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La juventud está movilizada en todo el continente contra los ataques de los gobiernos.

Por: Marina Cintra, Juventud PSTU- Brasil

Cada vez más vemos que la juventud en todos los lugares del mundo no tiene perspectiva de presente ni de futuro. Los grandes bancos internacionales y sus organismos, como el Banco Mundial y el FMI (Fondo Monetario Internacional), arrojan la crisis en las espaldas de los trabajadores y de la juventud, a través de recortes en nuestros derechos, represión a nuestras luchas y, así, la vida se va tornando cada vez más difícil.

Esos problemas son enfrentados en todas partes del mundo, así como en el Brasil, donde quieren aprobar la reforma de la Previsión; aprobaron también a reforma de la Enseñanza Secundaria, que va a empeorar cada vez la educación pública.

El gobierno Bolsonaro ya amenazó también atacar nuestro aguinaldo e implementar educación a distancia desde la escuela primaria, de la misma forma que es un gobierno que defiende la dictadura y la represión a cualquier levantamiento. Esos ejemplos de ataques no están reservados solo al Brasil, sino que en diversos países, como la Argentina, también aplicaron una reforma parecida con la nuestra.

Lo que estamos viendo, sin embargo, es que todos esos ataques vienen siendo respondidos por la juventud, que está protagonizando grandes luchas alrededor del mundo, luchas en defensa de la educación pública, ¡contra la represión, contra toda forma de opresión!

¿Qué pasa por ahí?

En México, estudiantes secundarios de las escuelas técnicas de la UNAM (mayor universidad pública del país), llamaron a una manifestación por contratación de profesores, contra el cierre de espacios de recreación en las escuelas, y por justicia contra el asesinato de una estudiante que fue raptada en el camino de la escuela y posteriormente encontrada desnuda y muerta en una ruta.

La manifestación, que seguía pacífica hasta la universidad, fue brutamente reprimida por “personas con palos” mandadas por la rectoría y por el gobierno. Dieciocho personas invadieron la manifestación y comenzaron a agredir a los estudiantes; como consecuencia, uno de ellos llegó a perder la oreja y otro quedó gravemente herido, pudiendo perder hasta los dos riñones. Además, se filtró un video del rector de la universidad negociando con las “personas con palos” para reprimir la manifestación. La respuesta de los estudiantes secundarios fue paralizar las clases, lo que influenció sobre otras escuelas y hubo gran apoyo por parte del resto de la población, desencadenando en 200.000 personas en la calle en defensa de los estudiantes.

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La represión es una respuesta común de los gobiernos contra las luchas. En este año 2018 se cumplen cuatro años de Ayotzinapa, cuando desaparecieron 43 estudiantes que tomaban un ómnibus en la ruta para ir a una manifestación en la Ciudad de México. El Estado y el gobierno mexicanos tienen la culpa registrada. Aún estamos luchando por justicia por la desaparición de los estudiantes. ¡Sigamos en la lucha!

En la Argentina, los trabajadores hicieron algunas huelgas generales contra las políticas económicas del gobierno Macri. Así como en el Brasil, el gobierno intenta arrojar la crisis en las espaldas de los trabajadores, con despidos en masa, aumento de las tarifas, inflación, y mayor represión. La juventud comenzó una lucha junto con los profesores por mejoras salariales, pero la lucha sobrepasó esa pauta, pues el gobierno Macri estaba cortando los Ministerios, incluso el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que influencia directamente en la lucha por la educación. Por eso, estudiantes ocuparon las universidades y fueron a las calles en una lucha radicalizada. Además, la juventud secundaria también luchó contra la “Reforma de la Enseñanza Media”, que cambia clases presenciales de la Enseñanza Secundaria por pasantías no remuneradas en empresas!

Es importante recordar también que la Argentina estuvo al frente de una lucha importantísima por la legalización del aborto, y que la juventud fue parte importante de ese proceso, en el que se dieron incluso ocupaciones de escuelas por esa pauta. Vemos que los trabajadores y la juventud en el país están en ebullición, resistiendo la fuerte represión del gobierno Macri, represión esta que incluso ha perseguido a activistas como Sebastián Romero, y que recientemente arrestó a Daniel Ruiz, militante petrolero del PSTU de la Argentina, que sigue preso. Es preciso exigir el fin de las persecuciones y de la represión a los trabajadores y a la juventud.

En Costa Rica, la juventud salió a la lucha por la autonomía universitaria, y en Nicaragua, la juventud se enfrentó bravamente contra la dictadura de Ortega, construyendo comités en los barrios populares para enfrentar al gobierno, y barricadas en las calles para enfrentar la represión.

En Chile, la juventud salió este año a la lucha y hubo ocupaciones por la cuestión de las mujeres, contra las violaciones, asedios y el feminicidio. Este año, ya fueron asesinadas más de 25 mujeres en el país. Presionado por la lucha, el gobierno llegó a admitir que no tiene medidas efectivas para el combate contra esto, pero que sigue haciendo inversiones para realmente sanear el problema.

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En el Brasil, el próximo gobierno de Jair Bolsonaro ya dijo que está a favor de la tortura y de la dictadura, es declaradamente racista, machista y LGBTfóbico. Y, como si eso no bastase, quiere acabar con los derechos laborales y transformar la educación pública en las escuelas en enseñanza a distancia, así como militarizar las escuelas.

Desde ya estamos mostrando que no vamos a aceptar eso y estamos organizándonos para estar en las luchas. Es preciso que nos reflejemos en las luchas de la juventud de Nicaragua, de la Argentina, de México: ¡ese es el espíritu que debemos seguir!

Esas luchas no se restringen solo a América Latina. Vemos que los trabajadores y la juventud pueden estallar en cualquier momento, en cualquier parte del mundo. En mayo de este año, por ejemplo, estudiantes estuvieron en lucha en diversas universidades del Senegal, en África, después de la muerte de un estudiante a manos de la policía. En las manifestaciones hubo enfrentamientos directos con la policía.

Estudiantes resisten en Nicaragua.

¿Cuáles son las conclusiones que debemos sacar de estos procesos?

A partir de estos procesos podemos llegar a algunas conclusiones: primero, que los ataques siempre ocurren en nivel internacional. No es solo el gobierno en el Brasil el que saca nuestros derechos cotidianamente, la política es la misma para los diversos países, eso porque hace parte de los planes que la burguesía imperialista tiene para garantizar sus ganancias, que alcanza especialmente a los países “subdesarrollados”, como los países de América Latina y del África.

La segunda lección que podemos sacar es que los trabajadores y la juventud no están aceptando tranquilamente los ataques. Viendo por América Latina, nuestro continente está en ebullición y las luchas se están radicalizando cada vez más, y esas luchas irradian por todo el continente. Vimos eso con la lucha de las mujeres contra el feminicidio y por la legalización del aborto, que tuvieron manifestaciones por todo el continente.

La tercera lección que debemos sacar es que es siempre importante que la juventud busque aliarse con los trabajadores en las luchas. Es de esa forma que la lucha se potencia al máximo. ¡Fue así que hicimos en el Brasil el 28 de abril de 2017! La juventud se colocó en la Huelga General contra la reforma de la previsión ¡y es por eso que hasta ahora el gobierno no consiguió aprobarla! Ese es un buen ejemplo y debemos siempre buscar esa alianza.

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La cuarta lección que debemos sacar es que la lucha de la juventud debe ser necesariamente contra el capitalismo. El capitalismo tiene una política muy definida para los jóvenes: empleos precarios, menor inversión en educación pública, desempleo. Si se es parte de la juventud negra o indígena, ni siquiera derecho a la vida se tiene.

Eso prueba que nuestras luchas deben servir para impulsar la lucha contra el capitalismo, y para eso es necesario tener en cuenta la inmensidad de cosas que tenemos por delante e ir a fondo en la destrucción del capitalismo. Es preciso construir una sociedad socialista, que sea gobernada por los propios trabajadores. ¡Nosotros no tenemos nada que perder, solo un mundo nuevo para ganar! Como ya decían los mexicanos luego de la desaparición de los 43 estudiantes: “Intentaron enterrarnos, no sabían que éramos semillas”.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.