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Una estatal bajo el control de los trabajadores, y no en las manos de grandes accionistas extranjeros, podría producir gas y combustible a por lo menos la mitad de los precios actuales.

Por: Redacción PSTU, Brasil – 3/2/2020

Petroleros de todo el país salen a la huelga contra el proyecto del gobierno Bolsonaro de desmantelamiento y entrega de la Petrobrás al capital extranjero. Bolsonaro, su ministro Paulo Guedes, y el Congreso Nacional, tiene obsesión por entregar la estatal en las manos de las grandes multinacionales, y vienen implementando un plan para eso, un verdadero crimen contra la soberanía del país. El resultado será gas de cocina y combustibles aún más caros para la población, afectando, sobre todo, a los trabajadores y el pueblo más pobre.

En este momento es fundamental cercar de solidaridad y fortalecer la huelga nacional de los petroleros en el sentido de poner la producción en las manos de los trabajadores, obligando al gobierno a retroceder en esos ataques. Es necesario fortalecer el movimiento, parar todas las unidades, y llamar a la solidaridad activa de los demás gremios.

En su estrategia entreguista, Bolsonaro da un salto en la política de los anteriores gobiernos, de “desinversiones” de la estatal. Eso significa, en la práctica, no solo la reducción en las inversiones sino la división de la empresa y su privatización, como ocurrió con la BR Distribuidora el año pasado. Ocho refinerías están en la fila para ser vendidas. Ahora, el gobierno anunció el cierre de la fábrica de fertilizantes de Araucária (Fafen), en Paraná, junto con el despido de mil trabajadores. Eso porque, para facilitar la privatización de la empresa, el gobierno ataca los derechos de los petroleros, reduciendo costos para aumentar las ganancias de los grandes inversores internacionales.

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Como parte de es plan, el gobierno no cumple un acuerdo colectivo firmado con los petroleros el año pasado, y avanza sobre los derechos, salarios y condiciones de trabajo de los empleados de la estatal.

Crimen de lesa-patria

Hoy, gran parte de la Petrobrás ya está en manos del capital extranjero. Más de la mitad de sus acciones está en la Bolsa de Nueva York y con grandes bancos como el BNP Paribas, Credit Suisse, HSBC, Citibank, JP Morgan, entre otros, y grandes fondos de inversiones. Son ellos los que lucran con la actual política de precios de la empresa, que determina el precio del petróleo de acuerdo con la cotización en el mercado internacional, en dólares.

Resultado de eso: diésel más caro para los camioneros; aumento en el costo del transporte y consecuentemente en el precio de los productos, incluyendo los más básicos; gasolina más cara; así como el gas de cocina, lo que incluso está forzando a innumerables familias a tener que volver a usar leña para cocinar.

Mientras no vende por completo la Petrobrás, el gobierno Bolsonaro se deshace de las refinerías para concentrarse en la producción de petróleo crudo. El Brasil, así, exporta crudo para importar petróleo refinado, más caro. El país que tiene potencial para ser el tercer mayor productor del mundo, principalmente luego de que se descubriera el Pre-Sal, con la política entreguista de Bolsonaro va aumentando su dependencia de los países ricos.

Luego de años de miles de millones en inversiones públicas, o sea, de nuestro dinero, que hicieron de la Petrobrás líder mundial en explotación de petróleo en aguas profundas, estamos retrocediendo a la condición de mera colonia, al punto que volvemos a tener que cocinar con leña, mientras se descubren nuevos campos de petróleo cada día.

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Petrobrás 100% estatal para garantizar combustible y gas barato

Nosotros estamos pagando para llenar los bolsillos de media docena de megainversores extranjeros. Es por eso que el diésel, la gasolina y el gas están tan caros. ¿Sabía que la garrafa de gas de cocina cuesta a la Petrobrás R$ 24? Pero es vendido a la población por R$ 70 o más, dependiendo de la región. El diésel tiene un costo de producción de menos de R$ 1 por litro, pero es vendido por lo menos al doble de ese precio. La gasolina, por su parte, sale de las refinerías por R$ 1,12, pero llega a los surtidores costando casi R$ 5.

Composición del precio de los combustibles.

¿Adónde va ese dinero excedente? Para la Petrobrás no va, ya que el gobierno viene desmantelando la estatal, vendiéndola de forma parcelada y reduciendo costos con los empleados. Va para los bolsillos de media docena de megainversores, banqueros y empresarios. Si se sacase el lucro exorbitante que va para esa gente, daría para reducir como mínimo a la mitad el precio del combustible y del gas de cocina, e incluso daría ganancia para invertir en la empresa.

Bolsonaro habla ahora de cortar ICMS para bajar el precio de los combustibles, pero eso no pasa de una cortina de humo para desviar la atención sobre el desmantelamiento de la estatal y su entrega a las multinacionales extranjeras, en especial a las de los Estados Unidos. Es eso lo que hace todo tan caro para la población.

La lucha contra la privatización de la Petrobrás, por una empresa 100% estatal, bajo el control de los trabajadores, es una lucha de toda la clase trabajadora y el pueblo pobre del país. Solo así tendremos una empresa que funcione no para las ganancias de esos usureros ni para una empresa para que los políticos roben a través de la corrupción, sino que esté volcada hacia los reales intereses de la gran mayoría del pueblo brasileño.

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Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.