadas en el acuerdo no son más que papel mojado para el gobierno quien ya ha roto casi todos los acuerdos anteriores con el FA y hoy se encuentra retomando las negociaciones sobre proyectos con el bloque opositor.

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Al contrario, el apoyo del Frente Amplio le resulta muy útil al gobierno ya que desvía las balas hacia Otto Guevara, y le compra tiempo mientras este sigue pactando la aprobación de los ataques pendientes con Liberación.

La falsa batalla entre neoliberales y progresistas

A lo largo de todo el periodo de gobierno, el Frente Amplio y las dirigencias sindicales, de Patria Justa, así como también del BUSSCO (UNDECA, APSE, ANDE), han pintado un escenario en el que el único enemigo que atenta contra los trabajadores sería Otto Guevara y el resto de “neoliberales”, mientras que el gobierno representaría un actor en disputa, al que los sindicatos y el Frente Amplio podrían poner a favor de su bando “progresista” y del pueblo mediante las mesas de diálogo y la presión en la calle.

Este discurso se ha mantenido a pesar de que este “actor en disputa”, el gobierno, ha congelado los salarios por más de un año, ha recortado el presupuesto poniendo en crisis los servicios públicos, ha aplicado mil y un medidas para rebajar o eliminar convenciones colectivas y hoy se prepara para meterle un impuestazo a los trabajadores y pactar con el PLN y los demás “neoliberales” el resto de los ataques.

La realidad es que esta falsa batalla entre el “gobierno del cambio” y los neoliberales que “se resisten a morir”, como dice la misma Patricia Mora, no es más que un discurso para ocultar las coincidencias cada vez mayores entre el gobierno PAC y el resto de partidos empresariales.

Es con este discurso que el Frente Amplio justifica su colaboración con el gobierno y que las dirigencias sindicales siguen en el palanganeo de pedirle mesas de diálogo.

En la coyuntura actual se puede apreciar como la distancia entre la agenda del bloque neoliberal y el bloque progresista, que para el 1ero de Mayo parecía irreconciliable, comienza a acortarse gracias a las conversaciones entre ambos. Luis Guillermo se desdice del pacto y de su apoyo a la propuesta del IVA del Frente Amplio, mientras que la oposición retira los artículos de que implican billonarios recortes en los presupuestos.

Es claro que ninguno tiene los votos para imponer la vía rápida para su agenda, por lo que a la polarización del primero, seguramente sucederán nuevos arreglos, ninguno de beneficio para los trabajadores.

Tal y como ya pasó anteriormente, proyectos con una pizca de provecho para los trabajadores, como el salario mínimo vital, serán descartados por la bancada gobiernista en favor de acercamientos con los partidos empresariales y una vez más, la estrategia del Frente Amplio de resolver los problemas de la clase trabajadora en el parlamento y mediante alianzas con sectores pro empresariales, demostrará su carácter desmovilizador.

La concertación: una trampa de inmovilización y muerte lenta

Los sindicatos magisteriales, de la CCSS y la Universidad de Costa Rica, agrupados en el BUSSCO convocaron a la huelga más concurrida de todo lo que va del presente gobierno. Decenas de miles de empleados públicos salieron por dos días ante las amenazas de la oposición de avanzar con los proyectos de salario único.

De nuevo ninguna exigencia fue lanzada hacia el gobierno de parte de las dirigencias, que solo usaron la huelga para pedir una nueva mesa de negociación de la cual hasta ahora no ha salido más que un acuerdo inconsulto de las dirigencias de APSE y ANDE para reponer el tiempo perdido. Hoy estas dirigencias se encuentran “dialogando” con los diputados de todas las bancadas legislativas y se sientan con el gobierno a negociar un temario secreto, pactan una tregua hasta que no se resuelva algo en la mesa, al tiempo que amenazan con la huelga indefinida tan pronto el salario único entre a al plenario legislativo.

La ANEP, por otro lado, salió de su mutismo y de su apoyo acrítico a la agenda fiscal del gobierno, solo para volver a anunciar una nueva huelga, sin plan ni fecha, contra los proyectos de salario único en las municipalidades.

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Ambos llaman a apostar al diálogo y colocan al gobierno como su principal interlocutor partiendo de su ‘’oposición’’ a la vía rápida en los proyectos de salario único. Sin embargo ocultan algo que las bases tienen hace tiempo claro, que este gobierno no tiene reparos en mentir, ni en romper sus promesas. Y que durante todo el periodo no ha hecho más que aplicar por la vía administrativa ataques como los que están planteados en los proyectos  de la oposición.

Darle tregua para que ayude a mediar en el diálogo, le da espacio a Solís para que siga atacando al pueblo y malgasta tiempo valioso para que la clase trabajadora prepare la resistencia a los ataques que terminarán, con o sin dialogo, entrando en el plenario legislativo.

Una omisión fatal en la estrategia

Durante todo este periodo los dirigentes sindicales han salido a luchar centrándose casi exclusivamente en la denuncia contra el salario único. Han convocado a decenas de miles de trabajadores públicos a la huelga, sin que hoy la victoria se encuentre más cerca.

Hoy se encuentran enfrascados en una negociación con el gobierno y piden que los jefes de bancada del FA y del PAC los ayuden a interceder en la legislativa contra estos mismos proyectos.

Una vez más se repite un error fatal, tratar de concertar con el gobierno la agenda particular, y negarse a incorporar a la lucha a la mayoría de la clase trabajadora con todos sus reclamos.

Basta con preguntarse para cuándo es que las dirigencias, o el mismo Frente Amplio, llamarán a la movilización contra los salarios de miseria, los despidos, la violación de los derechos laborales, la ley de migración discriminatoria, los impuestos al pueblo, los cortes de agua, la falta de presupuesto en salud, educación, centros de cuido y atención a la violencia contra la mujer, etc.

Todas estas son formas de cobrarle los costos de la crisis al pueblo, tal y como se quiere hacer con el salario único. Sin embargo las dirigencias siguen convocando a huelgas sin tratar de ganar aliados en la clase trabajadora y negándose a aceptar que sin ella, no es posible echar para atrás esta política de los empresarios y el gobierno.

Ante eso desde el PT buscamos impulsar todas las luchas del sector privado, así como su organización sindical y barrial. Para construir la más amplia unidad contra todos los ataques, creemos que es urgente incorporar al sector privado a la discusión del plan de lucha y a cada jornada de huelga.

Debemos impulsar, desde la base de los sindicatos, que se incorporen la reivindicaciones y reclamos de todo el pueblo a la lucha y que se busquen acciones conjuntas. En relación al propio sector privado creemos que los trabajadores deben salir a luchar sin esperar al gobierno o los diputados, deben seguir organizándose y buscar también la unidad de clase para derrotar los ataques de los empresarios y el gobierno.

Nuestro llamado

Desde el Partido de los Trabajadores opinamos que el pueblo no debe aguantar más. Ni más ataques del gobierno, la asamblea y los empresarios, ni más ‘’diálogos’’ de las dirigencias sindicales con estos.

Hay que salir a luchar contra los ataques vengan de donde vengan, y confiar en que solo la fuerza de la clase trabajadora orientada hacia sus propios objetivos puede traer victoria, tal y como lo demostró la huelga en la piñera de Santa Fe hace apenas un mes.

Ni recortes al presupuesto por vía rápida, ni recortes negociados con la mediación del gobierno, ni salario único vía ley, ni tampoco vía ataque a las convenciones colectivas.

Tampoco cambio alguno en el impuesto de ventas que le cobre más a los trabajadores, así venga del Frente Amplio. Debemos exigirle a las dirigencias que se retiren de la mesa de negociación con el gobierno.

Lo que se necesita es un plan alternativo de la clase trabajadora, que discuta cómo frenar todos los ataques y hacer que la crisis la paguen los ricos, los protagonistas de los Panama Papers, y no los trabajadores.

Los últimos meses, con reavivamiento de huelgas en el sector privado, en el sector público y movilizaciones barriales que se multiplican, demuestran que la clase trabajadora está por luchar y defenderse.

Debemos exigirle a las dirigencias que dejen de malgastar el tiempo de todos y se retiren de las mesas de concertación con el gobierno y los demás diputados. Y que convoquen a espacios democráticos para discutir un plan de lucha a lo interno y entre los mismos sindicatos.

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Un plan que escalone acciones de huelga y bloqueos que derrote todos los ataques en la agenda del empresariado, el gobierno y los partidos de oposición. Sobra decir que este plan debe ejecutarse de manera unificada entre los dos bloques sindicales.

La victoria no se conseguirá con una intervención del gobierno sobre la legislativa que haga a los diputados desistir del salario único.

Solo hincando al gobierno de conjunto, con una paralización del país, tal y como sucedió en el combo, es que seremos capaces de frenar la aprobación de los proyectos de impuestos al pueblo y recortes que están planteados en el plenario.

Esto último es imposible si  la clase trabajadora del sector privado y los barrios populares no toman un rol estelar en la lucha. Por lo que el llamado es a que las grandes mayorías salgamos a luchar contra los ataques del gobierno y los empresarios que también nos aquejan.

Es urgente que salir a construir la unidad de la clase trabajadora, la del sector público y el sector privado, la de los obreros costarricenses con los nicaragüenses, y la de la mujer trabajadora con el hombre trabajador. Una unidad que incluya la lucha contra los impuestos y recortes, pero también por respeto a los derechos laborales, a mejores salarios en las empresas, por agua en los barrios populares y presupuestos en centros de cuido, salud y educación.

Para esto es fundamental que desde el sector público se apoye la lucha de los más explotados y que desde el sector privado se comprenda que una derrota de los trabajadores públicos debilita a toda la clase trabajadora en su conjunto.

Los sindicatos del sector público deben asumir la tarea de impulsar la construcción de  nuevas organizaciones sindicales en el sector privado, de acoger las consignas de lucha del trabajador migrante y la mujer trabajadora por igualdad plena de derechos y  de estimular todos los esfuerzos de lucha barrial y popular que surgen como resistencia al gobierno.

En este sentido la reciente fundación del Sindicato de Trabajadores del Sector Privado (SITRASEP) en Los Chiles, es un ejemplo claro de cómo ayudar a organizar a los trabajadores de las empresas y sumarlos a la lucha contra los ataques de empresarios y gobierno.

Como partido asumiremos la tarea de incorporar estas orientaciones de lucha a lo interno del movimiento sindical y estudiantil, de manera tal que desde las base se pueda preparar una resistencia y una huelga que logre frenar de verdad los ataques que nos acechan a todos.

[1] Dicho proyecto incluía reducciones en la dedicación exclusiva, los pagos por disponibilidad, recorte a la baja de todos los porcentajes de anualidad, limitación a la conquista de nuevos beneficios y política de extinción de convenciones colectivas no renegociadas en el plazo de 9 meses. Aplica a todos los empleados municipales.

[2] Proyecto de Ley 19.312 que modifica la definición de los salarios mínimos legales para aumentarlos escalonadamente en el tiempo según una tabla de gasto medio de la clase trabajadora.

Artículo publicado en SocialismoHoy, 12 de mayo de 2016.-