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El dirigente del PSOL, Roberto Robaina, escribió un artículo en la revista Movimento, reivindicando un Frente Amplio en las elecciones para derrotar al actual prefecto de Porto Alegre, Nelson Marchezan (PSDB), incluyendo en ese frente al PT, PCdoB, PSOL y UP.

Por: Júlio Flores

Estableció varias hipótesis de lista mayoritaria: Manu/Melchiona, Manu/Ruas, Manu/Rosseto, etc., y apuntó el camino de la negociación para llegar a un acuerdo entre todos los involucrados, tomando en cuenta el criterio de potencialidad de esos nombres para ser capaces de vencer la elección.

Inició el artículo afirmando la “unidad electoral para 2020 de las fuerzas democráticas y de los partidos que reivindican los intereses de la clase trabajadora. Este texto parte de esa necesidad”. Luego de definir que el frente es una necesidad, dijo que “tal unidad es necesaria porque es justa”. Podemos intuir, por lo que no dice, que lo “justo” recorre el siguiente razonamiento: “es ‘justo’ transigir para un frente de conciliación de clases, porque este es un mal menor”.

Es lo que nos parece queda evidente en la siguiente frase: [El frente] “Es justo porque la unión nos permite mejores condiciones para enfrentar a la extrema derecha y el fascismo”. Estaríamos, entonces, ante la siguiente formulación: sería “justo” que el PSOL hiciera alianza electoral con el PT (y el PCdoB) porque es necesario derrotar a Bolsonaro. La alianza con el PT, este partido que gobernó bajo las órdenes del capital y del imperialismo, y destruyó la principal conquista del proletariado brasileño en la década de 1980, la independencia de clase, para el MES/PSOL se “justifica’ para combatir un mal mayor: el bolsonarismo. La derrota electoral de Bolsonaro sería entonces la necesidad suprema a la cual todas las otras estarían subordinadas.

El PSTU es contrario a un frente electoral con el PT y el PCdoB, pero queremos iniciar esta discusión valorizando un acuerdo con Robaina.

Un acuerdo importante: la unidad en las luchas

El proyecto político económico del bolsonarismo está siendo aplicado, antes que todo, porque cuenta con el apoyo de los grandes monopolios brasileños y del sistema financiero, sin mencionar el imperialismo. Pero, dicho sea de paso, parte de él. Como la reforma de la previsión, que fue aplicada también por los gobernadores del PT y del PCdoB.

Sin dejar de considerar la importancia de las próximas elecciones como parte de la lucha política para derrotar a Bolsonaro, tenemos acuerdo con un fragmento del artículo de Robaina, cuando afirma:

“Está claro que la unidad debe darse en las luchas y desarrollarse en ellas. Debe ser física, cuando sea necesario. Sobre todo física, porque actualmente tenemos en el país al bolsonarismo, que tiene en su definición esencial la potencialidad de constituirse como fuerza de ataque físico, violento, contra las organizaciones democráticas y las instituciones de la clase trabajadora y de la izquierda”.

Las afirmaciones arriba, las cuales suscribimos, deben tener consecuencias políticas. En nuestra opinión, la más importante y que se impone como una profunda necesidad es que los partidos y las organizaciones de la clase trabajadora construyan un Frente Único para luchar y derrotar a Bolsonaro y su proyecto. Esa unidad no solamente es necesaria, sino urgente.

Sería de un sectarismo enfermizo y criminal no considerar tal necesidad. Al mismo tiempo en que debemos construir un Frente Único con los “partidos que reivindican los intereses de la clase trabajadora”, se hace necesario buscar una acción común con las “fuerzas democráticas” contra todo y cualquier retroceso y/o amenaza de restricción a las libertades democráticas.

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Este acuerdo nos lleva a discutir la confusión entre las tareas citadas en su artículo, construir la unidad en las luchas, y el tipo de organización que debe llevarlas a cabo.

O sea, si el bolsonarismo tiene la potencialidad de “constituirse como fuerza de ataque físico, violento” , “las organizaciones democráticas y las instituciones de la clase trabajadora” debemos proponer e impulsar un Frente Único, y no solo eso. Este Frente Único debe, incluso, organizar la autodefensa.

Pero la necesidad de autodefensa no tiene como consecuencia política un Frente Electoral. Ella debe ser consecuencia del desarrollo de la unidad de las luchas y del Frente Único de los organismos de los trabajadores. Un frente electoral tiene otra función.

Somos plenamente conscientes de la dificultad de construir lo que en nuestra opinión es la necesidad más profunda del momento: “la unidad debe darse en las luchas y desarrollarse en ellas”. Por ejemplo, fue imposible construir la unidad en la lucha contra la reforma de la previsión en el Maranhão, pues Flávio Dino, gobernador del PCdoB, fue quien la impuso con apoyo del PCdoB. Igualmente, es difícil construir la unidad contra el desalojo de familias quilombolas en la región del Cajueiro en São Luís, región entregada al capital chino, porque el artífice del desalojo es el gobierno del PCdoB.

Por su parte, los gobernadores del PT, además de imponer la reforma en sus Estados, utilizaron la represión contra profesores y servidores públicos. El “acuerdo” a espaldas de los profesores que la dirección del CPERS acabó haciendo con Eduardo Leite (PSDB) en Rio Grande do Sul, traicionando la lucha de los profesores contra el desmonte de la educación, es expresión de esta dificultad.

Pero, exactamente porque esta “unidad para desarrollar las luchas” es una necesidad ¡para derrotar a Bolsonaro-Mourão y su proyecto ya!, y no solo en 2022, no nos cansaremos de llamarla y de proponer foros que puedan coordinar los diversos movimientos, particularmente los que están teniendo sus integrantes asesinados: indios, campesinos, quilombolas…

En la huelga de los petroleros estamos hombro a hombro con los militantes del PT, independientemente de que el gobierno Dilma, con el remate de Campo de Libra, haya entregado parte del presal al imperialismo; y que de, en los gobiernos del PT, la estatal haya sido un antro de corrupción, igual que en los gobiernos anteriores, incluso los de la dictadura. Pues, quienes podrán detener el desmonte de la Petrobras llevado adelante por Bolsonaro son los trabajadores movilizados, y para eso es necesaria la unidad en la lucha.

Ahora bien, ¿cómo el frente electoral entre PSOL, PT y PCdoB, se posiciona frente a la reforma de la previsión de los empleados públicos municipales? ¿Defenderá la anulación de la reforma de la previsión realizada por los gobiernos estaduales? ¿Y sobre las privatizaciones y la deuda pública?

Robaina afirma que el programa es un problema menor de este frente, porque el frente es una necesidad. En nuestra opinión, y pese a todas las dificultades, la necesidad es la unidad para el “desarrollo de las luchas” que pueden impedir el proyecto de Bolsonaro. En las elecciones tenemos un desafío de otro tipo: presentar un programa que no sea administrar los intereses del capital como hicieron y están haciendo el PT y el PCdoB.

Programa, nombres y previas

Al transformar el frente electoral en una supuesta necesidad que no consigue demostrar

“… entonces está presupuesto que un programa común es posible”; no obstante, el único presupuesto que existe de hecho es que el PSOL debe abrir mano de expresar las necesidades de los trabajadores, por ejemplo la anulación de la reforma de la previsión, entre otras.

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Bueno, si lo “justo” es ir a un frente de colaboración de clases, Robaina propone: “un programa mínimo de compromiso es posible”. En otras palabras, un programa mínimo capitalista y de colaboración de clases.

Entonces, ¿cuál es el obstáculo para conformar un frente? En la medida en que el PT definió por el nombre de Manuela del PCdoB e indica el vice, el obstáculo a la necesidad del Frente “serán los nombres que indicarán la unidad y el propósito real de la unión”, quiere decir, la exclusión del PSOL de la lista mayoritaria. La solución apuntada por Robaina para garantizar la unidad sería la realización de previas.

Robaina es un dirigente nacional del PSOL. Si el Frente Electoral con el PT y el PCdoB es una supuesta “necesidad” para detener el avance potencial del fascismo, ella no podría estar restricta a Porto Alegre. Debería extenderse a San Pablo, la mayor ciudad del país, y a las capitales importantes. En fin, el bolsonarismo no es un fenómeno restricto a Porto Alegre. Además, si de lo que se trata es de la necesidad de una alianza electoral capaz de derrotar electoralmente a Bolsonaro, tal vez sea poco amplia la propuesta de Robaina.

Pero, digamos que el PT y el PCdoB aceptan un frente en todo el país y no aceptan el criterio de las previas. Eso inviabiliza el Frente. Estaríamos ante un hecho curioso e inédito: si el frente depende de las previas, y este es una necesidad para detener el avance potencial del fascismo, caso el frente se inviabilice por la negativa a las previas, podemos decir que las previas se convierten en el factor decisivo para luchar contra el potencial fascismo.

La verdad es que un Frente Electoral con el PT y el PCdoB solamente genera más confusión en las filas de los trabajadores que están dispuestos a luchar. Todo frente de colaboración de clases, como decía Trotsky, acaba siendo un frente contra las luchas. Viendo incluso la represión a las luchas por los gobiernos del PT y del PCdoB.

Es necesario presentar una alternativa socialista en las elecciones, que comience afirmando que solo la independencia de los trabajadores y su batalla por el Frente Único para luchar y contra todos los proyectos burgueses, puede frenar al bolsonarismo. Las alianzas y el programa que el PT y el PCdoB defienden y aplican donde gobiernan demuestran que estos partidos tienden a profundizar la política de desmoralización de nuestra clase.

El Frente Amplio electoral no es una necesidad y no se justifica

Entonces, es verdad que existe una necesidad imperiosa de unir en la lucha a todos los partidos citados por Robaina y a las organizaciones obreras, sindicales, estudiantiles, populares, del pueblo pobre y oprimido, para enfrentar a Bolsonaro, Leite, Marchezan y sus proyectos. Sin embargo, de ahí a decir que es necesario un frente electoral y, si vence, realizar un gobierno de colaboración de clases –iguales a los del PT/PCdoB– hay un abismo.

Sabemos que el pueblo, a pesar de todo, todavía tiene ilusiones en las elecciones burguesas y, muchas veces, trabaja con la lógica del “mal menor”, y transfiere para ellas la necesidad y la posibilidad de unir a todos para derrotar a sus verdugos, como Marchezan, sin distinguir barreras de clase, proyectos y programa entre los partidos en cuestión.

Pero, Roberto Robaina, el MES y el PSOL, no pueden dejar de ver y llevar en consideración la distinción entre los partidos y sus proyectos de clase a la hora de proponer un frente electoral. Es aquí que está el profundo error de Roberto Robaina y del MES/PSOL: proponer un frente amplio electoral con el PT, PCdoB, etc.

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Aunque sepamos que esos partidos, PT y PCdoB, tienen raíces en camadas obreras y populares, también sabemos que sus cúpulas gobernaron en colaboración de clases el país, los municipios y los Estados, traicionaron a los trabajadores, y pavimentaron la posibilidad de esta tragedia llamada gobierno Bolsonaro.

Ese es el contenido del debate. Como apuntó RR lacónicamente en su artículo, diciendo algo como “no incluí al PSTU en la lista porque ellos no hacen frente con el PT”. De hecho, no hacemos frente con un proyecto de colaboración de clases, cuyo programa es administrar el sistema, gobernar para el capital en los límites del orden, oponiéndose a cualquier propuesta de ruptura con el capitalismo y el Estado burgués. Estamos dispuestos a estar en las calles con todos estos partidos y movimientos sociales, estudiantiles y populares, del pueblo pobre y oprimido para derrotar a Marchezan, a Leite y a Bolsonaro, pero no estaremos en este Frente Amplio electoral que defiende RR. Es preciso presentar una alternativa socialista en las elecciones, con un programa de ruptura para que los trabajadores y el pueblo pobre y oprimido gobiernen la ciudad, el Estado y el país a través de consejos populares electos en sus lugares de trabajo, estudio y vivienda. Incluso porque, para cambiar la vida de las personas, necesitamos no pagar la deuda pública de R$ 1 billón con los bancos, estatizar el sistema financiero bajo control de los trabajadores, y acabar con las exenciones fiscales para los grandes empresarios, para garantizar educación y salud públicas y de calidad. Expropiar el latifundio y el agronegocio para defender el medio ambiente, hacer la reforma agraria, una reforma urbana, y un plan de obras públicas, que pueda crear millones de empleos, construir hospitales, escuelas y viviendas populares, obras de infraestructura y saneamiento. Estatizar el transporte colectivo bajo control de los trabajadores para mejorar su calidad y reducir la tarifa, incorporando todas las empresas a la Carris 100% pública y estatal.

En estos términos, estamos dispuestos a debatir con el PSOL en Porto Alegre la posibilidad de un frente socialista y de clase para disputar las elecciones municipales, una alternativa socialista para luchar por un gobierno socialista de los trabajadores, dispuesto a gobernar con consejos populares.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 14/2/2020.-

Traducción: Natalia Estrada.