Compartir

Iniciada el 29 de octubre en las bases del Frente Nacional de los Petroleros (FNP), la huelga de los trabajadores de la Petrobras rápidamente se extendió a todo el país, obligando la entrada de la Federación Única de los Petroleros, ligada a la CUT (FUP), y se tornó la huelga más fuerte desde 1995. Es una huelga radicalizada por la base y que se enfrenta directamente con el gobierno Dilma y su plan de desinversión y privatización de la estatal. Entre las reivindicaciones está el fin de la privatización y la reestatización de la empresa, bajo control de los trabajadores.

Por: Américo Gomes – Fundación José Luis y Rosa Sundermann

La Petrobras es la novena mayor empresa del mundo. El problema es que su crecimiento se obtiene con la utilización del patrimonio nacional y nuestras reservas petrolíferas, pero la mayoría de las acciones queda en manos de los grandes especuladores internacionales. Solamente 32,8% de las acciones están en manos de la Unión. Más de 50% son negociadas en la Bolsa de Nueva York. En 2010, fueron distribuidos R$ 8,335 [U$S 2,187] miles de millones en dividendos (ganancias) a esos accionistas.

Ahora, con el Proyecto de Desinversión del gobierno Dilma y del presidente de la Petrobras, Aldemir Bendine, quieren transformarla en una de las mayores prestadoras de servicios del mundo para las transnacionales petrolíferas.

Defendemos una nueva Petrobras, una empresa integrada en toda la cadena productiva: explotación, producción, transporte, refino, importación y exportación, distribución y petroquímica.

Seria un instrumento estratégico de aplicación de las políticas energéticas y de la soberanía nacional. Podría establecer directrices para alianzas entre compañías estatales de petróleo, con énfasis en las otras estatales, y la integración energética en el Mercosur y en América Latina como un todo.

Lea también  51 años de la Revuelta de Stonewall: precisamos retomar las calles e incendiar “Babylon”

Garantizaría la vuelta a la participación en la producción y mercado de fertilizantes e insumos agrícolas. Reduciría los costos de productos agrícolas, que hoy encarecen e inviabilizan la producción, principalmente para los pequeños y medianos productores, casi totalmente dependientes de empresas multinacionales extranjeras.

Con el monopolio estatal y una Petrobras 100% estatal, podremos acabar con el alineamiento de los precios de los derivados a las fluctuaciones de los precios del petróleo en el mercado internacional.

Con este alineamiento de hoy pierden todos. Pierde la Petrobras, pues su actividad de refino presenta uno de los menores márgenes de lucro. Pierde la economía nacional, pues deja de usar el combustible para el desarrollo del país. Y favorece el aumento de la inflación con aumento de precios.

Esa medida haría bajar el precio del combustible, principalmente para los medios de transporte colectivos y de carga. El precio del pasaje de ómnibus sería irrisorio y los alimentos costarían menos. Y el gas de cocina podría, incluso, ser distribuido gratuitamente para la población más carente, de forma subsidiada.

Traducción: Natalia Estrada.