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Está en curso el mayor proceso de privatización de la historia de la Petrobras. Fernando Henrique Cardoso (FHC, expresidente del Brasil) no logró recortar y vender directamente la empresa, pues tuvo que enfrentar la heroica huelga de 1995. El gobierno del PT, valiéndose del freno que la FUP/CUT impone a la organización de los petroleros, quiere cumplir este nefasto papel.

Boletín de los Petroleros del PSTU

La política neoliberal del gobierno Dilma para el sector, que culminó con la mayor subasta de la historia, del Campo de Libra, se orienta ahora hacia el patrimonio de la empresa, con la venta de activos, apertura de capital, desmembramientos, etc., que, junto con los proyectos de ley de la vieja derecha, como los del senador José Serra (PSDB-San Pablo) y del diputado Mendoza hijo (DEM-Pernambuco), intentan obstaculizar aún más la explotación estatal de nuestras reservas y la entrega del patrimonio nacional.

La fórmula utilizada por FHC para vender Vale do Río Doce es utilizada nuevamente. Se fabricó en perjuicio, se especuló sobre el valor de mercado de la empresa y, así, estará pronta para ser vendida a precio de feria. Incluso, contando con el apoyo de buena parte de la población. La inclusión del prejuicio de supuestos seis mil millones de reales a título de corrupción fue la parte mal disfrazada del plan, exigencia de la auditora americana Price waterhouse & Coopers [PwC – servicios de auditoría, consultoría y asesoramiento legal y fiscal a las principales compañías, instituciones y gobiernos a nivel global].

La dirección de la Petrobrás ataca por un tercer flanco. Bendine dispara un fuerte ataque a las condiciones de trabajo, remuneración y derechos de los petroleros, y una enorme ola de despidos de tercerizados.

Por todo esto, vamos a una huelga nacional que debe ser hecha con la fuerza necesaria para barrer con el retiro de derechos y la desinversión, para impedir que la Petrobrás se transforme, por las propias manos del gobierno Dilma, en propiedad privada de Rockfellers & Rothschilds, con miles de despidos y relaciones laborales precarias.

Para defender la Petrobras y a quienes la trabajan es necesario derrotar el gobierno Dilma

En el 20 aniversario de la huelga de 1995, los petroleros saben muy bien qué representa el PSDB y compañía. Por eso, teme los ataques que parten de la derecha y de los medios de comunicación y no quiere volver a la pandilla de los FHC.

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Mientras tanto, los actuales ataques a la Petrobras y a los derechos de la categoría son aplicados directamente por el Gobierno Federal. Esta es la verdad, por más que sea difícil de admitir; al final, muchos petroleros votaron por el actual gobierno confiando en que el PT no sería igual que los tucanos [PSDB].

Estos ataques son parte del ajuste del Gobierno Federal, que continúa pagando la deuda pública que consume la mitad de nuestro presupuesto. Dilma juega para que toda la clase trabajadora cargue con la crisis mientras los banqueros y grandes empresarios continúan como si nada, financiando las campañas electorales de petistas, peemedebistas y tucanos.

Así como construir la huelga oponiendo la lucha salarial a la lucha contra la privatización, concebir los desafíos de la categoría petrolera como tareas puntuales, limitadas a los muros de la Petrobras, nos llevará a derrotas.

No es posible defender la Petrobras y los derechos de la categoría sin enfrentar los ataques del Gobierno Federal. Necesitamos unificar a todos los sectores que están en lucha para construir una huelga general que derrumbe el ajuste fiscal.

Es urgente construir una alternativa independiente, clasista, para no quedarnos presos de los políticos burgueses. Esta huelga también puede cumplir un papel importante en la organización política de los trabajadores.

Algunas propuestas para enfrentar la crisis y defender la Petrobras y a sus trabajadores

>Sacar de la empresa a ese mar de lodo en el que se funden PT, PSDB, PMDB y empresarios corruptos. Basta de ese “dar para recibir”. Basta de Dilma, Aécio, Cunha y Temer. Petrobras debe democratizarse bajo control de los trabajadores y con transparencia para toda la sociedad. Prisión común, sin derecho a fianza e imprescriptible para los criminales de cuello blanco.

> Reestatización de la Petrobras. Para disminuir la dependencia del capital extranjero se debe poner a la Petrobras al servicio del desarrollo, de mejorar la calidad de vida de los brasileños, invertir en educación, tecnología y en nuestra soberanía.

>No a los despidos. El gobierno debe asumir las obras de infraestructura estratégicas para la soberanía del país. Es necesario terminar las refinerías y alcanzar nuestra independencia en el diésel, la gasolina y sus derivados. Proponemos la estatización de las empresas corruptas, como forma de indemnización; retomar las obras con reducción de la jornada laboral sin reducción de salario; y readmisión de todos los trabajadores, con estabilidad laboral.

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>Incorporación de los tercerizados. Creció el número de accidentes en la Petrobras, la mayoría perjudicando a los tercerizados. ¡La vida debe estar por encima de la ganancia! Todos los que portamos el uniforme de la Petrobras –verde o de otro color– dedicamos gran parte de nuestras vidas a la construcción de esa empresa, algunos por más de 30 años. Debemos desarrollar mecanismos y criterios para la incorporación de tercerizados y aprovechar su experiencia y memoria técnica para que podamos trabajar lado a lado sin discriminación, con seguridad y dignidad.

>Suspensión del pago y auditoría de la deuda. Varios investigadores afirman que la deuda pública, que consume la mitad del presupuesto de la nación es ilegítima y ya fue pagada. Esto es un robo legalizado. Con ese dinero sería posible resolver la crisis energética, invertir 10% del PIB en educación y 10% del PIB en salud, lo que sería suficiente para resolver el 100% de los problemas de estos sectores.

¿A dónde van la FUP y la CUT?

Saludamos la iniciativa de la Federación Única de Petroleros (FUP) de sumarse a la huelga y creemos que la FNP [Federación Nacional de Petroleros], FUP y los 17 Sindipetros tienen toda la condición de fortalecer la unidad en esta gran batalla. Pero precisamos reflexionar sobre cómo llegamos aquí para no cometer los mismos errores, porque estamos apenas comenzando la guerra.

El hecho es que los petroleros han cuestionado fuertemente la estrategia aplicada por la FUP en esta campaña:

– Rehusarse a combinar la lucha por el ACT [Acuerdo Colectivo de Trabajo] con la lucha contra la venta de activos.

– Negarse a unificar los 17 sindicatos incluso después que la FNP ya ha realizado paralizaciones y sufre recortes.

– Las idas y vueltas en la convocatoria de la huelga.

– La inviabilización de la unificación con los ecetistas [correos] y bancarios.

– La provocación del MPT [Ministerio Público de Trabajo] antes de la huelga.

– La forma antidemocrática de conducir todo este proceso.

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A causa de estos movimientos erráticos, que causaron inseguridad en la categoría, es que el sindicalismo “chapa blanca” [oficialista] todavía no descubrió la fórmula mágica para defender al mismo tiempo al gobierno y a los trabajadores, simplemente porque dicha fórmula no existe.

Es el compromiso de la FUP y de la CUT con el PT lo que ha impedido que los petroleros se unifiquen nacionalmente y obliguen al gobierno a desistir de sus planes de privatización, represión, corte de derechos y despidos. ¡Basta! ¡La FUP y la CUT deben romper con el gobierno y defender a los trabajadores!

Este es uno de los dos motivos por los que tenemos que garantizar un debate franco y abierto sobre la estrategia general de la huelga y sobre cada paso a tomar. Por eso, construir un comando de huelga democrático elegido por la base, tanto las de la FUP como de las FNP, que incluso incorpore a las oposiciones locales, para que las decisiones estén, y permanezcan hasta el final, en manos de los huelguistas y no de la cúpula sindical.

A los petroleros les toca enfrentar fuerzas poderosas –el imperialismo, el gobierno de Frente Popular, la vieja derecha, empresarios corruptos y los grandes medios–. Conocer nuestros derechos y a nosotros mismos aumenta las posibilidades de victoria.

Traducción: Cristian González