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Después de una fuerte huelga de 12 días, los obreros de la General Motors (GM) conmemoraron con mucha emoción la cancelación, por cinco meses, de los 798 despidos. Ganaron una batalla en una guerra que continúa. Salieron más fuertes, aprendieron y enseñaron: dieron una lección de lucha e indican caminos.

Por: PSTU-Brasil

La Mercedes Benz del ABC Paulista y la Volks de Taubaté (San Pablo), están también en huelga contra los despidos. ¿Por qué no unir a todos los obreros de las montadoras en un día de huelga por la estabilidad en el empleo?

Ya la indignación de los 26,5 millones de jubilados del Instituto Nacional de Seguro Social (INSS) impuso un retroceso al gobierno, que había suspendido el pago de la cuota del décimo tercero [aguinaldo] en agosto. Dilma y sus ministros recibieron la mitad de su 13° pero no querían pagarles a los jubilados para así “hacer caja” y pagar la deuda a los banqueros.

Las luchas se extendieron por todo el país y en muchos sectores. Algunos, como los empleados federales, están en una huelga larga y una de “brazos caídos” contra el gobierno.

El gobierno Dilma, el Congreso Nacional, los gobiernos estaduales y municipales y la patronal despiden, rebajan salarios y cortan remesas sociales en nombre de la crisis económica. Pero, ¿por qué no atacan a los grandes empresarios y banqueros que están teniendo las mayores ganancias de su historia? ¿Por qué no suspenden el pago de la deuda a los banqueros, que consumirá 47% de todo el Presupuesto? Nosotros respondemos: porque el gobierno del PT, de la misma forma que el PSDB, gobierna en pro de la ganancia de los banqueros nacionales e internacionales, de las multinacionales, del agro-negocio y de las grandes empresas.

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La crisis capitalista en China (y en el mundo) puede empeorar aún más la crisis en el Brasil. El desempleo ya está alcanzando 8,3% de la población. Entre la juventud, el desempleo es de 19,6%.

Dilma declaró a la prensa que “no tiene cómo garantizar que la situación en 2016 vaya a ser maravillosa”, diciendo que “demoró en ver la gravedad de la crisis”. Sin embargo, los bancos, por ejemplo, están teniendo un 2015 maravilloso y, por el andar del carruaje, tendrán un 2016 aún mejor: solo los intereses subieron 30% este año.

La clase trabajadora movilizada y unida contra los patrones, el gobierno y el Congreso tiene fuerza para dar vuelta el juego. Puede hacer que los ricos paguen por la crisis, sacar este gobierno, junto con Temer, Cunha, Renan, Aécio y todos los corruptos.

El problema es que las mayores organizaciones de los trabajadores hoy son un obstáculo para la unificación de las luchas. Ellas están atornilladas al gobierno o a la oposición burguesa. La CUT y otras organizaciones hicieron un acto por “Quédate Dilma”. La Força Sindical se sumó al acto llamado por el PSDB de Aécio.

Sería cómico, si no fuese trágico, asistir, en medio de tantas luchas y huelgas, al presidente de la CUT, Wagner Freitas, declarar que está dispuesto a tomar las armas para defender a Dilma. Días después, la Força Sindical realizó un acto en defensa de Eduardo Cunha, corrupto de cartera, al grito de “Cunha guerrero del pueblo brasilero”.

La decisión de la CSP-Conlutas de llamar a una manifestación nacional para el día 18 de setiembre contra todo eso, afirmando un campo de la clase trabajadora, es central.

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La tarea de los luchadores de la ciudad y del campo es construir esa manifestación. La CSP-Conlutas, el Espacio Unidad de Acción, la CGTB, el PSTU, el PCB, el PPL, parte del PSOL y todos aquellos que quieran luchar juntos pueden construir una alternativa para la mayoría explotada de nuestro país.

Traducción: Natalia Estrada.

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