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Bolsonaro avanza en su política de genocidio y de ataque a las libertades democráticas.

Por: Redacción PSTU, Brasil

Este domingo 19 de abril, una vez más y en forma consecutiva, insuflados por el discurso genocida de Bolsonaro, las “caravanas de la muerte” desfilaron con sus autos de lujo por las principales avenidas de las grandes ciudades, provocando aglomeraciones incluso hasta frente a los hospitales. Además de defender el fin de la cuarentena, las caravanas de este domingo, día del Ejército, tuvieron como tema específico un “nuevo AI-5”[1].

Así como ocurrió en el acto del 15 de marzo, los actos fueron directamente impulsados por Bolsonaro y sus hijos, que durante todo el día repercutieron las manifestaciones en las redes sociales. Aunque hayan reunido pocas personas, esas manifestaciones son intolerables y debe ser fuertemente repudiadas por todos los que defienden las libertades democráticas. Sin contar que provocaron aglomeraciones en un momento en el que el Brasil registra más de 200 muertes diarias por la pandemia del nuevo coronavirus.

En Brasilia, Bolsonaro fue personalmente al acto frente al cuartel general del Ejército. De lo alto de un contenedor de camioneta y frente a la pancartas pidiendo el cierre del Congreso Nacional y del Supremo Tribunal Federal (STF), Bolsonaro felicitó a los manifestantes y, tosiendo bastante, profirió un discurso abiertamente golpista. “Acabó la época de la bribonada, ahora es el pueblo en el poder”, dijo, entendiéndose como “el pueblo”, evidentemente, él mismo.

Bolsonaro eleva así la crisis política a un nuevo nivel, tanto en relación con su tentativa de imponer el fin de la cuarentena y el retorno al trabajo, orientación genocida que transformó al mandatario en un paria internacional y que amenaza la vida de centenas de millares de brasileños, como en su ofensiva a las libertades democráticas y a favor de una dictadura.

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Hipocresía y colapso del sistema de salud

Al mismo tiempo en que radicalizaba su discurso para la media docena de simpatizantes que se apiñaban frente al cuartel para recibir los perdigones lanzados de su boca, Bolsonaro intenta comprar el apoyo del llamado “centrón”, aquel conjunto de partidos corruptos y fisiológicos que sostienen hoy a Rodrigo Maia. Quiere, así, garantizar una base de apoyo en el Congreso Nacional para proteger su mandato y, al mismo tiempo, destrabar temas como el de la cartera (registro) verde-amarilla, que visa, en plena pandemia, profundizar la reforma laboral y el quite de derechos.

La crisis, sin embargo, se profundiza cada vez más. Bolsonaro está aislado y dobla la apuesta en una ofensiva a las libertades democráticas. Él y su gobierno tienen conciencia de la hecatombe que representa su política de “dejar morir”, pero para él, las elecciones de 2022 y las ganancias de las grandes empresas y de los banqueros son las prioridades a las cuales debe someterse todo, hasta la vida de las personas.

En Amazonas, la situación ya provoca escenas de barbarie, con muertos y hospitalizados ocupando los mismos lugares. La red de unidades de terapia intensiva (UTIs) de San Pablo, Rio de Janeiro, Paraíba y Ceará ya amenaza entrar en colapso. En la capital paulista, retroexcavadoras abren fosas a cielo abierto esperando las víctimas del Covid-19.

Fuera Bolsonaro y Mourão: derrocarlos es una necesidad urgente

El gesto de Bolsonaro este domingo reafirma la necesidad de una campaña de masas para sacarlo ya. La lucha contra el coronavirus y la crisis social tienen como presupuesto el “Fuera Bolsonaro y Mourão”, hoy la principal barrera para evitar aún más muertes. No podemos esperar las pilas de cadáveres en las calles y hospitales como en Italia y en el Ecuador, es fundamental actuar ya.

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Bolsonaro no solo se omite en relación con la pandemia, sino que hoy es el principal agente de propagación del virus en el país, que lucha contra las parcas medidas de cuarentena. También actúa para aprovecharse de la pandemia y profundizar los ataques a los trabajadores. Es el principal responsable por millones de desempleados, y actúa de todas las formas que puede para obstaculizar y atrasar la llegada de la irrisoria ayuda de R$ 600.

En esta crisis, el tiempo cuenta mucho. Es preciso garantizar desde ya todo el soporte necesario para la salud pública. Testes en masa, máscaras y alcohol en gel para la población. Garantizar que los trabajadores se queden en casa (y trabajen solo los de los sectores esenciales) con auxilio de 2,5 salarios mínimos, prohibir los despidos y revertir todo el quite de derechos (condiciones que los gobernadores y el Congreso tampoco hacen nada para garantizar, justamente cuando la epidemia llega de lleno a la periferia).

No es verdad que la lucha por la caída de Bolsonaro y Mourão “obstaculiza” la lucha contra la pandemia, como justifican sectores de la oposición, sino lo contrario. Dejar a Bolsonaro libre es lo que va a ayudar a traer el caos sanitario y social al país, así como no va a impedirle avanzar contra las libertades democráticas, rumbo al autogolpe. Él profundiza la catástrofe económica y social y buscar disputar un sector de la sociedad para su proyecto de dictadura. Así, sacarlo a allá es urgente para evitar un genocidio y para impedir un autogolpe más adelante.

Es preciso que los partidos de oposición y las organizaciones de la clase trabajadora pongan en marcha una amplia campaña de masas por el Fuera Bolsonaro y Mourão. Es preciso un día unificado de protesta; si no es posible ir a las calles, hagámoslo en las ventanas de todo el país, reuniendo también a los trabajadores de los sectores no esenciales obligados por sus patrones y el gobierno a trabajar. ¡Fuera Bolsonaro y Mourão!

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[1] Acto Institucional Número 5, es un decreto de 1968 de la dictadura militar brasileña (1964-1985), con el que esta inaugura su período más sombrío, ndt.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.