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Luaty Beirão, uno de los 15 jóvenes presos en Angola desde 20 de junio de este año, entró en huelga de hambre el 21 de setiembre. En situación delicada y mantenido vivo por medio de suero, él reivindica que todos puedan aguardar el juzgamiento en libertad, como es garantizado por la Constitución del país. 

Por: Cristina Portela

Otro de los jóvenes, Albano Bingobingo, también conocido como “Albano Libertad”, comenzó una huelga de hambre el 9 de octubre, luego de haber sido torturado por guardias de la prisión, y su salud se encuentra en estado delicado.

Esos jóvenes, presos políticos de la dictadura angoleña, fueron acusados por el presidente José Eduardo dos Santos de preparar un golpe de Estado para derrocarlo. ¿Que está por detrás de la determinación de Luaty y Albano, de arriesgar sus propias vidas, y del régimen angoleño, de no volver atrás en su decisión de mantener a los jóvenes encarcelados de forma ilegal?

La revuelta de la juventud

Luaty, o “Ikonoklasta”, uno de sus nombres de guerra en la escena rapper, compone músicas que cuestionan la falta de libertad, la desigualdad social y la corrupción del régimen angoleño, y el hueco sin salida en que se encuentra su juventud.

En Angola, 37% de la población vive debajo de la línea de pobreza, recibiendo alrededor de 160 reales (40 dólares, aprox.), al mismo tiempo en que el país presenta uno de los mayores consumos de champaña per cápita.

Mientras el pueblo pasa hambre, una elite de 300 o 400 mil personas compra 240.000 botella de champaña por año. La juventud es la principal víctima del desempleo que, por los cálculos imprecisos y optimistas del gobierno, estaría en alrededor de 26%.

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Inspirada en la Primavera Árabe, esa juventud comenzó a rebelarse en 2011, organizando varias manifestaciones de protesta en las calles, siempre reprimidas por la policía. En esas manifestaciones, era pedida la salida de José Eduardo dos Santos, desde hace 36 años en el poder. Luaty y sus amigos son los “revu”, abreviatura de “revolucionarios”, por formar parte del Movimiento Revolucionario, un movimiento amplio centrado en la contestación al régimen.

El rapper Luaty se destaca en ese movimiento por ser blanco, de clase media e hijo de un hombre del régimen; pero Luaty es, también, un irreverente. El escritor José Eduardo Agualasa, en su crónica aqui recuerda una actuación de Luaty en un show en 2011, cuando, sabiendo que el hijo del presidente, Eduane Danilo dos Santos, estaba en la platea, subió al palco y gritó: “Señor Danilo dígale a su papá: No lo queremos más aquí. 32 [en referencia al número de años de José Eduardo dos Santos en el poder, en aquel año] es mucho. ¡Es mucho! (…) Señor Dinos Matross [secretario general del Movimiento Popular de Liberación de Angola – MPLA], señor Virgilio de Fontes Pereira [líder de la bancada parlamentaria del MPLA], ¡todos al carajo!”

El miedo de “Zedu”

José Eduardo dos Santos, “Zedu”, y su bando están con miedo. El valor del petróleo está en caída, lo que representa un verdadero terremoto para un país que importa casi todo y en el que este commoditie representa 95% de las exportaciones. La crisis económica que alcanza a Angola significa que para mantener la tasa de ganancia de los capitalistas nacionales y extranjeros y el nivel de corrupción y nepotismo que transformó a la hija del presidente en la mujer más rica del África (ver aqui), tiene que explotar más al pueblo. Pero, para eso, tiene que callar la boca de los disidentes, especialmente de la juventud.

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Fue por eso que el 20 de junio la policía prendió a aquellos jóvenes que, junto con Luaty y Albano, se reunían en una residencia de Luanda para discutir política y leer un libro sobre resistencia no violenta contra la opresión, llamado De la dictadura a la democracia, una estructura conceptual para la liberación, del estadounidense Gene Sharp.

El miedo de “Zedu”, de ver repetirse en Angola las movilizaciones que llevaron a la caída de las dictaduras en Medio Oriente y el Norte de África, llevó al régimen a endurecer la represión. Organizaciones no gubernamentales angoleñas relatan detenciones en Cabinda, como la del activista Marcos Mavungo, en marzo, y persecuciones en Luanda a los dirigentes de organizaciones de derechos humanos, como SOS Habitat.

Campaña por la liberación

De inmediato, luego de las prisiones en junio, tuvo inicio una intensa campaña internacional por la liberación de los activistas, en la que participaron los escritores José Eduardo Agualasa y Ondjaki, artistas como Nástio Mosquito, además del periodista Rafael Marques y de varios investigadores y académicos de universidades extranjeras.

Petitorios y videos pasaron a circular en las redes sociales, entre ellos uno creado por un grupo de jóvenes angoleños que estudian en el Brasil (ver aqui), solidarizándose con los presos políticos y todos aquellos que son víctimas de persecución e intolerancia política en Angola.

“La lucha por la libertad de expresión y la igualdad social no es crimen”, declara uno de los estudiantes angoleños en el video “Libertad ya. Angola libre”.

En Portugal, Francia e Inglaterra, países de fuerte presencia angoleña, se realizaron manifestaciones de solidaridad con los jóvenes. En Angola hubo algunas, entre ellas la marcha de los familiares de los activistas detenidos, en agosto, que fue interrumpida por una fuerte represión policial, en la que las madres y otros participantes fueron agredidos a bastonazos y mordidos por perros.

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En el Brasil, donde se estima que residen 12.500 angoleños, es preciso organizar manifestaciones de solidaridad con los presos y exigir del gobierno Dilma (PT) que se posicione oficialmente a favor de la libertad de los jóvenes y de los derechos democráticos del pueblo angoleño.

Traducción: Natalia Estrada.