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En el artículo anterior, cuando hablamos un poco sobre la “invisibilización” del África sobre a pandemia del Covid-19 en los noticieros de los grandes medios, mucha gente debe haber pensado: “¡Conozco esa historia!”. Y debe conocerla sí, pues esta es la misma lógica que impera en el tratamiento que la burguesía y sus portavoces dan al pueblo de las quebradas y de los márgenes de la sociedad. Algo escandalosamente evidente frente a la pandemia.

Por: Wilson Honório da Silva*

Y no es solo en este sentido que se puede decir que el África es una versión de dimensión continental de aquello que vemos en cualquier periferia del Brasil y del mundo. Allá también el virus se propaga en un terreno ya minado por la pobreza, el hambre, las enfermedades, por la falta de agua y de condiciones mínimas de prevención.

Una situación, en mucho empeorada en función de estructuras sociales, políticas y económicas debilitadas o deformadas por todo lo que ya fue expuesto en el artículo anterior, y por los sucesivos gobiernos (desde los locales hasta los nacionales), distanciados de los intereses y las necesidades de la mayoría de la población.

Aquí no hay cómo detallar la situación de los 54 países, hasta incluso porque existe una gigantesca diversidad social, político, económica y cultural entre ellos, como tampoco de para abordar una cuestión intrínseca a la historia africana que son las enormes diferencias existentes, incluso en un proceso pandémico, entre negros(as) y no negros(as) en el interior del propio continente.

Con todo, la dinámica y el enlace que la pandemia tiende a asumir pueden ser ejemplificados por un discurso de Zweli Mkhiuze, ministro de Salud de África del Sur, en una reunión de la Asociación Médica Sudafricana, el 20 de marzo.

Según él, algo entre 60% y 70% de los 59 millones de sudafricanos probablemente contraerá el Covid-19; siendo que en su opinión, “apenas” 20% de estos casos serán serios. O sea, “solo” 12 millones de personas.

Presentaremos abajo los números de casos confirmados y de muertes hasta el 30 de marzo, en los principales países del continente, iniciando, a través de algunos ejemplos, una discusión sobre la (ir)responsabilidad de los gobiernos frente a la crisis, lo que será el principal tema del próximo artículo.

Un panorama preocupante

En este momento es difícil decir si la previsión se concretará o si ocurrirá lo mismo en otros países. Con todo, un rápido paso por el continente nos permite tener una dimensión del terreno fértil que existe para la expansión del virus.

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Los datos son del Africa CDC (Centros para Control y Prevención de las Enfermedades, órgano de la Unión Africana), que ha divulgado boletines diarios[1], refiriéndose al último boletín, expedido en la mañana del 30 de marzo, cuando ya habían sido confirmados 4.760 casos (500 más en relación con el día anterior, para tener una idea de la dinámica de la pandemia), 146 muertes y solo 335 casos de recuperación.

En la lista, luego de cada región, indicamos, entre paréntesis, el número de personas portadoras del virus y, después, las muertes. En los próximos artículos plantearemos algunas cuestiones socioeconómicas y políticas que pueden ayudar a entender el porqué, de hecho, la posibilidad de catástrofe es real.

Norte de África (1.922 / 105, lo que significa 40 muertes en un único días): el país con una de los mayores números de contaminados y muertos en la región que queda arriba del Desierto de Sáhara y Egipto (609 / 40). En la misma región, la situación también se agrava en Argelia (511 / 31), en Marruecos (479 / 26; ambos números indican el doble en relación con el día anterior), y Túnez (312 / 8).

África Occidental (861 / 22): en esta región, Burkina Faso (222 / 12) es el país más afectado, seguido por Ghana (152 / 5), Senegal (142 / 0), Costa de Marfil (140 / 0) y Nigeria (111 / 1), el país más poblado del continente (cerca de 174 millones), donde la enorme mayoría de los afectados está localizada en Lagos, la capital, una megametrópoli cuya dimensión (20 millones de personas) preanuncia gigantescos problemas, incluso porque los casos detectados se han duplicado a cada boletín.

África Central (257 / 11): los países más afectados son Camerún (90 / 2) y la República Democrática del Congo (54 / 5).

África Oriental (374 / 6): en esta región, que registró 100 nuevos casos en 24 horas, Ruanda (70 / 0) presenta una especificidad en relación con las dos primeras notificaciones de contagio, que también puede caracterizar la explosión de la pandemia en África: el más viejo tenía solo 32 años y el más joven 10 meses de edad. En la misma región, las Islas Mauricio (110 / 3), con solo 1,2 millón de habitantes, es uno de los países donde la situación es más preocupante y también hay serios problemas en Kenia (42 / 1), Tanzania (13 / 0), Etiopía (21 / 0) y Uganda (33 / 0).

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África Austral, al Sur (1.346 / 2): región que tiene a África del Sur (1.280 /1) al frente, y una situación cuya gravedad puede ser ejemplificada por el hecho de que en los últimos tres días se han registrado cerca de 250 casos, de un día para el otro. En esta misma área, también cabe destacar el caso de Zimbabue (7 / 1), que, a pesar del bajo número de casos notificados merece algunos comentarios, exactamente para que se entiendan algunas de las dificultades que se repiten en varios países del continente e influyen tanto en el levantamiento de los casos como las políticas de prevención y tratamiento.

Bolsonaros y Trumps también del otro lado del Atlántico

Zimbabue, que tiene cerca de 14,5 millones de habitantes, y una historia marcada por altísimos niveles de opresión y explotación, con una infinidad de problemas acumulados durante los cuarenta años de gobierno del nefasto Robert Mugabe (que llegó al “fin” solo en 2017) y es, lamentablemente, ejemplo de cómo los gobiernos locales pueden contribuir a la propagación del Covid-19. Por eso mismo, el gobierno del país, no por casualidad, guarda bizarras similitudes con algo que conocemos muy bien aquí [en el Brasil].

El actual presidente, Emmerson Mnangagwa, que fue vice de Mugabe entre 2014 y 2017 (lo que dispensa cualquier otro comentario), se negó sistemáticamente a reconocer la gravedad de la pandemia, descalificando las medidas de prevención sugeridas por los organismos de la salud.

Y, mientras tanto, la ministro de Defensa, Oppah Muchinguri, que también sirvió en el gobierno Mugabe, apartó la posibilidad de problemas en el país, declarando, el 16 de marzo, que el Covid-19 es un “castigo de Dios” a los Estados Unidos y a los países europeos en función de sanciones impuestas a Zimbabue sobre la base de las denuncias (incontestables) de falta de respeto sistemático a los mínimos derechos humanos.

¿El resultado? Nadie cree en el bajo número de notificaciones, y las condiciones para enfrentar la pandemia son tan malas que los profesionales de la salud (médicos/as y enfermeros/as) decretaron huelga hace cerca de una semana, como veremos.

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Coincidentemente, es en esta misma región está Botswana, donde, oficialmente, no hay ningún caso registrado, lo que también nos hace recordar la arrogancia autoritaria, irresponsable y criminal de Bolsonaro. El día 21, la prensa mundial anunció que el presidente, Eric Masisi, se había convertido en el “paciente cero”, después de contrariar todas las recomendaciones de las autoridades de salud y viajar, con una enorme comitiva, para la ceremonia de posesión de su colega Hage Geingob, en Namibia, donde, hasta el momento, fueron notificados seis casos. Días después, el gobierno negó que Masisi hubiera contraído el virus pero, sí, se había colocado en “auto-cuarentena” para proteger a su pueblo.

Casos un tanto esdrújulos y extremos de la irresponsabilidad de los gobiernos africanos, los ejemplos de Zimbabue y Botswana están lejos de ser los únicos y ni siquiera los más graves. Irresponsabilidad e hipocresía criminales corren sueltas en los gabinetes gubernamentales del África. Este es el tema de nuestro próximo artículo.

[1] Siempre reproducidos en el portal Africa News: https://www.africanews.com/tag/coronavirus/.

Wilson Honório da Silva, es miembro de la Secretaría de Formación del PSTU, Brasil.

Lea el Especial África, en este mismo sitio: www.litci.org

Artículo 1 | Covid-19 en África: una bomba de tiempo en un terreno minado.

Artículo 2 | Gobiernos africanos y prevención del Covid-19: hipocresía e irresponsabilidad.

Traducción: Natalia Estrada.